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Cuestión de estética

- ¡De acuerdo! Tendría que desayunar de una forma más completa y equilibrada, de tal forma que me diese fuerzas para ir a tope hasta el mediodía... Tendría que comer alimentos con vitaminas y fibra para parar un tren y no pillar cualquier cosa que me encontrase por la cocina de casa...

Rosa asustada al ver su michelinCiertamente estos no son los mejores pensamientos para empezar un nuevo día, pero mientras Rosa se prepara un poco de pan de molde con algo parecido a jamón curado, esta es la única cosa que nuestra amiga es capaz de pensar. Hace unos días que ella está como preocupada y a pesar de que las cosas aparentemente van un poco mejor que un tiempo atrás, inesperadamente la vida gasta ciertas bromas que más vale tomárselas con cierta filosofía. En el fondo Rosa admite que trabaja demasiadas horas y total para cuatro euros mal contados, además que su trabajo habitualmente casi nadie lo valora. Tiene un notable sentimiento de frustración que un buen día se instaló en la su parte más íntima de su alma y parece que no quiere abandonarla.

- Bah... Vamos a ver que dicen estos locos... ¡Mentiras, como siempre!

Mecánicamente conecta la televisión mientras a desgana da un mordisco al primer trozo de pan. Retirándose se sienta en la silla delante de la mesa. Como siempre, en el momento de sentarse y prestar toda su atención en lo que aparece por pantalla, el programa informativo matinal hace una pausa para la publicidad. Esto ya no causa sorpresa en Rosa, pues está convencida que el señor Murphy y sus leyes son las únicas y verdaderamente fiables en este mundo de locos en el cual a todos y todas nos ha tocado vivir.

Así pues, nuestra amiga ni tan solo realiza el mínimo gesto para levantarse, coger el mando a distancia que se encuentra en el otro extremo de la mesa y cambiar el canal, siendo solo una leve mueca con la nariz su única señal de protesta. De golpe, la pasividad que parece dominar a Rosa se ve truncada por determinado anuncio de una clínica de estética.

- ¿Cómo puede ser que una pájara de aproximadamente veinticinco años, con un cuerpo de escándalo me explique a mi que se ha sometido a una operación de estética? ¿Acaso tiene el trasero demasiado respingón o bien los pechos excesivamente bien colocados?

Después de una breve pausa como intentando responderse a si misma las preguntas que ha formulado, nuestra amiga continua quejándose:

- ¿Por qué puñetas no ponen una persona normal de aproximadamente cuarenta y tantos años en este tipo de anuncios? Una mujer que mientras coge su bolsa para ir al trabajo diga: "Tengo más michelines que una tienda de neumáticos y un pandero absolutamente descomunal, pero como mis patas de gallo me estaban obsesionando y me las he sacado gracias a una operación en esta clínica de belleza. Esto sería más real, creo yo.

Rosa está convencida de que si ella tuviese un cuerpo como el de la chica del anuncio no le haría falta someterse a ninguna operación de estética y eso ciertamente la indignaba, pues pensaba en la gran cantidad de chicas normales y guapas que comparando su cuerpo con el de la actriz se podrían sentir tentadas a someterse a una operación totalmente innecesaria. Apresuradamente se levanta y cierra el aparato de televisión. Se ha comido todo lo que se había preparado y observa que ya es muy tarde, así que rápidamente va a abrir el taller mecánico en el cual trabaja.

Nuestra protagonista es una chica con un cuerpo realmente bonito, tanto que casi podría aparecer en un anuncio de estética como el que ha visto durante el desayuno. A pesar de esto, a sus treinta y pico años se empiezan a hacer notar esos quilos de más y la épica batalla contra la báscula del baño empieza a adquirir importantes dimensiones, aunque lo cierto es que con su metro setenta de estatura combinan perfectamente con una buena forma física.

No obstante, su edad la obliga a cuidarse cada vez más. No es una mujer mayor pero tampoco es ya una jovencilla y sentirse así es realmente nuevo para ella De hecho, una comida o una cena demasiado copiosa se traduce al cabo de uno o dos días en algún que otro quilillo de más, el cual es preciso hacerlo desaparecer como sea. Antes consideraba que siempre pesaba lo mismo y no se preocupaba nunca por su peso, pero al observar que esto empieza a cambiar preocupa cada vez más a Rosa a pesar que no es ninguna obsesión, tomándoselo incluso con cierto punto de humor... Y porque no decirlo, también con un poco de resignación.

