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Ya en nuestro mercadillo

Porsche 911 Turbo de Bburago

Porsche 911 Turbo
Bburago


A la venta en nuestro mercadillo una reproducción del Porsche 911 Turbo de la marca italiana Bburago a escala 1:18. Pertenece al catálogo antiguo y corresponde a la referencia número 3367 de la serie Gold.

Esta miniatura se encuentra en perfectas condiciones, todavía dentro de su caja y precintos originales. Está nuevo a estrenar.

Precio: 39 Euros
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Gritos en la ducha

Hola que tal












































































Renault Dauphine de Norev A mediados de los años 50, cuando la marca automovilística francesa Renault acababa de salir de la gran recesión provocada por la II Guerra Mundial, retomó el desarrollo de su proyecto 109, el cual estaba en ya muy avanzado estado e incluso se había construido un prototipo en 1952 diseñado por Fernand Picard.

El Dauphine (R-1090 según denominación de fábrica), fue presentado en el Salón de Ginebra celebrado en Marzo de 1956. Sus suaves líneas tomadas del atractivo Fregate y sobretodo sus excepcionales prestaciones para la época no tardaron en cautivar a sus futuros usuarios, siendo ya desde su nacimiento un éxito en ventas tan importante que obligó a Renault a desarrollar versiones más avanzadas como el Gordini (R-1091) en 1957 o el Ondine (R-1090 A) en 1961. A diferencia de lo que hoy se puede pensar, el Dauphine no vino a sustituir el 4CV, sino que se situó en el escalón intermedio entre este y el Fregate.



Los Dauphine de FASA

Dos años después de su lanzamiento en les país galo, la saga Dauphine se empezó a fabricar en la factoría FASA de Valladolid para así comercializarlo en todo el territorio nacional. Como ya había sucedido en Francia, antes de su aparición el Dauphine suscitó aquí mucha expectativa, provocando unas enormes listas de espera para adquirir este simpático y precioso Renault.

Referente a las listas de espera, se produjeron situaciones realmente curiosas y actualmente casi impensables, como por ejemplo que los primeros Dauphine fueron entregados a las personas que habían solicitado un Renault 4/4, algunos de ellos, en lista de espera desde hacia aproximadamente un año. No fue hasta bien entrado 1959 que estas listas se normalizarían y por fin desaparecerían. El precio de un Dauphine de FASA era de 125.686 Ptas. justo la mitad entre un SEAT 600 que costaba 81.200 Ptas. y un SEAT 1400 B de 168.000 Ptas.

En 1959 FASA presenta el Gordini, una versión del Dauphine con su mismo motor pero más potente y un carburador Solex 32 PIBT. Tres años después, en 1962, apareció el Ondine, con la mecánica del Dauphine y el equipamiento del Gordini. (Ver tabla adjunta para más detalles en mecánica y prestaciones).

Bien entrada la década de los sesenta y con el Renault 8 ya en catálogo, el Dauphine perdía cada vez más ventas y se cotizaba cada vez más a la baja con el único objetivo de reducir el stock existente en la planta de FASA, por lo que también se redujo el plazo de espera quedando este reducido a solo 20 días después de solicitar el modelo. Los precios oscilaban entre las 91.500 Ptas del Ondine y 97.600 Ptas. del Gordini. Finalmente, en 1964 se dejaría de fabricar el Dauphine, en 1965 el Ondine y en 1967 el Gordini.



El coche de las viudas

Renault Dauphine con puertas y capós abiertos Sin duda la saga Dauphine significó para este país un soplo de aire fresco en el entonces anquillosado parque móvil. En una época en la que en España solo había 800.000 vehículos (25 por cada mil habitantes), de los cuales solo 250.000 eran turismos, el nuevo modelo de Renault era un atractivo, polivalente, cómodo y sobretodo rápido turismo. Sumando estas cualidades a las críticas positivas que dispensó la prensa nacional ante las primeras pruebas del modelo francés, es lógico que se formaran largas colas de personas que solicitaban comprarlo. Vale la pena recordar que el Dauphine era de lo mejorcito que se podía adquirir en aquellos años, pues sumando su capacidad del habitáculo con su potencia de motor y velocidad punta, lo hacían realmente atractivo en comparación al resto de coetáneos.

