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El tunel

Relato de Rosa titualdo EL TUNEL-Oye guapetona, que por ayudar un poco tampoco te herniaras, ¿sabes? -Comenta una Rosa verdaderamente molesta dirigiéndose a Sara, quien sentada en el otro extremo del cobertizo observa cómo trabaja su amiga.

-¡Eh tú! Que yo no he tenido la genial idea de pasar toda la tarde del domingo ordenando el cobertizo. Además, ya te he dicho antes que aunque quisiera echarte una mano no puedo, pues tengo un pinzamiento en la espalda que me impide hacer esfuerzos y...

-¿Un pinzamiento en la espalda? ¿Un pinzamiento en la espalda? ¡Una viga enorme es lo que tú tienes en la espalda! - Masculla la chica al mismo momento que con gran ruido y polvareda deja caer un saco de tela lleno de carbón, el cual en ocasiones es utilizado como combustible en la caldera de la calefacción. Inmediatamente se dirige a ordenar otro espacio del cobertizo.

Sentada en el altillo y haciendo las funciones de "controladora" de la operación, Sara se fija en un hecho bastante inaudito, pues ese mismo saco que acaba de dejar la otra chica se sigue moviendo. Aunque en un principio pensaba que el carbón se acomodaba a los diferentes espacios vacíos que puedan existir en su interior, el hecho de que aún se continúe moviendo le hace pensar que algo extraño está sucediendo.

-Estooo... -Comenta dirigiéndose a su amiga- No se si son imaginaciones mías o que, pero el saco que acabas de dejar aún se está moviendo.

-¿Dices que se mueve? A buen seguro será que el carbón todavía se está posicionando...

-¡Que no, que no! Yo también pensaba lo mismo pero tiene un movimiento muy extraño. -Vuelve a replicar la chica.

-Extraño es el día que contigo no hay cosas extrañas o que no me quieras tomar el pelo. Señor, qué paciencia hay que tener contigo. -Protesta Rosa mirando hacia arriba y sin siquiera girarse para comprobar si lo que dice su amiga es verdad.

De pronto Sara chilla asustada. Ante sus propios ojos el saco ha desaparecido cayendo por un agujero que inesperadamente se ha abierto en el suelo, el cual está realizado con simples tablones de madera.

Finalmente Rosa se gira, primero para mirar a su amiga quien continúa con una cara de espanto y segundo para observar el curioso suceso. Efectivamente donde momentos antes había depositado el saco ahora sólo hay un agujero tan negro como las intenciones de algunos políticos.

-Vaya -dice rascándose la cabeza pensativamente y mirando el agujero valorando su posible profundidad- Ya sabía yo que algún día pasaría esto. Este suelo está hecho una porquería. Y menos mal que sólo ha caído el saco, pues podía haber sido alguien de nosotros. Aunque es curioso... No veo ni el saco ni nada. A saber dónde habrá ido a parar...

Agazapada tras su amiga Sara se atreve a sacar la cabeza para mirar el agujero, dándose cuenta de que se ve algo parecido a unos escalones que se pierden en la más absoluta oscuridad.

Rosa se muestra excitada por aquel súbito descubrimiento, pues le hace auténtica ilusión que bajo el cobertizo de su casa exista una cavidad tan grande y profunda como aquella. Quién sabe si se trata de un antiguo sótano que con el tiempo quedó tapado o bien algún tipo de túnel.

Sin perder el tiempo charlando rebusca entre un montón de trastos y extrae una linterna. Acciona nerviosamente su interruptor y comprueba con gran satisfacción que la batería aún da suficiente energía como para encender la bombilla.

-¡Agente Mulder, vamos a investigar este "Expediente X"! -Grita alegremente dirigiéndose a su amiga quien en aquellos momentos mueve la cabeza negativamente. De hecho esta ni se da cuenta que, a consecuencia de un empujón, ya se encuentra bajando por las misteriosas escaleras esculpidas en el suelo, rodeada de oscuridad y animada por Rosa que desde lo alto le pregunta que ve.

