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Ya en nuestro mercadillo

Carlos de Santander Lote 21 bolsilibros
Lote de 21 bolsilibros de temática romántica escritos por Carlos de Santander y publicados por la desaparecida Editorial Bruguera.
Cada bolsiblibro ofertado en este lote tiene aproximadamente 125 páginas, fueron editados a inicios de los 80 y pertenecen mayoritairamente a la serie "Carola". Su estado de conservación es bueno, sin páginas rotas.
Precio lote: 10,5 Euros Comprar - Más información
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Los bolsilibros de Bruguera
Editorial Bruguera no solo se trató de una editorial que publicó de revistas de comics juveniles, sino que ya desde sus propios inicios en los primeros años del siglo XX, se especializó en la literatura popular, siendo la colección "Bolsilibros", aparecida en la década de los cuarenta, uno de los máximos ejemplos de este estilo en publicaciones.
Es justo comentar que los libros de bolsillo, o como también popularmente se las conocen como "novelas de duro" o "literatura barata", son un tipo de publicaciones que han existido siempre y no es exclusiva de Bruguera su creación, aunque gracias a esta editorial su lectura en nuestro país se popularizó mucho durante los años que tuvieron su auge, dándose el caso de que muchas personas empezaron a leer justamente con los bolsilibros.
Lo que sí es exclusiva de nuestra editorial protagonista es el formato de estas novelas, muy reducido respecto a las publicaciones de otras empresas las cuales tenían un tamaño parecido al pulp americano. Esta reducción de tamaño fue a causa de la carestía de papel en los primeros años que se publicó la colección y por supuesto, un menor precio de impresión que repercutió en un preció muy ajustado para el cliente final.
"Bolsilibros" era una colección de novelas de los más diversos estilos como por ejemplo Oeste, ciencia-ficción, policíacas o románticas, pero con la característica común de que eran libros pequeños, fáciles de leer (algunas personas los leían en solo dos horas), baratos y de aparición semanal.
Su formato era realmente curioso, pues median 10'5 centímetros de anchura por casi 15 centímetros de altura, un formato que resultaba muy cómodo para transportar y leer el libro en cualquier lugar, como por ejemplo en el autobús mientras la persona se trasladaba al trabajo o en una sala de espera de un hospital.
El tipo de papel era más bien basto, y a excepción de las cubiertas, impresas en un papel más bueno y satinado a todo color, no existían ilustraciones. El número de páginas inicialmente era de aproximadamente ciento cuarenta, aunque con el paso de los años y el aumento del coste de impresión, se pasó a noventa páginas por tomo en los años setenta.
Los escritores de los bolsilibros
La gran mayoría de los autores de bolsilibros eran nacionales, aunque firmaban con pseudónimos que sonaban muy anglosajones como por ejemplo Clark Cerrados, Keith Luger o Lou Carrigan. Incluso existieron autores que firmaban con varios pseudónimos a la vez, conociéndose caso de auténticos "coleccionistas" que tenían hasta tres o cuatro pseudónimos.
Los motivos por los cuales existía tal proliferación de pseudónimos eran ciertamente variados y bastante curiosos, como por ejemplo que un mismo autor podía escribir en varias series a la vez y en cada una firmaba con un pseudónimo diferente. Otra de las razones estaba directamente relacionada con la exclusividad con la cual los autores siempre trabajaron en Bruguera, es decir, no podían escribir para Bruguera con un pseudónimo y utilizar ese mismo para escribir libros en otra editorial.
Aunque la denominación de "literatura barata" pueda hacer pensar que sus autores eran simples escribas que, de forma mecánica creaban novelas con unos patrones y unas directrices ya muy bien definidas por la dirección de la editorial, la verdad es que muchos de ellos eran excelentes artistas y que con el tiempo se revelaron como auténticos genios de las letras, como por ejemplo el desaparecido Terenci Moix que también trabajó para los bolsilibros de Bruguera. Por cierto, respecto a este autor, su novela "Besare tu cadáver" fue en principio un bolsilibro, aunque el mismo autor firmó con pseudónimo porque según sus propias declaraciones, le daba vergüenza.
Existían también algunos autores que consideraban su trabajo para los bolsilibros como una cuestión meramente anecdótica o puntual, esperando adquirir experiencia que le permitiese escribir novelas "de verdad".
Bruguera y su siempre polémica relación con los autores
Aunque la colección Bolsilibros fue el objetivo escogido por la censura estatal a la hora de atacar, muchas veces de forma injustificada y bastante anárquica, la propia Editorial Bruguera, para curarse en salud, ejercía sobre sus escritores una auto-censura bastante rígida, como por ejemplo que los personajes no podían acostarse juntos a menos que estuvieran casados, los achuchones entre ellos estaban completamente prohibidos y sobretodo nunca se debía entrar en cuestiones políticas, aunque a veces algunas se escapaban de este control, publicándose historias de gobernantes crueles que recordaban claramente al caudillo e incluso con su propio nombre de pila.
Curiosamente, durante la transición y con la llegada del destape en las pantallas cinematográficas, Bruguera creó una filial llamada Cerés que publicaba novelas parecidas a los Bolsilibros pero algo más subidas de tono, tal y como correspondía a la nueva época. En sus publicaciones los autores se encontraban algo más libres a la hora de expresarse.
La editorial estaba situada en la calle Argamún, no muy lejos de Camps y Fabrés, siendo su director el señor Enrique Fernández Fariñas. Otra de las actividades de esta nueva editorial fue la publicación de novelas para adolescentes denominadas con el curioso nombre de "Libracos Cerés". Incluso se publicó una revista con relatos y una aventura gráfica en el centro con la sugerente cabecera de "Morbo". Posteriormente, con el paso de los años, la editorial fue controlada directamente por Bruguera.
Evidentemente, el cierre de la colección Bolsilibros coincidió con la crisis de Bruguera en 1983. Fueron justamente los autores de los bolsilibros los que notaron los primeros efectos de la debacle que se avecinaba, pues los pagos por su trabajo cada vez se retrasaban más hasta el punto de incluso no cobrar. Muchos autores se fueron al paro y muy pocos de ellos continuaron escribiendo para otras editoriales. Una de las causas por las que se clausuró la colección fue que, aunque algunas series como la ciencia-ficción funcionaban bastante bien, no podía hacer frente al déficit que arrastraban otras series como por ejemplo las policíacas, de terror o del oeste, que entraron en crisis a pesar de ser en sus momentos un verdadero éxito.
Después del cierre de Editorial Bruguera, Forum también publicó bolsilibros aprovechando algunas novelas que inicialmente se escribieron por la fallecida Bruguera pero que por causa de la supresión de la colección primero y del cierre de la editorial después, no vieron la luz. Posteriormente, Ediciones B que poseía todo el fondo editorial de la antigua Bruguera volvió a reeditar los bolsilibros en la década de los noventa, eso sí, ya figurando el Copyright a nombre de sus legítimos autores.
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