Pero fue justamente su velocidad y a veces su dificultad de control en curvas que la sabiduría popular lo bautizó con el despectivo nombre de "El coche de las viudas". Evidentemente que se dijeron bastantes animaladas en respecto al comportamiento del modelo, pero lo cierto es que era un "todo-atrás" rápido y ligero, lo que provocaba que en curvas en las que se entraba con demasiada velocidad, las ruedas delanteras perdiesen adherencia y al tener la fuerza motriz en las ruedas posteriores, el coche seguía avanzando en línea recta. Este defecto fue atribuido a la ligereza de su tren delantero, siendo habitual que algunos conductores cargasen su parte delantera correspondiente al maletero con peso como sacos de arena. Pero este "defecto" atribuido al Dauphine, habitualmente fue más culpa del conductor que del propio coche, pues un Dauphine con las suspensiones correctas, hinchado de las ruedas preciso y sobretodo a una velocidad adecuada, no tiene porque dar sustos.

Sin duda se trató de un modelo excepcional que actualmente se empieza a cotizar a la alza como coche de colección. Un clásico atractivo, capaz todavía de rodar a velocidades adecuadas por las modernas carreteras y sobretodo económico de mantener hacen de él un coche muy interesante a la hora de iniciar una colección de coches clásicos.



El modelo a escala 1:18 de Norev

Vista trasera del Dauphine Es indudable que en los últimos años la escala 1:18 se está transformando en la referencia en lo que a miniaturas de coches se refiere. Un detalle que viene a demostrar este hecho es que las marcas cada vez tienen más reproducciones de vehículos clásicos en su catálogo, un tema digamos no tan mayoritario o no tan comercial como los últimos modelos deportivos de turno.

Estamos seguros que esta afirmación suscitará más de un comentario crítico por parte de las personas que conozcan la historia de la escala 1:18 y sin duda tendrán razón al afirmar que fue precisamente de un clásico una de las primeras miniaturas a escala 1:18 en llegar al gran público. En concreto se trató del Mercedes-Benz 300 SL "alas de gaviota" de Bburago, aparecido en su catálogo en un ya lejano 1984. A esta reproducción le siguieron otros clásicos como el Bugatti Type 59, el Jaguar E o el Lancia Aurelia solo para citar unos pocos ejemplos, siendo todos ellos importantes hitos en el mundo del automovilismo.

¿Pero que pasaba con esos modelos modestos utilizados diariamente por millones de personas? A excepción del VW Escarabajo y de algún que otro Mini Morris, el catálogo de clásicos "diarios" era bastante limitado y los fabricantes no prestaban demasiada atención a la hora de reproducir estas pequeñas joyas, algunas de las cuales eran técnicamente más interesantes que los grandes deportivos.

Por fortuna, desde hace unos años (aunque no demasiados), las marcas de miniaturas se han venido dando cuenta del poder y encanto que ciertos clásicos sin tanta aureola mística y deportiva tienen entre los coleccionistas, ofreciendo algunos modelos interesantes, siempre hablando de la escala 1:18, pues en otras escalas como la 1:43 el catálogo siempre ha estado bien surtido.

En concreto, la miniatura que traemos hoy aquí es producto de la francesa Norev, reproduciendo uno de los grandes hitos del automovilismo francés y europeo: El Renault Dauphine.

Empezando nuestra observación por lo más evidente, diremos que el molde tiene una acabado muy correcto, existiendo alguna pequeña rebaba en el modelo protagonista del artículo, aunque verdaderamente no resulta un problema demasiado significativo considerando que es un Die-Cast.