Durante el trayecto que hace a pie hacia su lugar de trabajo, la sonrisa de la chica del anuncio parece perseguirla como diciendo: "Mira guapetona, empiezas a tener algo de tripa e incluso alguna que otra arruga en la cara... Haz como yo, ven a la clínica de la cual hago publicidad para que te quiten lo que no te gusta a golpe de talonario. ¿Qué es el dinero? Si deseas estar guapa es fácil, tan solo pagas y lo tendrás absolutamente todo".

- ¡Ostras! El mono de trabajo cada vez me va más ajustado y para subir la cremallera necesito incluso ayuda divina. Desde que empecé con el taller, ya he subido dos o tres tallas la ropa del trabajo. ¿Adónde iré a parar?

Pero Rosa ya se encontraba en su taller mecánico rodeada por una verdadera colección de coches medio desmontados esperando turno para que sus casi mágicas manos les arreglase o cambiase la pieza que iba mal. Sí, nuestra amiga es mecánica de profesión y tiene en propiedad un pequeño taller. En él ha de hacer de todo: Mecánica, administrativa, relaciones públicas, vendedora e incluso mujer de la limpieza. Menos mal que a veces su buena amiga Laia le ayuda con el papeleo y sobretodo a dominar aquella máquina infernal llamada computadora, la cual parece tener vida propia y hace lo que quiere, o mejor dicho, hace de todo menos lo que Rosa espera de ella.

Nuestra amiga se encuentra por fin en su ambiente predilecto, un entorno en que los problemas de estética dejan de tener sentido y sonriendo por debajo de la nariz, el último pensamiento dedicado a la chica del anuncio es:

- No me imagino ese pimpollo del anuncio con las manos llenas de grasa y aceite o incluso con callos después de un buen rato realizando fuerza con una llave inglesa. Ya te digo que aquí no duraría ni cinco minutos... ¡Cómo la apañaría yo! ¡Que venga, que venga!

Como siempre sucede cuando el trabajo es interesante, esa mañana de sábado pasó muy rápida y finalizada su jornada, al cerrar la puerta del taller Rosa se le iluminaron los ojos al recordar que aquella misma tarde se vería con su pareja.

Hacía bastantes días que los dos no se veían, de hecho desde el domingo. Para ellos eso ya era bastante, pues ahora que las cosas iban algo bien, o como mínimo así lo parecía eso significaba como un pequeño alivio de la rutina. A veces, uno u otro de una escapada sorprendía a su pareja con una visita a media semana pero aquellos días Rosa no había visto todavía a su chico y es por esto que esos días los encontró bastante largos.

Muy seguramente Dídac la recibirá abrazándola y afirmando que ella esta como un tren de mercancías agregando que justamente su trasero, aquel trasero que según ella empieza a ser demasiado voluminoso, está absolutamente perfecto. Sin inmutarse por lo que pueda objetar Rosa sobre estas palabras, el chico subirá las manos realizando una pausa en la cintura de la chica y agitándola un poco de forma juguetona, le comentará susurrando en la oreja que esa es justamente la parte que considera más erótica de ella. Realmente Rosa ya sabe de memoria casi todas las palabras que le dirá su chico en cada instante, pero no por ser repetidas dejarán estas de producirle vigor.

- ¿Sabes que, Dídac?

- ¿Qué?

- Pues que estoy perfecta ¿No te parece así?

De nuevo comprobar que tanto la persona que la quiere como ella misma se aceptan tal y como es, los dilemas generados durante todo el día respecto a su físico desaparecen mientras crece en intensidad el beso que recibe de su pareja.







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Enigma en la emisora. Novela editada por Rosaspage

Enigma en la emisora
Novela editada por Rosaspage


Escrito por Xavier Arumí Salavedra y editado por esta propia web, "Enigma en la emisora" es una entretenida novela protagonizada por Rosa, una chica que colabora en una emisora de radio local como locutora.

Tras una serie de infortunados sucesos, entre los cuales está el hecho de quedarse desempleada de su anterior trabajo así como de la muerte del responsable de la emisora radiofónica, la protagonista decide dedicarse profesionalmente al mundo de la radio.

No obstante, es precisamente a partir de este punto cuando empiezan a surgir serios problemas...

Esta novela combina una trama centrada en el misterio e investigación al más puro estilo de Agatha Christie junto a grandes dosis de crítica social y humor, siendo su argumento apto para todas las edades.

Este libro está editado por Rosaspage.com y su estado es absolutamente nuevo. Tiene 110 paginas a un formato de 10,79x17,46 centímetros y se encuentra encuadernado en tapa blanda.

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