-Oye nena ¿si tanto te interesa saber que hay porque no has bajado tú primero? -Protesta Sara.

-Imagina que hay un bicho o algún tipo de trampa oculta como aquellas que salen en las películas de Indiana Jones -responde con socarronería Rosa quien se dispone a bajar por las escaleras enfocando con la linterna a sus propios pies para evitar hacer un paso en falso.

-¿Un bicho? Ahora si que hay un bicho... ¡Grande y muy molesto!

-¡Ostras tú! ¡Pero si esto es un túnel! Y más gordo de lo que imaginaba. Mira, enfocas hacia ahí y no tienes las narices de ver el final -comenta una Rosa absolutamente fascinada en el preciso momento que se adentra cada vez más en aquel misterioso túnel.

-Tira pa lante, tira... El cementerio está lleno de valientes como tú -Comenta Sara que debido a la oscuridad se ve incapaz de dar otro paso más.

Sin hacerle el más mínimo caso la otra chica avanza aún más en la oscuridad dejando atrás a su amiga. Esta, convencida que cualquier cosa que diga no impedirá que Rosa continúe con la expedición decide seguirla. Piensa que siendo dos personas es improbable que se queden incomunicadas debido a algún hecho fortuito. Además la curiosidad empieza a ganar la partida contra la prudencia.

-Fíjate, incluso hay trozos de pared hechas con ladrillos -observa Rosa quien no puede dejar de enfocar a todo lo que le rodea.

-Vete a saber si tras la pared hay alguien emparedado -dice muy seriamente Sara al mismo tiempo que hace un repentino e involuntario movimiento tembloroso. Un temblor que casi se hace incontrolable al ver la cara seria de Rosa, a quien parece que aquellas palabras le hayan hecho recordar algo.

-Pues ahora que lo dices... ¿No has oído nunca aquella historia de una chica del pueblo que desapareció misteriosamente y sin dejar rastro hace cosa de quince o veinte años?

-¿A qué chica te refieres? ¿Y sin dejar rastro dices? No me digas que hay una leyenda de estas características en el pueblo... Mira que me lo hago encima ... -Confiesa una Sara cada vez más asustada.

-Si mujer. La hija de Marieta de tío Bache. Se dice que se enamoró de un chico forastero al cual su padrastro no le caía nada bien y, yo no se lo que pasó pero aunque el chico todavía corre por el pueblo, de la chica nunca mas se supo. -Rosa remarca sílaba por sílaba estas últimas palabras acentuando el dramatismo, aunque viendo la cara de susto que pone su amiga no puede aguantar más y muestra una amplia sonrisa que evidencia que todo lo dicho es una trola. Sara no acepta nada bien aquella salida irónica, pues evidentemente en esa situación bromas las justas y si se pueden evitar mejor que mejor.

-¡No seas burra Sara! Lo lógico es que este túnel se construyera en la época de la Maricastaña y durante la Guerra Civil lo aprovecharan para ocultar a alguien. En aquella época se mataban los unos a los otros que daba gusto. A saber si aún encontraremos algún filamento eléctrico colgando por aquí...

Sara piensa que lo que dice su amiga bien puede ser verdad, pues no era de extrañar que en las diversas guerras que han sacudido estas tierras existieran personas que se escondieran en túneles como aquellos. De hecho conoce bastantes historias de personas que pasaron escondidas gran parte de la última guerra para no ir a luchar o bien porque las perseguían. Del hecho que ni la misma Rosa conociera la existencia de ese túnel, el cual hasta entonces había permanecido oculto bajo el suelo de madera del cobertizo, bien se puede sacar una conclusión como aquella.

-¿Acaso tienes claustrofobia? -Dice Rosa a su amiga, quien mentalmente aún está dando vueltas al posible uso que se podía haber hecho de ese espacio subterráneo.

-Tengo rosafobia pero afortunadamente lo estoy superando con una técnica expositiva que me recomendó el psicólogo de cabecera. ¿Acaso crees que si tuviera claustrofobia habría bajado aquí? ¿Porque me lo preguntas esto?

