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Sir Sinclair y su ZX Spectrum

Sir Clive Marles SinclairMuy probablemente las personas que leen este articulo y que nacieron durante la década de los noventa, el nombre Sir Clive Marles Sinclair no les sugiera absolutamente nada, aunque las nacidas en los años setenta y ochenta este mismo nombre les recuerde a una compañía denominada "Sinclair Research, Ltd".

Para aquellas personas que todavía no hayan vinculado este nombre a nada en concreto, comentarles que el señor Sinclair es un extraordinario inventor autodidacta y visionario que revolucionó el panorama europeo de microordenadores durante los ochenta y noventa gracias a creaciones como el ZX Spectrum, un ordenador doméstico que junto a la gama CPC de Amstrad literalmente arrasó en los hogares de muchos países.

Nacido en la ciudad de Londres un 30 de julio de 1940, su pasión por las matemáticas y su habilidad a la hora de crear artilugios mecánicos le llevó siendo un adolescente a diseñar una calculadora programable mediante tarjetas perforadas y la cual utilizaba el sistema binario. No obstante aunque su desilusión fue mayúscula cuando descubrió que este sistema ya estaba inventado aunque significó el inicio de su afición a la electrónica. Con la intención de seguir investigando, nuestro protagonista construyó gran cantidad de radios y amplificadores para amigos y familiares.

En 1952 Sinclair contacta con una editorial especializada en electrónica y hasta 1956 publica trece libros centrados en el funcionamiento de circuitos electrónicos, siendo su primer título reeditado en diez ocasiones.

Contando con solamente veintiún años de edad, en 1961 funda su propia compañía denominada "Sinclair Radionics, Ltd", cuyo primer producto fue una radio de bolsillo en formato kit: Debido a que las ganancias obtenidas no son muy amplias, para financiar la empresa Sinclair entra como director técnico en una revista, logrando ser subdirector de la misma al cabo de cierto tiempo. Paralelamente, este empleo le permite contactar con fabricantes de componentes electrónicos, llegando con ellos a acuerdos consistentes en comprar elementos rechazados que Sinclair trata de recuperar para insertarlos en sus productos.

A destacar que en aquella época la compañía solo tenía a su fundador como único empleado, delegando la gestión de ventas y embalajes a otra empresa. Ello no fue impedimento para que lanzara un producto que afortunadamente tuvo mucho éxito, consistiendo en un amplificador del tamaño de una moneda, siguiéndole a este una radio portátil de diseño extraplano que también tuvo causó sensación. Ello ocasionó que Sinclair ya no diera abasto, viéndose obligado a contratar a Jim Westwood quien se convertiría en ingeniero jefe de la empresa durante los siguientes veinte años.

Desafortunadamente no todo fueron éxitos en esos primeros tiempos, pues Sinclair también comercializó una radio que constituyó un auténtico fracaso debido a la existencia de errores en su diseño. Probablemente gracias a este paso en falso se decidió orientar la empresa hacia aparatos de alta fidelidad aunque abandonando el formato kit usado hasta entonces. Ello significó un cambio muy notable necesitando además la ayuda de más personas, entre las cuales estaba Chris Curry, cuya intervención años después sería clave para la entrada de nuestro protagonista en el mundo de los ordenadores

En 1966 Sinclair presentó en una feria especializada un proyecto largamente soñado por él y que consistía en un aparato de televisión muy compacto, de fácil transporte y cuya pantalla solamente tenia dos pulgadas. Desafortunadamente este proyecto apenas vio la luz básicamente por la dificultad de trabajar con suministradoras de pantallas tan pequeñas. Aunque fue un nuevo fracaso, también se puede considerar este televisor un claro ejemplo de la obsesión de nuestro protagonista por hacer productos cada vez más pequeños y económicos, unos criterios que por aquel entonces solo tenían en cuenta las compañías japonesas y que muy pronto invadirían los mercados mundiales con sus sorprendentes aparatos electrónicos.

Procurando no perder nunca el optimismo, al cabo de un tiempo el inquieto Sinclair dedicaría sus esfuerzos hacia el mundo de las calculadoras, lo cual no dejó de ser un paso previo a la entrada de la empresa en los microordenadores. En 1972 la compañía presentó la "Sinclair Executive", considerada la primera calculadora de bolsillo del mundo y que le permitió obtener el liderazgo en este mercado durante algunos años.

A pesar de este éxito, de nuevo llegaría otro nuevo revés para la firma británica, pues a mediados de los años setenta lanzaron al mercado un reloj digital cuyo diseño resultó un auténtico despropósito, contando con una circuitería tan delicada que incluso resultaba afectada por la electricidad estática que generaba el propio usuario. Esto originó unas enormes deudas que a punto estuvieron de sumergir la empresa en la bancarrota, siendo la única solución la entrada de capital por parte de inversores, los cuales no eran capaces de entender la clarividencia del señor Sinclair.

