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Réquiem por un SEAT 127 en tres actos

SEAT / FIAT 127 4 puertas ACTO I

Después de un día de trabajo como cualquier otro a la emisora de radio, Rosa y Sara regresan a casa dando un paseo. Lo hacen a un paso tan lento que incluso un par de ancianas con bastón las avanzan.

Pese a que este verano no es uno de los más calurosos de los últimos años, esta jornada ha registrado unas elevadas temperaturas en las horas centrales del día. Afortunadamente antes de las diez de la noche el calor ha remitido bastante y en el exterior se está muy bien, una bonanza que es aprovechada por algunos vecinos para pasear. La estampa en el pueblo es la típica de una tarde-noche canicular como esta.

Por la carretera que atraviesa la localidad pasan varios coches, entre ellos un veterano Renault 5 de principios de los ochenta y propiedad de un conocido de Rosa.

-¡Caramba como se nota la crisis! Aquí tienes que ver Jep "Castañas", el cual no hace ni un año se compró un super-megachupi-monovolumen-siete-marchas-cagate-lorito y ahora... Ahora por diario va con el pote que tenía su padre en gloria esté. Aparte que gasta menos y las reparaciones son más económicas, estoy segura que lo tiene declarado como vehículo clásico no pagando impuesto de circulación. Todo es cuestión de ahorrarse dinero por donde se pueda...

Mientras continúa girándose para mirar como se aleja el Renault 5 y hablando como si lo hiciera para sí misma, Sara la escucha con mucha atención. Por una vez en la vida los argumentos que da su amiga no son tan alocados como es costumbre en ella.

Transcurrido uno rato sin intercambiar palabra alguna, finalmente Sara no puede aguantar más y rompe el silencio –Estooo nena... ¿Cuánto me cobrarías por arreglar un coche de los años setenta que tengo en el garaje desde hace varios años?

-Eso dependería del trabajo que necesitase, los materiales a utilizar, los recambios que se tengan que comprar... Primero debería hacerte un presupuesto. -Finaliza diciendo casi solemnemente la consultada.

-Pero a mí me harías barato, ¿verdad? ¡Soy tu mejor amiga!

-Precisamente porque eres mi amiga y te conozco. Vaya una estás tú hecha cuando se trata de dinero.

¿Quieres decir que a una entrañable amiga de la infancia serías capaz de cobrarle el mismo que le pedirías a un desconocido cualquiera?

-Tú no eres una amiga de la infancia. -Responde secamente Rosa -A ti sólo te conozco desde los años noventa.

-Perdona bonita... ¿Acaso no recuerdas que en primaria íbamos juntas en la misma clase?

-Sí claro, pero por aquel entonces no éramos amigas... El único recuerdo que tengo de ti en aquella época es que siempre me cogías del pescuezo. Si a esto lo llamas amistad...

-¡Cosas de criaturas! -Exclama a modo de disculpa- Pero por otro lado ya entonces me hacías poner de los nervios y por eso te tenía calada. ¡Vamos! ¿Que dices? ¿Me arreglarás la cafetera? ¿Cuando te va bien de darle un vistazo?


ACTO II

Al día siguiente es sábado y Rosa se encuentra en el cobertizo de los padres de su amiga donde desde hace varios años un vetusto SEAT 127 duerme el sueño de los justos acompañado por una motocicleta Derbi "paleta" y una bicicleta BH de cuánto Sara era pequeña.

-Supongo que alguna cosa u otra se podría hacer con este trasto -comenta pensativamente Rosa al tiempo que va dando vueltas alrededor del coche lleno de polvo.

Mirándola un poco de lejos Sara sigue con atención las palabras y los gestos de su amiga, confiada que esta finamente será capaz de hacer revivir el automóvil. Aunque no lo diga, o incluso haga broma de sus habilidades, sabe perfectamente que Rosa es una excelente y paciente mecánica. Como reza el dicho lo cortés no quita lo valiente.

-Lo que sabemos seguro es que el motor está fastidiado y por narices hay que cambiarlo -vuelve a afirmar a modo de sentencia.

