Ya en nuestra tienda online  Las vacas son extraterrestres Novela editada por Rosaspage
Escrito por Xavier Arumí Salavedra y protagonizado por Rosa, el personaje que da nombre a esta misma web, "Las vacas son extraterrestres" es una entretenida historia en clave de humor sobre los extraños acontecimientos que inesperadamente suceden en la localidad de su protagonista.
Desde ataques OVNI a habitantes del pueblo hasta la aparición de extraños dibujos en campos de cultivo sin olvidarse de gnomos curiosos que surgen en la carretera y que se quedan mirando fijamente a los conductores. Todo esto lleva a una especie de psicosis colectiva que provoca divertidas reacciones entre los habitantes de esta pequeña localidad.
Además el libro se completa con un relato corto titulado "El túnel" y que está protagonizado por los mismos personajes.
El libro está editado por Rosaspage.com y su lectura es apta para todas las edades. Se encuentra editado en tapa blanda con un formato aproximado de 15x21 centímetros (cuartilla o DIN A5). Su extensión es de algo más de 80 páginas.
Finalmente comentar que este libro también se puede adquirir en versión catalana con el título "Les vaques son extraterrestres".
Precio: 12 Euros
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Se encuentra en: Inicio > Rosa y su mundo > El mundo de Rosa > Dave Cat, el hombre que vive con su muñeca
Dave Cat, el hombre que vive con su muñeca Sin duda alguna el mundo está lleno de casos extraños, pues hará algún tiempo por la televisión tuve la oportunidad de ver el reportaje sobre un estadounidense de 37 años que vive feliz y contento junto a una muñeca del tamaño de una persona.
Dicha muñeca de aspecto hiperrealista habitualmente se comercializa como juguete sexual de lujo, reproduciendo lo más fielmente todas (repito ¡todas!) las partes del cuerpo. Estas muñecas están fabricadas a mano y aunque hay un determinado número de modelos todas pueden considerarse piezas únicas, siendo el precio actual de cada uno de estos artículos entorno a los 6.000 Euros (un millón de las antiguas pesetas).
Lo curioso del caso es que el buen hombre no tiene la muñeca solo a guisa de juguete sexual o excéntrica decoración, sino que interactúa con ella como pudiera hacerlo con una persona amada. Es decir, sentándola a la mesa y poniendo ante ella los platos a la hora de las comidas, sentándola en el sofá casi todo el día y al final de la jornada la acostaba en la cama donde él mismo dormía.
A destacar que todo ello lo hacia con innumerables "¿Cómo te sientes cariño?", "Parece que hoy tienes buena cara" o "Me voy al trabajo, regresaré pronto, te quiero mucho". Como puede suponerse toda aquella escena resultaba entre extraña y patética, más cercana a una mala película de terror de serie B que a la vida real.
De acuerdo con Dave Cat (que así se llama el hombre) el nombre de la muñeca es Sidore aunque los amigos la pueden llamar Si-Chan. Nació en la ciudad de Tokyo aunque posteriormente se trasladó a vivir hasta el Reino Unido y en cuanto a aficiones Dave asegura que su chica artificial es gótica, le gustan los videojuegos y que le hagan masajes en los pies. El chico habitualmente le peina los cabellos de color morado y para colmo también le compra ropa.
Según un psiquiatra consultado por el programa y que le ofreció ayuda profesional al chico (por lo visto la muñeca se encontraba en perfecto estado psicológico), comentó que todo ello se trataba de un caso extremo de timidez ante las chicas. En un momento de su vida el protagonista decidió que era más cómodo y fácil declararse a una muñeca que hacerlo ante una persona real. Asimismo la muñeca tenía la ventaja de no estar nunca disgustada, enfadada o de dolerle la cabeza. De acuerdo con lo comentado en el reportaje, Dave siente una gran fascinación por las muñecas ya desde muy pequeño y de adulto tuvo una novia cleptómana que le robaba las pertenencias, algo que sin duda lo dejó traumatizado de por vida.
Por su parte el protagonista, cuya profesión es de teleoperador, reconoce que efectivamente se trata de una muñeca y no de una persona real aunque también afirma no poder dejar de amarla, pues desde el día que la vio por primera vez al desenvolver el paquete su aspecto le robó el corazón. Sidore es una compañera compasiva y que comprende muy bien sus sentimientos, algo muy difícil reencontrar en una mujer real. Y no, esto no es algo que me invente para hacer más dramático el caso sino que son palabras del propio protagonista. Por su parte la muñeca no dijo nada.
Este caso me recordó el de un joven coreano que se llegó a casar con su almohada. Pero no vayan a creer que se trataba de una almohada cualquiera, sino una dakimakura, un tipo de cojín que solamente se comercializa en Japón y en cuya su superficie tiene representado a un personaje manga o anime casi a tamaño real. La "gracia" del producto está en que su afortunado poseedor puede abrazarla, achucharla o vaya a saber que otras más cosas que prefiero callarme.
La ceremonia de boda entre el humano y su almohada tuvo lugar en un programa televisivo ante la cara de burla de los espectadores que presenciaban el acto. Lógicamente el caso podría ser un simple montaje para ganar audiencia, pero el tema no deja de ser curioso y la interpretación del joven actor absolutamente genial merecedora incluso de un oscar. Posteriormente la pareja feliz paseó en un parque de atracciones e incluso se sentó en un restaurante ante la perpleja mirada de la camarera.
No obstante, y volviendo al caso protagonista de este artículo, mientras observaba las idas y venidas del buen hombre dando besos y haciendo carantoñas a la muñeca sentada en el sofá, muy probablemente con la televisión encendida para que no se aburriera, me asaltó a la cabeza una idea que sinceramente me estremeció.
Evidentemente ahora vemos totalmente extraño que alguien viva junto a un maniquí y casi lo considere una persona humana. ¿Pero que pasaría si este maniquí tuviera la capacidad de moverse por si solo, andar de un lugar a otro de la casa e incluso hablar? Si el futuro nos depara una sociedad con androides de forma humana quien sabe si la "manía" de este chico no se podría extender hasta límites insospechados.
Incluso podríamos estar ante los primeros casos habituales de amor incontrolado de un humano respecto a su juguete, producto de la dificultad que algunas personas encuentran a la hora de relacionarse con sus semejantes o de no soportar las diferencias que otra persona pueda tener.
Actualmente ya tendemos a considerar cualquier cosa o ser que tenga reacciones humanas como a un semejante. Si habitualmente se atribuyen características humanas a animales de compañía, pese a que estos evidentemente muestran cierto grado de inteligencia, no quiero imaginarme lo que sucederá con un androide que disponga de un software capaz de conversar o reaccionar ante nuestras palabras. Sin duda alguna este es un aspecto del futuro francamente inquietante.
Por cierto, probablemente gracias al dinero obtenido por el reportaje, Dave se compró una nueva muñeca. Ahora la pregunta que asalta mi mente es si reemplazó a Sidore o añadió una "chica" más a su vida.
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