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Un imperio llamado Lego
Nos encontramos en una localidad danesa cualquiera del año 1924 cuando el joven carpintero Ole Kirk Chistiansen observa impotente y con horror como su carpintería quedaba completamente arrasada por el fuego, convirtiendo su joven negocio de solo seis años de antigüedad reducido literalmente a cenizas.
La casa-taller de Ole Kirk Chistiansen, la cual todavía se conserva intacta a modo de homenaje al fundador de Lego.
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Nacido un 8 de abril de 1891, Ole Kirk era el décimo hijo de un modesto granjero de Jutland (localidad rural del oeste de Dinamarca). Con la temprana edad de seis años se puso a trabajar como cuidador de ganado y solamente podía asistir a la escuela dos días a la semana. A los catorce años dejó su trabajo con el ganado para entrar como aprendiz de carpintero en el taller de su propio hermano, lo cual le permitió aprender carpintería y ebanistería e incluso logró sacándose un certificado oficial, completando su formación en Alemania entre los años 1911 y 1912 así como también haciendo lo propio en Noruega entre 1912 y 1916, país donde conoció a Kirstine Sörensen con la cual se casaría poco después y tendrían cuatro hijos: Johannes (1917), Kart Georg (1919), Godtfred (1920) y Gerhalrdt (1926).
Después de ahorrar suficiente dinero y con solo veinticinco años de edad, Ole regresó con su esposa a Dinamarca, instalándose en una localidad cercana a su pueblo natal y comprando una carpintería la cual venía funcionando desde 1895. Al igual que la aldea que lo vio nacer, la localidad en la cual se establecieron era muy modesta con pocas casas al borde de una única calle y un puñado de artesanos que se ganaban la vida como podían. Ole trabajaba durante los meses de primavera y verano para la construcción o reparación de casas y en invierno realizaba muebles o incluso puertas para abastecerse durante la época estival. Afortunadamente nuestro protagonista se forjó una fama de excelente y sobretodo honesto artesano, siéndole encargados trabajos cada vez de mayor envergadura, aunque esto no era suficiente para poderse ganar la vida correctamente, situándose el negocio al borde de la quiebra en bastantes ocasiones.
Esta situación delicada acabó por decantarse hacia la desgracia una tarde de domingo de 1924 cuando Kart y Godtfred se hallaban jugando en la tienda e involuntariamente prendieron fuego a algunas virutas del suelo. El fuego prendió rápidamente debido a la cantidad de material inflamable, quedando el negocio y la propia casa reducida a cenizas en poco rato. Así pues, después de mucho trabajo y ahorros invertidos, de forma totalmente inesperada nuestro protagonista veía desaparecer ante sus atónitos ojos la carpintería que tanto le había costado levantar y con la cual confiaba dar de comer a toda su familia.
Ole Kirk Chistiansen
Con tremendo esfuerzo, fe y trabajo Ole pudo volver a levantar una nueva casa-taller que, como curiosidad todavía hoy se conserva intacta, perteneciendo al grupo Lego y siendo uno de los únicos edificios de Ole que se mantienen todavía en pie. Sin duda alguna, para la compañía Lego se trata de un símbolo nostálgico tremendamente valioso.
No obstante, a pesar de volver a levantar el negocio, las cosas todavía distaban mucho de ir bien, pues la depresión económica de finales de los años veinte arrasó por completo el sector agrario danés, encontrándose Ole cada vez con menos pedidos hasta el punto que su último trabajo oficial lo realizó en diciembre de 1931.
Con prácticamente ninguna nueva obra en la cual trabajar, Olé tuvo que reconvertir su negocio dedicándose a crear pequeños utensilios útiles y sobretodo económicos para los agricultores como caballetes, escaleras, tablas de planchar, sillas, árboles de Navidad e incluso juguetes. Sobre como empezó a crear juguetes no se sabe a ciencia cierta, aunque según la mayoría de fuentes señalan que empezó a fabricar modelos a escala de sus productos para mostrarlos a los clientes y que estos se mostraron interesados en estas reproducciones para regalarlas a sus pequeños como juguetes.