-Pues porque el túnel cada vez se hace más estrecho y bajito. Fijado, ahí delante ya ni siquiera se puede avanzar de pie.

Tal y como comenta la chica el túnel se va haciendo más angosto, aunque las aparentemente buenas condiciones en las que está animan a Rosa a continuar avanzando.

-Me gustaría saber si esto tiene una salida hacia algún lugar. -Comenta nuevamente Rosa mirando a Sara quien la sigue unos metros más atrás -Te imaginas que saliéramos en la caja fuerte del banco?

-Con la suerte que tenemos seguro que salimos dentro del "cuartelillo".

De repente Rosa hace un grito de sorpresa al ver que al final de una fuerte pendiente hay un cierto resplandor. Al girar para invitar a su amiga que se acerque no se da cuenta que sitúa el pie en una posición falsa y patina, perdiendo el equilibrio y rodando casi como si se tratara de un tobogán en dirección a la luz. Desgraciadamente le es imposible agarrarse a ningún sitio y cada vez toma más velocidad. Sara, sorprendida por la repentina oscuridad sólo puede oír el lacónico y repetitivo "¡Que me mato!" de Rosa alejarse cada vez más.

En algún punto del exterior alguien está haciendo auténticos esfuerzos para evitar lo inevitable. Se trata del tío Xumeta que situándose la mano en el vientre nota como la barriga se le remueve de forma violenta.

-Repuñetas con Pascuala y sus habas con sorpresa. ¡Es que siempre me sucede los mismo!

Finalmente el buen hombre no puede aguantar más y decide hacer sus necesidades mayores donde cree mejor. El lugar escogido es un rincón situado tras unos matorrales y donde él tiene su estercolero. Pero su sorpresa es mayúscula cuando en el momento más delicado de la operación tras de si parece que haya estallado una auténtica bomba, salpicando de estiércol toda la zona incluyendo su retaguardia.

Asustado se sube los pantalones como puede (poca importancia le da si ha hecho o no el trabajo) y observa como del centro del estercolero hay algo que se remueve, realiza gruñidos y avanzan de forma imprecisa hacia donde está él.

Sobrecogido por la escena el hombre sale del lugar corriendo a toda prisa, con los brazos en alto y gritando auxilio no parando hasta entrar en el bar del pueblo donde con gran estruendo explica su aventura a los parroquianos. Estos no dejan de estar sorprendidos por aquel relato tan extraordinario como impreciso.

Pocas horas después este extraño suceso del monstruo del estercolero es conocido no tan solo en el pueblo entero sino también en el resto de la comarca y una buena parte de la provincia. No obstante, son mayoría aquellas personas que matizan que el buen hombre y el vino son grandes amigos.







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Las vacas son extraterrestres. Novela editada por Rosaspage

Las vacas son extraterrestres
Novela editada por Rosaspage


Escrito por Xavier Arumí Salavedra y protagonizado por Rosa, el personaje que da nombre a esta misma web, "Las vacas son extraterrestres" es una entretenida historia en clave de humor sobre los extraños acontecimientos que inesperadamente suceden en la localidad de su protagonista.

Desde ataques OVNI a habitantes del pueblo hasta la aparición de extraños dibujos en campos de cultivo sin olvidarse de gnomos curiosos que surgen en la carretera y que se quedan mirando fijamente a los conductores. Todo esto lleva a una especie de psicosis colectiva que provoca divertidas reacciones entre los habitantes de esta pequeña localidad.

Además el libro se completa con un relato corto titulado "El túnel" y que está protagonizado por los mismos personajes.

El libro está editado por Rosaspage.com y su lectura es apta para todas las edades. Se encuentra editado en tapa blanda con un formato aproximado de 15x21 centímetros (cuartilla o DIN A5). Su extensión es de algo más de 80 páginas.

Finalmente comentar que este libro también se puede adquirir en versión catalana con el título "Les vaques son extraterrestres".

Precio: 12 euros


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