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Los misterios de Rosa: El caso de los coches calcinados

Rosa con cervezaSara se encuentra en la cocina preparando la cena para el pequeño. Mañana terminan las vacaciones de verano y el chico deberá irse temprano a la cama. Sara tiene cara de pocos amigos y no es únicamente por el alto precio de los libros escolares, sino por otro motivo. Mientras cocina escucha lo que va diciendo su amiga Rosa y apenas responde cuando esta le pregunta algo.

Tiene la mirada fija en lo que está haciendo, aunque de pronto interrumpe la cháchara de Rosa.

-Espera un momento- le dice mientras se mete la mano en su bolsillo del pantalón.

Después de buscar por espacio de algunos instantes extrae un trozo de plástico brillante. En concreto es un escudo de empresa de coches Renault, concretamente del vehículo que había comprado hacia poco.

-Ah.. ¿Se te ha caído el escudo?- Pregunta Rosa con cara divertida y una cerveza en la mano –No pasa nada, con un poco de adhesivo mágico que tengo en el taller te lo volveré a poner en su sitio ¡Y sin coste adicional! Una ganga oye…

-No no, creo que no has entendido bien- responde con voz sombría Sara- No es que se haya caído el escudo. Es que esto y el crédito que tengo que pagar, es lo único que me queda del coche.

Rosa abre desmesuradamente los ojos al mismo momento que da un botecito hacia atrás derramando algo de cerveza en el suelo

-¿Dices que es lo único que te ha quedado del coche? ¿Has sufrido algún accidente? ¿Te encuentras bien? ¿Y el seguro, ya lo tenias al día?

Mientras coge una sartén por el mango y la muestra amenazadoramente contra Rosa, le cuenta que dejó el coche para ir a comprar en el supermercado que hay ante la oficina del banco. Al cabo de poco oyó revuelo en la calle, salió a curiosear y vio con horror que su coche empezaba a arder. Según el director del banco, el cual dio el primer grito de alarma, el coche empezó a quemarse espontáneamente.

-O me pagas el coche- chilla Sara- o te doy con la sartén hasta que se gaste el hierro.

-Oye oye oyeeeeeeee… Que yo no toqué nada que pudiese causar incendios. Además el desastre ya te lo pagará el seguro. Esto evidentemente tiene alguna explicación lógica…

Sara se calma y reconoce que se ha pasado un par de pueblos acusando sin motivo a su amiga, la cual le revisó el coche y encima le hizo un descuento en la factura del 2% por ser su amiga. Se ha quedado sin coche y no sabe que ha sucedido. Y lo que es peor, a saber si el seguro cubrirá la catástrofe. Ya se ve yendo a buscar a su chico con la Mobilette de cuando era adolescente y la utilizaba para ir al instituto.

Al cabo de unos minutos Rosa se dirige a su casa. Camina nerviosamente mientras repasa todos los movimientos que hizo al efectuar la revisión del coche. En ningún momento considera que sus acciones pudieran provocar un incendio en el automóvil. ¿Algún cable desprendido que sin querer provocase alguna chispa? Quien sabe, puede haber sido alguna causa fortuita aunque en ningún momento recuerda engancharse con ningún terminal ni dejar suelto ningún tubo o manguito. Hay que aclarar que nuestra amiga está como una cabra, pero que en su trabajo es una excelente profesional.

De pronto oye jolgorio en una calle próxima. Algo sucede, pues dichos gritos no son de fiesta sino de nerviosismo e incluso de pánico. Aprieta el paso y observa con estupor como otro coche se quema. Alrededor hay vecinos que no se acercan al coche no sea caso que explote como en las películas. Alguien ha retirado los coches que estaban aparcados alrededor del vehiculo siniestrado.

Rápidamente llegan los bomberos seguidos por la policía, la cual desaloja los curiosos que observan la escena. Pronto el incendio se controla y lo que antes era un coche, ahora es simplemente un armazón de hierros quemados junto a gomas y plásticos fundidos. Del coche ni tan solo se salvó el “Papá no corras”.

Pero Rosa observa algo que la deja totalmente absorta. Reconoce el coche, el cual había revisado en su taller solo un par de días antes. Al instante nuestra amiga se retira de la escena del crimen lenta pero intranquilamente. Una vez fuera de la mirada de los vecinos, empieza a correr como si se entrenase para los cien metros lisos y al cabo de poco llaga a su casa, encerrándose de forma inmediata en su despacho.

¿Alguna relación entre los dos incendios? El único punto coincidente entre ambos es que habían pasado recientemente por sus manos y esto hace intranquilizar a nuestra amiga, hasta el punto que aquella noche apenas duerme pensando que podía haber sido la causa de aquellos sucesos.

A la mañana siguiente, con cara de apenas dormir, Rosa se sienta ante la mesa de la cocina disponiéndose a desayunar. Súbitamente entra su abuelo con la bolsa del pan recientemente comprado y por lo que parece trae una noticia importante. Comenta que volviendo de la compra ha visto quemarse el coche de un conocido en una plaza del pueblo.

Rosa se sobresalta y casi le da un infarto al oír estas palabras. Se teme lo peor y con hilo de voz pregunta de quien era el coche. Cae de la silla al reconocer que también es de un cliente del taller.

De nuevo otro caso similar y ya son tres, demasiado improbable para ser casualidad. Ayer mismo hizo un cambio de aceite en ese último coche quemado y ahora había corrido la misma suerte de los otros dos. Nada tenia lógica. Evidentemente podía haber sucedido algo fortuito con el coche de Sara, el cual tuvo que desmontar la batería, aunque es más que improbable que dicho accidente sucediera con los otros dos coches. Rosa trabaja en el taller y deja los coches en el interior del recinto cuando ha de ir a comer o realizar una gestión.