-¡Claro que está fastidiado! ¡Nadie mejor que tú para saberlo! -Responde Sara cruzando los brazos al momento que hace un gesto desafiante. Con ese comentario ha tocado el meollo de la cuestión.

-Pero el resto parece en buen estado. Cambiar manguitos, neumáticos, alguna que otra pieza que no gira bien, una buena limpieza tanto de fuera como sobretodo del interior... ¡Ecs! -Afirma mientras que con un palo saca lo que queda de un ratón demasiado curioso que no supo salir del habitáculo. -Deja que mire con más profundidad, te hago un presupuesto y...

-¡Y dale de nuevo con el presupuesto! ¿Porque cuanto los mecánicos decís esta palabra se os iluminan los ojos? Pero entendámonos... Con presupuesto quieres decir indicar el precio de las piezas más el trabajo, ¿verdad?

-Claro que sí. No conozco ninguna otra manera de hacer un presupuesto.

-Espero que me harás una rebaja, pues si este coche ha permanecido aquí parado durante los últimos quince años en parte, en una bueeena parte, es por tu culpa. Aún así me harás un "presupuesto", ¿no?

Inmediatamente Rosa resopla poniéndose a la defensiva. Acaso siempre le reprochará que se olvidara de poner agua en el radiador del 127 antes de salir de juerga, justo aquella misma noche de enero que se perdieron por caminos y carreteritas nevadas, haciendo un total de doscientos kilómetros al más puro estilo "Rally de Montecarlo" y cruzando diversas veces la frontera francesa? ¡No fue tanto, caramba! Ciertamente Sara es su mejor amiga, pero en ocasiones, y sobre todo cuando hay cuartos por medio, resulta del todo irritable. -¡Es que yo me tendré que pasar unas cuantas horas trabajando! -Replica.

-¿No dices siempre que restaurar coches es para ti un hobby? ¡Pues bien, aquí tienes unos buenos ratos de diversión! Y por cierto, que después de eso yo me tuve que comprar otro coche que me duró exactamente dos meses. No se si lo recordarás... -Responde con cantinela socarrona.

-Evidentemente que lo recuerdo. Pero ya te dije que por el precio de ese coche de segunda mano no te podía ofrecer ningún tipo de garantía y por lo tanto si se estropeaba yo no tenía ninguna culpa. Mire usted que llega a ser rencorosa, señora Sara Sala. Además, si de eso ya hace más de quince años...

-Quizá te lo perdonaré si me vuelves a resucitar al paciente o al menos lo intentas.

Rosa continúa aturdida, pues a esto lo llama chantaje en toda regla. -Hay piezas difíciles de encontrar... ¿Que pasará si no las puedo localizar? -Observa con intención de que su amiga entre en razón.

-¡Pues te espabilas!

Estas palabras le hacen el mismo efecto que una bofetada. Son exactamente las mismas que le decía su madre cuando trabajaban juntas y esta exigía que hiciera algo sí o sí sin atender a ningún tipo de razones. Desde entonces esta expresión es capaz de poner extremadamente nerviosa a la chica.

Inmediatamente se despide de Sara para salir bien rápidamente del cobertizo, tanto que sólo dirige un breve saludo a Ramón con quien casi choca. Totalmente sorprendido, y con un pie ya dentro del edificio, observa como la chica se aleja calle abajo. -¿Que? ¿No me digas que os habéis discutido de nuevo? -Comenta cuánto finalmente entra y ve a su pareja removiendo en el entorno del 127.


ACTO III

-¿Porqué siempre discutimos cuanto no tenemos al pequeño? -No lo sé... Eres tú quien ha empezado con todo este asunto del 127. Y encima tienes bien aturdida a la pobre Rosa -comenta Ramón a punto de lavarse los dientes -Antes cuánto me ha pasado por el lado, y en cuestión de milésimas de segundo, he podido darme cuenta que le has puesto muy nerviosa.

