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El mundo de Rosa
Los comics de Rosa son de estilo más bien realista a pesar que algunas veces pueden encontrarse algunos detalles surrealistas. Así pues, podríamos afirmar que el mundo de Rosa es muy parecido al nuestro, con sus ventajas y como no, también con sus desventajas.
En él no existen personajes ni buenos ni malos, sino que todos ellos navegan entre una gama de colores realmente amplia. Además, tampoco encontraremos superhéroes vestidos con pijama salvando al mundo con sus superpoderes. Los únicos personajes que encontraremos con los calzoncillos por encima de los pantalones serán aquellos que salen de una discoteca después de una noche absolutamente descontrolada.
Otra característica de los personajes de estos comics es que siguen el ciclo natural de la vida, es decir, nacen, crecen, se reproducen y posteriormente desaparecen. Rosa empezó como personaje en el ya lejano 1987 siendo una adolescente de catorce años y ahora es una chica que ha sobrepasado ya la treintena. Es decir, la podemos ver crecer y enfrentarse a las situaciones típicas de cada etapa de la vida. Asimismo hay personajes que han tenido hijos e hijas a lo largo de estos años y se puede apreciar como poco a poco van creciendo. Por el lado contrario, también podemos comprobar como desgraciadamente hay algunos personajes que han fallecido, como por ejemplo el propio padre de Rosa.
Este paralelismo entre estos dos mundos hace que las situaciones planteadas en sus historias sean muy parecidas a las de la vida real, no ocultando nada sino relatando las cosas tal como son y que en muchas ocasiones son una critica directa respecto a injusticias que desgraciadamente nos encontramos con demasiada frecuencia en nuestro día a día como por ejemplo marginación por razones de sexo, problemas laborales, de convivencia, enfermedades, etc... Por el lado positivo, este estilo de historias permiten plasmar anécdotas y situaciones divertidas que hayan podido suceder el propio autor o que haya tenido conocimiento a través de diversos medios.
En concreto Rosa vive en un pequeño pueblo indeterminado de nuestra geografía. No se trata de una visión idílica de la vida en el campo que un urbanita pueda tener, sino que es una visión bastante real, pues el propio autor de Rosa vive en una localidad parecida.
Nuestra amiga trabaja por su cuenta como mecánica de automóviles y es piloto semi-profesional de rallies, además que muchas veces trabaja desarrollando vehículos para una pequeña compañía de automóviles.
Nuestra protagonista vive junto a su abuelo en la casa de este. Afortunadamente su abuelo es una persona activa con un carácter muy sociable y un buen estado de salud. Por cierto, Rosa proviene de una familia bastante desestructurada, pues sus padres se separaron cuando ella solo tenía diez años y durante su adolescencia vivió con su padre. Al cabo de unos años Rosa vivió una buena temporada con su madre y su hermana pequeña. Juntas y por motivos laborales de la madre se tuvieron que trasladar ni más ni menos que a Irlanda, aunque nuestra protagonista volvió a su tierra al cabo de un par de años.
Actualmente Rosa tiene pareja pero todavía no han decidido dar el paso de vivir juntos. Su chico Dídac tiene un carácter ciertamente calmado y que en muchas ocasiones resulta el contrapunto estabilizador que necesita nuestra protagonista en sus alocadas aventuras.
En cuando a amistades, una de las mejores amigas de Rosa es precisamente Laia, la hermana gemela de Dídac. A diferencia de su hermano, Laia es un personaje totalmente extrovertido. Otra gran amiga de Rosa es Sara, que vive junto a su pareja Ramón y el hijo de ambos.
También podremos encontrar un gran número de personajes secundarios en la empresa para la cual Rosa en ocasiones trabaja, como por ejemplo el propio jefe de la empresa que, a pesar de ser una persona totalmente enamorada de su trabajo, siempre ha sabido compaginar esta característica con el trato humano hacia sus compañeros y compañeras.
En el mismo plano encontraremos a Heidi, un personaje realmente interesante y que es precisamente la hija de Pere. Esta chica, con su carácter extremadamente introvertido se vio obligada a gestionar la empresa familiar mientras su padre estaba encarcelado a causa de un desfalco económico. Sustentándose en sus compañeros de trabajo, Heidi confió muchas veces en Rosa para superar esta situación de crisis y a partir de entonces les uniría una excelente amistad.
Como se ha podido observar en esta pequeña descripción del mundo de Rosa, los personajes que habitan en él no son ni buenos ni malos por naturaleza. Nos encontramos con personajes excelentes que han tenido errores a lo largo de su vida y con personajes mediocres que tienen un momento totalmente inesperado de lucidez e incluso valentía.
La mujer en los comics de Rosa
Es realmente importante el papel que juega la mujer en las historias de Rosa. Lejos del tópico de "adorno", "tía macizorra rubia con medidas 90-60-90" o comparsa del protagonista principal masculino, los personajes femeninos en las aventuras de Rosa son los verdaderos motores de la serie gracias a su carácter emprendedor, intentando ser un poco el reflejo de la mujer actual del siglo XXI.
Un buen ejemplo lo podemos hallar en la propia protagonista de la serie, una chica que trabaja por cuenta propia en un empleo tradicionalmente vinculado al sector masculino como puede ser la reparación de automóviles.
Otros casos pueden ser los de Laia, una chica totalmente independiente o por ejemplo el caso de la madre de Rosa, quien siempre ha trabajado como ingeniera automovilística, no dudando en residir lejos de su tierra natal la mayor parte de su vida.
Esta independencia de la mujer en los comics de Rosa tampoco pretende ser una "guerra de sexos" contra los personajes masculinos, pues para estos el hecho de que una mujer esté al frente de una empresa no les extraña en absoluto, algo que por otra parte habría de ser normal en nuestro mundo real.
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