Así pues ¿Qué extrañas coincidencias astrológicas provocaron que esos tres coches que habían pasado por sus manos tuvieran idéntico fin?

Media hora después, Rosa abrió como cada mañana el taller aunque quien entró primero no fue un cliente, sino un investigador de la policía. Entre solitario y solitario de Windows había descubierto la relación de Rosa con los tres coches incendiados. Afortunadamente la cordialidad del agente tranquilizó a la chica. No parecía que se la quisiera llevar esposada hacia el cuartelillo. Le preguntó acerca de si esos coches los reparó o revisó con anterioridad, el trabajo que realizó en todos los casos y para corroborar sus palabras se llevaron copias de las fichas de taller correspondiente a esas reparaciones. Menos mal que Rosa no facturó en negro y los documentos estaban más que correctos, pues se habría añadido además un problema con hacienda, quien francamente daba más miedo que la policía.

Una vez se retiró el investigador, Rosa se sintió más tranquila y se sentó en una butaca del despacho.

-Lo siento colegas, algún día de estos tendré que hacer limpieza y arrasar vuestras casas- dice mientras mira las telarañas que hay en un rincón del techo. -Pobre gente, se quedaron sin trabajo y ahora encima sin coche –continua reflexionando recordando que todos los afectados antes trabajaban juntos en la misma empresa y que probablemente todavía estuviesen pagando el coche.

De pronto Rosa da un brinco nervioso sobre la silla. ¡Había descubierto por fin quien fue el animal que prendió fuego a los coches!


¿Descubriste quien quemó los coches?

Con tal de ayudarte a resolter el enigma, a continuación comentamos las personas de las cuales sospecha Rosa y el porqué. Solo una de ellas es quien realmente quemó los tres coches en este apasionante caso. ¡Suerte!




RosaSospechosa 1
Sara


Con tal de pegar un paellazo en la cabeza de Rosa, Sara es capaz de todo e incluso quemar su propio coche. Las veces que Rosa ha arrasado la nevera de su casa son incontables y las cervezas que se ha bebido a su costa haría empalidecer al "holligan" inglés más machote.

Aunque... ¿Que motivos la llevarían a quemar los coches de los otros afectados? ¿Acaso también ellos arrasaron su nevera?

PoliciaSospechoso 2
Policía


No hay duda sobre la eficacia y seriedad de este agente de policía, aunque en el pueblo tan tranquilo en el que vive Rosa la policía trabaja menos que un vendedor de helados en la Antártida.

¿Fue este agente quien quemó los coches para tener algo de trabajo y porque se aburría de jugar al solitario de Windows?

Tío XumetaSospechoso 3
Tío Xumeta


En ocasiones el personaje que menos nos esperamos es quien ha cometido el crimen y en esto basa sus sospechas Rosa. Es tan sutil su aparición que incluso ni ha asomado las narices en el relato y esto es francamente sospechoso.

¿Quemó los coches por ansias de aparecer en este relato?

Director del bancoSospechoso 4
Director del banco


Al quedarse los tres afectados sin trabajo, el director del banco temía que no pagasen el crédito que solicitaron para sus coches.

En caso de no pagar, los automóviles serian embargados y el director solo tiene una plaza en el parking, la cual además está ocupada en gran parte por una columna y la bicicleta de su niña pequeña.

Así pues... ¿La solución más inmediata que se le ocurrió fue prenderles fuego, meter las cenizas en una urna y así solo ocuparían un estante en el mueble del comedor?



Si crees saber quien ha sido el autor de los tres incendios, haz clic en este mismo texto para ver la solución y el final del relato.




Solución a "El caso de los coches calcinados"

Ni Sara es tan salvaje de quemar tres coches con tal de coger por el pescuezo a Rosa, ni tampoco el bueno del tío Xumeta es capaz de acercar una cerilla a un automóvil, pues aparte que en el momento de suceder los hechos, este se encontraba en su huerto plantando cebollas, preguntándose si este año saldrán grandes como las del 1985 o por el contrario birrias como las del año pasado.

En cuanto al agente de policía evidentemente bastante trabajo tiene en descargarse y comprender las complicadas instrucciones de la nueva versión del solitario de Internet.

Así que, por eliminación, deducimos que es el director del banco quien, en una crisis personal aguda causada por la falta de espacio de su parking, prendió fuego a los tres coches, además que tuvo el morro de estar presente en el incendio del coche de Sara.

Rosa aplicó la lógica de que los criminales siempre regresan al lugar del crimen.







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Enigma en la emisora
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Escrito por Xavier Arumí Salavedra y editado por esta propia web, "Enigma en la emisora" es una entretenida novela protagonizada por Rosa, una chica que colabora en una emisora de radio local como locutora.

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No obstante, es precisamente a partir de este punto cuando empiezan a surgir serios problemas...

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Comentarios realizadosComentarios recibidos


Daniel HR: ¡Ja, ja, ja! ¡Me ha encantado! ¡Es genial! Lo mejor, la lista de sospechosos. ¡Adoro la cara de Sara! ;DD


Rosaspage: ¡Gracias Daniel por tu comentario!

Me encanta de que te haya gustado este relato-juego y evidentemente espero que te diviertas con los próximos relatos que estoy preparando, todos en la línea de este.

En cuanto a la cara de Sara, la imagen se la tomaron cuando los del seguro le comentaron que su póliza no cubría incendios provocados por directores de banco (el tipo del seguro es hermano del director pirómano y así se cubrió un poco las espaldas por si acaso su hermano hacia alguna trastada).

¡En todas partes hay chanchullos!





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