Rosaspage.com online desde 2001
Se encuentra en: Inicio > El mundo de Rosa > Relatos > El consumismo por Navidad

El consumismo por Navidad

El consumismo por NavidadSi durante el festival del día anterior Rosa acabó con la cabeza hecha un bombo por la alegría navideña y sobretodo por los nerviosos chiquillos que acudieron ahí, una buena parte de esta tarde ha revivido aquellos angustiosos momentos, pues a fin de confeccionar el programa especial de Navidad ella y su técnico de sonido han editado el audio grabado en la biblioteca.

Cuando finalmente se ha terminado la edición, y aprovechando que Sara ha marchado algo pronto a fin de realizar algunas compras, Rosa también ha salido del trabajo media hora antes de lo habitual. Este pequeño rato de ocio lo aprovecha para dar un tranquilo paseo por el pueblo a fin de rebajar la angustia que todavía lleva en sus adentros.

-¡Como mayor me hago, menos me gustan las fiestas de Navidad! -Piensa al llegar a la calle principal del pueblo.

Al igual que en el resto del centro de la villa, esa calle y los escaparates de sus tiendas se encuentran profusamente adornados de cara a las próximas fiestas navideñas e intentan influir de alguna manera en el subconsciente consumista de la gente. Sin embargo la actividad de los aldeanos es como la de cualquier otra tarde-noche de miércoles aunque de vez en cuando sí que se puede ver a alguien llevando un paquete envuelto con motivos navideños. Desgraciadamente para los comerciantes del pueblo la gran mayoría de sus vecinos esperarán el último fin de semana antes del día de Navidad o de Reyes para ir a comprar en grandes superficies situadas fuera del ámbito local.

- Bah... Sinceramente me gustaban más las guirnaldas hechas con lámparas incandescentes... Claro que al tercer día ya había la mitad de fundidas pero es que los led tienen un no-sé-que de frialdad que me hace poner de los nervios... -Continúa reflexionando fijándose ahora en las nuevas guirnaldas luminosas colgadas a ambos lados de la calle. Realmente es imposible no fijarse en las estrellitas intermitentes repartidas por la superficie iluminada, las cuales tienen una cadencia que se podría calificar incluso de hipnótica. Tanto es así que mirando hacia arriba, y sin darse cuenta, la chica baja de la acera desviándose hasta casi el centro de la calzada. La bocina de un vehículo la despierta de ese estado semi-hipnótico.

Algo aturdida por el bobo del coche que la acaba de increpar pasándose por el arco del triunfo el estereotipo navideño de paz y fraternidad, en el fondo la chica se siente estúpida con su actitud negativa hacia las fiestas navideñas. Es como si en su interior llevara un Mister Scrooge que aprovecha aquellas fechas para salir a dar una vuelta, revelándose aunque sólo sea a regañadientes por la tergiversación de los sentimientos navideños hacia un objetivo consumista.

Se detiene, se encoge de hombros y para disimular este gesto vuelve a mirar hacia arriba lanzando un imperceptible suspiro al instante que pone las manos en los bolsillos. Antes de volver a caminar se da cuenta que ha parado ante la tienda de electrodomésticos del pueblo y con indiferencia observa el minúsculo escaparate lleno de aparatos de telefonía y tablets. Tras los protagonistas de la Navidad de los últimos años se observan planchas, aspiradores y batidoras entre otros pequeños electrodomésticos para el hogar. De fondo hay un enorme televisor de plasma que bien parece el hermano mayor y vitaminado de las tablets.

Asimismo desde ahí observa perfectamente como la dependienta envuelve como regalo un aparato que ha comprado Maria, la de la tienda de mercería. -Ganar dinero y consumirlo para que otros puedan ganar dinero que también utilizarán para consumir. He aquí la base de la maquinaria capitalista, la misma que ha convertido la Navidad en uno de los miles de engranajes que la hace funcionar. En el fondo lo que te dicen es: "¡Mala persona! ¡Hace tiempo que no ves a tu madre! ¿Porque no vas a verla esta Navidad? Y ya que vas… ¿porque no me compras algo de lo que vendo para ofrecérselo como regalo? Si entre vosotros no solucionáis las cosas, como mínimo yo habré sacado tajada del asunto".

Pensando en los anuncios de organizaciones humanitarias y las tele-maratones de cada año en estas fechas, ambos sistemas tan efectivos como la lotería navideña para sacar los cuartos a quien no tiene demasiados, Rosa centra su atención en un pequeño belén montado dentro de la caja de un teléfono justo bajo una tablet que hace de tejado. Dentro del diminuto pesebre el pobre San José sostiene el techo con la cabeza, la virgen sentada parece mirar hacia arriba con miedo a que todo aquel parapeto les caiga encima y el Niño duerme plácidamente con sólo son capaces de hacerlo los bebés.

En ese momento tras la chica pasa una mujer hablando con su marido por teléfono y en voz alta, enterándose incluso los que están al otro lado de la calle que para descongelar un corte de merluza se necesitan xx segundos. Con un rápido movimiento la criatura que va con ella se sitúa entre Rosa y el escaparate, quedándose con la nariz pegada al cristal mirando embobada un modelo de teléfono adornado con dibujos del último personaje Disney. De buen gusto habría dado una colleja a la criatura para espabilarla y que se diera cuenta que el aspecto material no es lo más importante de aquellas fechas, pero quizás el niño Jesús hace más que simplemente dormir, pues inmediatamente la chica se compadece de la niña pensando que no es más que una víctima de ese monstruo consumista en que se ha convertido la Navidad y del que todos, quien más o quien menos, es partícipe. Como diría ese mismo personaje de la cuna años después "Quien esté libre de culpa que tire la primera piedra".