Es por ello que, harto de su tensa relación con los nuevos socios capitalistas, nuestro protagonista abandona la compañía para iniciar otro proyecto con el nombre de "Sinclair Research, Ltd", para el cual se serviría de una empresa tecnológica que adquirió años atrás. Dicho proyecto consistió en la creación y comercialización del ZX80, considerándose por aquel entonces en uno de los ordenadores más pequeños y económicos del mundo, algo que también afirmaba u promotor. Dicho aparato, cuya capacidad gráfica era muy limitada al solamente ofrecer treinta y dos columnas y veinticuatro filas en una pantalla en blanco y negro, tenía 1 Kb de memoria RAM y 4 Kb de memoria ROM en la cual se alojaba una reducida versión del lenguaje Basic. A esto hay que añadir que incorporaba un teclado sensible al tacto así como conexiones para televisión y un aparato reproductor de cassette que se podía utilizar para almacenar y consultar datos. El corazón de la máquina, y tal como puede adivinarse por el propio nombre del ordenador, era el microchip Z80 a 1Mhz.

Solo unos meses después del lanzamiento de este diminuto ordenador la compañía lanza una versión mejorada denominada ZX81. Su cambio más importante fue la sustitución de una docena de chips estándar por otros diseñados expresamente para esta máquina, comportando un abaratamiento del coste así como un aumento de su fiabilidad. Según una publicidad de la época publicada por Investronica (empresa filial de los grandes almacenes "El Corte Ingles" y dedicada al mundo de la informática), su precio en aquella época era de solamente 14.975 Pesetas.

En 1982 Sinclair vuele a sorprender el mercado de la microinformática con el que sería su producto estrella y que causaría un auténtico furor por su relación calidad-precio: El microordenador ZX Spectrum. Se trataba de un ordenador personal mucho más completo que los anteriores, apareciendo inicialmente en dos versiones: Una con 16 Kb de ROM y otra más potente con 48 Kb. Además de contar con unas capacidades graficas más elevadas que sus antecesores también era capaz de generar sonidos. En cuanto al chip principal, Sinclair continuó confiando en el Z80 aunque en esta ocasión en su variante A que ofrecía una velocidad de 3,5 MHz.

A comentar que dicha máquina era muy completa comparándolo con sus rivales, aunque probablemente su gran problema fue el teclado realizado en goma, causando que la impresión de las teclas se gastase más rápido de lo que sería deseable.

En 1983, año en que el señor Sinclair fue nombrado Sir, el precio de un ZX Spectrum en el mercado español rondaba las cuarenta pesetas (aproximadamente unos doscientos cuarenta Euros), vendiéndose un total de seis millones de computadoras en todo el mundo y escribiéndose hasta día de hoy un total de veinte mil programas, una gran mayoría juegos de entretenimiento aunque también un buen número de programas de gestión y diseño.

Pero el inquieto Sir Sinclair no se contentó en este éxito, pues desarrolló otras máquinas ciertamente revolucionarias como el Sinclair QL cuyas últimas siglas, toda una declaración de principios, eran al abreviación de "quantum leap" (salto cuántico). Se trataba de un equipo informático de 32 bits cuyo corazón era el microchip Motorola 68008 con 7,5 MHz de velocidad. Aunque este modelo de chip fue poco usado como chip principal de ordenadores, lo cierto es que su utilización se extendió ampliamente a la hora de insertarlo en circuitos integrados.

En cuanto a software, este ordenador trabajaba en dos sistemas operativos: Una versión del lenguaje Basic del ZX80 al que se le incorporaron nuevas ordenes y el QDos desarrollado expresamente para la máquina, del cual posteriormente se realizó una renovación en profundidad para equipararlo con los entornos visuales que incorporaban las máquinas de la competencia.

Asimismo, el único ordenador de 32 bits de la compañía tenía un "target" de clientes muy definido, pues mientras que el ZX se diseño para su uso en el ámbito doméstico, el QL se pensó para que fuera utilizado por empresas que buscaban un ordenador capaz y económico a la vez, rivalizando con los Atari ST y el Commodore Amiga. No obstante, la aparición de los primeros PC (a pesar de sus elevados precios) provocó que el ordenador más potente de Sinclair quedase en el olvido.

Otros de los factores que condenaron al ostracismo este buen ordenador fue la ausencia de un puerto para impresora, los constantes errores en el QDos (sobretodo su versión más moderna) y la poca fiabilidad de su sistema de almacenamiento, el cual consistía en dos unidades con 100 Kb de capacidad cada una.

Viendo que el ordenador no recibió la acogida esperada entre los profesionales la compañía hizo un intento para enfocarlo hacia el mercado doméstico, aunque la falta de programas de entretenimiento ocasionó que tampoco tuviera demasiado éxito en los hogares.

En 1984 la compañía presentó una evolución de su microordenador personal con el nombre ZX+ con la intención de ponerlo a la altura de la serie CPC de Amstrad. No obstante, el "plus" no fue más que un lavado de cara del ZX clásico, comercializándolo con una carcasa de mayor tamaño y un teclado similar al utilizado en el Spectrum QL, siendo su RAM de todavía 48 Kb aunque en España se publicitó como un auténtico 64Kb (48Kb de RAM más 16Kb. de ROM).