-La pobre Rosa, la pobre Rosa... -responde para sí misma Sara al momento que abre la puerta del balcón con intención de salir y tomar un poco el aire fresco. No sólo está enojada por el hecho de que él se haya posicionado a favor de su amiga, sino que además le ha reprochado que sea tan rencorosa. ¡Como si eso lo hiciera adrede!

Está nerviosa. Como siempre que está así extrae de su bolsillo un paquete de cigarrillos y se dispone a fumar uno. Ramón siempre le dice que lo deje, pero este es un vicio que todavía no ha podido eliminar totalmente. Estos días la cajita se ha vaciado más rápido de lo normal. Observa el cielo y la calle de forma alternativa, escucha los pasos de su pareja yendo hacia la cama y el hecho de estar enojada aún la hace poner más nerviosa. Precisamente hoy que tienen al niño de excursión deben discutirse por culpa de una tontería.

Tiene razón cuanto dice que por culpa de Rosa aquel coche, la reliquia de su familia, está tal como está... pero vete a saber si igual no hubiera estallado un poco después. Tiene razón cuanto piensa que el rencor es un rasgo familiar que ha recibido en herencia... pero ella es suficientemente capaz de superar los defectos de su carácter, sean heredados o no. Tiene razón cuanto piensa que tiene razón... pero el hecho de tenerla tampoco justifica que haya que enfadarse con su pareja y con su amiga. Tiene razón cuanto reflexiona que es demasiado orgullosa para bajarse del burro... Y en eso no hay peros que valgan.

Un buen rato después Sara entra en la habitación, se quita la ropa y se sienta a su lado de la cama. Aunque Ramón está de espaldas y no hace ningún movimiento, sabe perfectamente que todavía permanece despierto dándole vueltas al asunto.

-Ya sé que no son horas de ir por ahí fastidiando a la gente pero... Hace unos minutos he llamado a Rosa por el móvil diciéndole que no piense más con el asunto del 127. Es una tontería quererlo volver a poner en activo...

Ramón se gira. Se sorprende que haya reconsiderado tan rápido su posición a la vez que está contento de que lo haya hecho. -También he aprovechado para pedirle disculpas. Tienes razón, Rosa es una buena chica y no se merece que la trate así. En adelante procuraré tener más tacto con ella.

Los dos sonríen, ella se echa en la cama y ambos se funden en un abrazo que marca el preludio de una noche que hacía mucho que no tenían.

Mientras en su casa Rosa tarda un buen rato en conciliar el sueño, pues con los ojos abiertos como platos está convencida de que aquel repentino cambio de opinión responde a alguna maquiavélica estrategia de su amiga.

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Liquidación verano 2017

Fiat Nuova 500 Taxi. Welly Escala 1:43

Fiat Nuova 500 Taxi
Welly Escala 1:43


A la venta una reproducción a escala 1:43 del FIAT Nuova 500, el clásico utilitario italiano a partir del cual se derivó el no menos conocido Seat 600.

Esta miniatura representa a un taxi aunque su decoración es genérica y no corresponde a ninguna ciudad en concreto.

La miniatura es básica (no se le abren puertas ni capós) aunque la carrocería metálica esta muy bien realizada sin la aparición de las clásicas rebabas. Los faros delanteros y pilotos traseros están realizados en plástico Incluye reproducción del interior del habitáculo.

Paralelamente la miniatura incorpora detalles de gran calidad como una muy buena tampografía, marcos de ventanas, tiradores y limpiaparabrisas pintados de color gris, parachoques de plástico cromado así como carrocería y chasis unidos mediante la utilización de dos tornillos.

Fue fabricada en China por la empresa Welly Die Casting Factory Limited de Hong Kong aunque importada en España a través de Colorbaby, S.L. de Ibi (Alicante). La reproducción cuenta con la licencia oficial de FIAT.

Su estado es de absolutamente nueva y evidentemente sin desperfectos derivados del uso, no apareciendo ninguna picada en su carrocería. Asimismo se envía junto a su caja original la cual también está totalmente nueva.

Precio: 6 euros


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