-¡Mamá! ¡Quiero-aquel-quiero-aquel-quiero-aquel! -Dice como toda criatura ilusionada por cualquier cosa que atrae su atención.

-¡Pero si ya tienes un teléfono móvil! ¡Venga vamos, que tengo tarde! -Responde la madre sin pensárselo dos veces y cogiendo bruscamente el brazo de Rosa. Sin sonrojarse la mujer pide breves disculpas a la chica y ahora sí toma su a hija. Caminando calle abajo la niña sigue insistiendo alegando que su teléfono ya tiene medio año y que por lo tanto "es muy viejo".

Antes de emprender la marcha nuestra protagonista no puede evitar dar un último vistazo al escaparate, descubriendo que en un rincón hay un Papá Noel gordo como un barril y con una risa de oreja a oreja que parece burlarse de todo aquel que lo mira. Ese mismo modelo lo visto ayer en un bazar regentado por chinos que hay en la capital, justo al lado de unos cuantos nacimientos y una serie de Cristos crucificados. -Sinceramente no sólo estamos perdiendo la chaveta y el oremus, si no que también la coherencia histórica. -Reflexiona en voz baja.

Pocos minutos después se encuentra con la oscuridad del camino que lleva a su casa situada a unos cientos de metros del pueblo. Conoce a quien le daría pánico ir por ese camino tan oscuro y en esas horas aunque la chica se siente cada vez más cómoda en ese entorno. En el fondo ella es un bicho nocturno.

Aquella quietud le ayuda a encontrar la calma y sobretodo le permite reflexionar de nuevo sobre el auténtico sentido de las fiestas. No se trata de despreciar aquel ambiente que rodea la Navidad actual, pues a nadie le hace daño celebrar algo con cava, un poco de turrón y regalar o recibir pequeños presentes si ello se hace con moderación. No obstante estas acciones no deben ocultar los auténticos valores navideños como el amor, la caridad o la solidaridad.

Desgraciadamente tanto en Navidad como para cualquier otra fecha hay personas que lo pasan muy mal y quedándose muchas de ellas completamente olvidadas de todos. Nos cautivan los casos cuando salen por la televisión pero nos olvidamos tan rápidamente como han aparecido. Incluso hay desaprensivos que utilizan la existencia de estos casos para crear audiencia en sus programas televisivos o radiofónicos, dejándolos a la buena de Dios cuando el público reclama nuevas emociones, lo que sucede en un abrir y cerrar de ojos. ¿Quien pone ante su mesa de Navidad a un delincuente que quizás no ha tenido demasiadas oportunidades para redimirse en la vida? ¿Quien corre a abrazarse a quien le debe dinero y le perdona todas las deudas? ¡Nadie! Es más, seguramente si alguien hiciera eso tomarían por loco y el cerrarían en un manicomio.

Feliz Navidad o lo que quede de ella en nuestros corazones.

¿Buscando televisores a buen precio? Encuéntralos ahora en Ebay.¿Buscando televisores a buen precio? Encuéntralos ahora en Ebay.







Ya en nuestra tienda online

Cinco relatos para ver la vida con optimismo. Recopilatorio relatos de Rosa

Cinco relatos para ver la vida con optimismo
Recopilatorio relatos de Rosa


En un periodo de crisis económica como el actual, probablemente el hecho de escribir un libro en clave positiva podría casi calificarse de toda una heroicidad o como mínimo de nadar a contracorriente.

Pero sinceramente… ¿Para qué añadir más argumentos (y encima repetitivos) a la depresión colectiva que actualmente tenemos personas como usted o como yo? Para ello ya disponemos de noticiarios y tertulias televisivas que se encargan constantemente de hacernos bajar la moral.

Es por dicho motivo que las historias incluidas en "Cinco relatos para ver la vida con optimismo" pretenden invitar a la reflexión al mismo tiempo de ser amenos y divertidos, remarcando que en el quehacer diario de cualquier persona existen miles de motivos para ser optimista.

Estos relatos han sido escritos en estilo costumbrista y están protagonizados por Rosa, una chica como tantas otras que vive en una zona rural. En todos ellos usted podrá observar como su protagonista se esfuerza en tirar adelante su micro-negocio, intenta reciclarse para mejorar su situación e incluso se enamora de nuevo cuando estaba convencida que nunca más lo haría, todo ello explicado bajo un prisma de humor y sinceridad como solamente ella es capaz de hacer.

El título de los relatos incluidos en este tomo son:

- Enigma en la emisora
- Las vacas son extraterrestres
- El túnel
- El amor nace en otoño
- Réquiem por un SEAT 127 en tres actos



"Cinco relatos para ver la vida con optimismo" está publicado por Rosaspage.com y su lectura es apta para todas las edades. Consta de 210 páginas encuadernadas en tapa blanda (también llamada rústica) y con un formato aproximado de 15x21 centímetros (cuartilla o DIN A5).

Aunque la versión anunciada está escrita en castellano, de este recopilatorio también existe una versión en catalán titulada "Cinc relats per veure la vida amb optimisme".

Precio: 16 euros


Tienda online de esta web
Ir a la
Tienda online
Más información
Más
información





Contactar con nosotrosEsperamos su comentario
Gracias a este formulario nos podrà enviar sus comentarios u opinión personal acerca del contenido publicado.

Nombre y apellidos


E-Mail


Escriba aquí su comentario


Suscribirse a este listado Haga click en esta casilla si desea realizar un seguimiento de este contenido. Solo recibirá notificaciones cuando se añadan nuevos datos al texto principal o se produzcan comentarios relevantes.






Política de privacidadAcerca de rosaspage.com
© www.rosaspage.com 2001-2016