La siguiente evolución del ZX fue gracias a la intervención de Investrónica, quien solicitó a Sinclair un ordenador con 128 Kb. de RAM para situarlo en el tope de gama del mercado de microordenadores. Después de meses de desarrollo este ordenador se empezó a distribuir en España en el año 1985 a un precio de 44.000 pesetas, no comercializándose en Inglaterra hasta 1986, meses después que Amstrad presentara su CPC6128 con 128Kb de memoria y unidad de disco.

Sinclair y Amstrad rivalizaba en el terreno de la microinformática desde hacia algunos años, sumergidos en una escalada tecnológica que originaba buenos productos a unos precios muy competitivos. Finalmente fue Sinclair quien perdió el pulso, aunque curiosamente no por ser incapaz de seguir el ritmo de su competencia, sino por otras causas.

Sir Sinclair era (y afortunadamente continúa siéndolo) un auténtico torrente de ideas, uno de aquellos personajes entre un billón que se caracteriza por generar ideas propias y llevarlas a la práctica cuando otros simplemente se conforman con copiar ideas o adaptarlas. Pero mientras que algunas de estas ideas se ven premiadas con el aplauso de la competencia y el beneplácito de la amorfa masa social, otras sencillamente pueden resultar demasiado avanzadas para la sociedad del momento, siendo precisamente esto último lo que sucedió con el Sinclair C5.

Probablemente la persona que lee este artículo le sorprenderá descubrir que la idea que nuestro protagonista tenía en la mente no era ni un ordenador ni ningún aparato electrónico, sino que consistió un coche eléctrico el cual fue presentado por la compañía en el año 1985. Con un diminuto motor eléctrico, tal coche era un monoplaza pensado para su circulación en ciudad y con un consumo extremadamente pequeño. El motivo del fracaso, lejos de un fallo mecánico o de poca aceptación del modelo, fue un curioso trámite burocrático que literalmente "tumbó" la genial idea: No tener la altura suficiente para recibir la homologación en vías públicas, siendo considerado en consecuencia un peligro para sus propios ocupantes.

El dinero invertido en el desarrollo del fallido vehiculo llevó a Sinclair vender su compañía a Amstrad, la cual el día 7 de abril de 1986 pagó por la marca y sus licencias un total de cinco millones de libras.

Amstrad transformó a Sinclair en su marca de bajo coste en lo que refiere a microordenadores, lanzando ese mismo año el ZX Specturm +2 basado en el ZX de 128 Kb. al cual se le incorporó una unidad de casete. Su precio se situó entorno a las 34.000 pesetas, resultando más económico que su homologo CPC464 el cual, con monitor de fósforo verde incorporado, tenia un precio de 60.000 pesetas (100.000 pesetas si se deseaba con monitor a color).

Pero los técnicos de Amstrad todavía nos sorprenderían con más novedades, pues la firma británica presentó el ZX Spectrum +3 de 128 Kb con unidad de disco, siendo un producto muy similar al CPC6128. Su precio de venta era de solamente 50.200 pesetas, cuando su primo hermano de Amstrad, junto a su monitor de fósforo verde costaba unas 85.000 pesetas (120.000 con monitor de color). Desafortunadamente el +3 fue un fracaso en lo que a ventas refiere y la compañía decidió dejar de fabricar el modelo.

En 1987 y solo dos años después de su desastre financiero, Sir Sinclair volvió a la fundando la empresa "Cambridge Computers" y presentando el Cambridge Z88, un ingenioso microordenador portátil basado en el Z80 que funcionaba gracias a cuatro pilas alcalinas normales y con una autonomía de veinte horas.

El ordenador carecía de discos externos guardándose todos los datos en su memoria RAM. Entre los programas integrados existían procesadores de textos y hojas de cálculo cuyos formatos podían exportarse e importarse a programas como Wordstar, Lotus 1-2-3 o ficheros con sistema ASCII gracias a un conector compatible con PC a través de un cable. En cierto modo, y como el caso del C5, el Z88 se podría considerar como una ventana al futuro debido a su concepción semejante a las actuales PDA, pero de nuevo esta anticipación resultó nefasta para la compañía pues dicha máquina apenas tuvo aceptación, aunque también pudo influir el hecho que la máquina tuviese un precio de seiscientos dólares.

A partir de entonces pasarían muchos años antes que Sir Sinclair saltase a la palestra con uno de sus revolucionarios inventos, pues ya en el 2006 presentó la A-bike, una bicicleta plegable que gracias a su ingenioso sistema y sus diminutas ruedas ocupa 67x30x16 centímetros una vez plegada con un peso total de cinco quilos y medio.

En la actualidad el señor Sinclair continua trabajando en el desarrollo de sistemas para mejorar el mundo del ciclismo, por lo que quien sabe si algún día revolucionará el mundo del transporte individual y sostenible con alguna de sus prácticas creaciones.




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