Como puede observarse en las fotografías que acompañan este texto, el modelo tiene las puertas delanteras y ambos capos practicables aunque por desgracia, con tal de abaratar costes, las puertas traseras no se pueden accionar, lo que resta cierto encanto a la miniatura. No obstante, en contraposición al detalle negativo de las puertas traseras, observamos que las puertas delanteras tienen su marco correspondiente y la matrícula delantera es abatible permitiendo acceder a la rueda de recambio, la cual está situada en una posición un tanto extraña aunque totalmente fiel al modelo real.

A propósito, es importante indicar que hay que tener cuidado con el capó delantero, pues se sostiene como quien dice "por los pelos" y se cierra muy fácilmente, puede que incluso demasiado. Otro de los puntos negativos de esta parte en concreto es que sujetando el coche boca abajo, el capó sale de su alojamiento por la parte de la junta, pudiéndose incluso soltar esta si se fuerza un poco. Este es evidentemente un punto muy negativo, pues un mal cierre del capó puede raspar la pintura o incluso sin querer caerse al suelo, extremo que afortunadamente no hemos comprobado ¡Y ni ganas!

El modelo en sí, aunque de pequeñas dimensiones, es bastante pesado, lo que evidencia que ninguna gran superficie de la carrocería está realizada en plástico con tal de ahorrar peso tal y como era costumbre en marcas como Bburago. Aun así, al depositar el coche en el suelo o en una superficie, las ruedas casi no se "abren".

Y ya que estamos describiendo esta parte del coche, agregar que carece de suspensión y que se trata de una miniatura utilizada básicamente para su exposición, pues aunque los neumáticos ruedan de forma muy correcta, la dirección es muy dura por no decir casi inexistente. Además hay que ir con cuidado de no accionarla desde el volante, pues al ser delgado podría llegar a romperse, lo que afearía de manera notable la miniatura.

Vista del tablero de mandos del Renault Dauphine Accediendo a su interior, este también se encuentra bien realizado aunque con algunos puntos en los que podía haberse mejorado, sobretodo en la parte interior de las puertas cuyo elevalunas y tirador forman parte del mismo molde que el interior de la puerta. Destacable la parte inferior de esta pieza, pues reproduce la típica bolsa porta-documentos en los que hay reproducidos incluso sus arrugas características.

Continuando en el habitáculo, destaca el salpicadero con su color próximo al de la carrocería, aunque se encuentra realizado en material plástico. El cuentakilómetros y la radio central los técnicos de Norev lo resolvieron con una simple pegatina. Los asientos, tanto anteriores como posteriores, aunque algo simples y sin gravado, están bien resueltos, no desentonando en absoluto con el conjunto del coche.

Trasladándonos a la parte trasera del coche y abriendo la cubierta del motor encontraremos una reproducción de este aunque algo sencillo. Evidentemente el motor del Dauphine era bastante simple de aspecto y sobretodo pequeño, aunque los cromados de esta motor se ven poco reales, siendo este el rincón del coche donde el aficionado manitas puede personalizarlo más, pues una buena capa de pintura brillante en las partes que le corresponden y cierto envejecimiento en su cuerpo le darían un todavía más realismo.

Finalmente, como una de las últimas paradas de nuestro trayecto por este Dauphine, nos acercaríamos hacia una de las partes más olvidadas de muchas marcas, en concreto su parte inferior dónde puede leerse la marca, modelo y escala de la reproducción. Aunque esta parte Norev la resolvió de forma correcta, el tubo de escape, simulando color cromado está realizado con el mismo tipo de plástico que las partes del motor, lo cual también sería un buen objetivo para el pincel del aficionado. Destacar la tapa del carter de color gris muy claro que desentona mucho por su poca verosimilitud con la realidad..

En definitiva se trata de una excelente miniatura que todo buen coleccionista de clásicos a escala 1:18 debería tener en su estantería aunque con ciertos detalles a mejorar, como grabado de los asientos, apertura de puertas traseras y sobretodo dirección mucho más suave.




Webs relacionadas con el Renault Dauphine

Club Renault Gordini de Argentina http://www.gordiniclub.com.ar

Amigos del Gordini. www.gordini.com.uy





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