En 1932 un mayorista danés impresionado por la calidad de sus juguetes le encargó una gran partida, aunque a la hora de la verdad Ole se encontró con que el mayorista había quebrado y por tanto no le pudo vender toda la partida que fabricó para él. Con el almacén repleto de juguetes, Ole y su familia decidieron venderlos ellos mismos en diversas jugueterías, cobrando en muchas ocasiones mediante el sistema del trueque a cambio de comida. Y como dicen que las desgracias nunca llegan solas, otros dos hechos se sumarian a la lista de trágicos sucesos. El primero de ellos fue un nuevo incendio provocado por un rayo que arrasó otra vez la carpintería y el segundo fue la muerte de Kistine quedando solo Ole con sus cuatro hijos, obligándole a enviar a los dos mayores a trabajar en granjas a cambio de que les ofreciesen alojamiento y comida.
Como consecuencia de una nueva crisis económica para los granjeros daneses, Ole se vio obligado a llamar a la puerta de sus hermanos y hermanas para solicitarles dinero. Estos le prestaron el dinero a regañadientes, pues le advirtieron muy seriamente que se dedicase a algo más practico que a realizar juguetes, aunque él les respondió que precisamente esta actividad era lo que daba sentido a su vida y que en absoluto renunciaría a su sueño. A decir verdad, la terquedad de Ole fue lo que les salvó, pues en 1939 retornó dicho crédito con los intereses correspondientes.
Volviendo atrás en el tiempo, fue precisamente en el año 1934 cuando Ole decidió cambiar el nombre de la marca (que hasta entonces llevaba su propio nombre y apellidos) por otro mas comercial, celebrando un concurso entre sus empleados para elegir una denominación adecuada. El nombre ganador fue Legio, palabra latina que se utilizaba para designar las legiones romanas, aunque posteriormente Ole se decantó por Lego, el cual también podía interpretarse como una contracción de las palabras LEg GOdt (jugar bien). Este nombre no se empezaría a utilizar inmediatamente, sino que se usó a partir de 1936.
Y precisamente 1934 seria recordado como un gran año lleno de felicidad para la familia, pues Ole se casó de nuevo con Sofie Jörgensen y tuvieron una hija en 1935 llamada Ulla. Dichos eventos fueron muy bien recibidos por los cuatro hijos del matrimonio anterior, en quien vieron a Sofie como una nueva madre y sobretodo la persona que los reconfortaba, convirtiendo de nuevamente aquella casa en un cálido y acogedor hogar.
En cuanto al trabajo en el taller-fábrica, comentar que fue aproximadamente en aquella época cuando el yo-yo inventado por un norteamericano empezaba a hacer furor en el mundo entero y atento a las modas imperantes, Ole fabricó su propio yo-yo el cual vendió de muy fácilmente. No obstante, al tratarse de una moda, el mercado pronto se saturó y el descenso de ventas fue importante, encontrándose nuestro protagonista con los almacenes llenos de yo-yos. Dicha experiencia le hizo reflexionar y llegó a la conclusión que en el futuro, sus productos no debían única y exclusivamente ceñirse a una moda, sino que debían tener una larga vida comercial.
Cuando las cosas parecían ir bien la desgracia se cebó de nuevo en Lego, pues en el año 1942 un nuevo incendio causado por un cortocircuito arrasó de nuevo la empresa (el tercero en toda su historia). A sus cincuenta y tantos años Ole quiso darse por vencido ante este nuevo revés, aunque el estado en que quedarían sus trabajadores le hizo reflexionar e intentar de nuevo superar las dificultades empezando de cero. Gracias a unos créditos que solicitó a los bancos pudo reconstruir la fábrica disponiendo ahora de 2.300 m2 de superficie e instalando incluso una línea de montaje, ampliando el número de empleados en cuarenta a principios de 1944. Además la empresa se legalizó como una sociedad anónima aunque todas las acciones fueron repartidas a la familia. El propio Ole Kirk atribuyó a su devota fe luterana la fuerza para resurgir una y otra vez a pesar de las dificultades que el destino le planteaba, siendo su experiencia un excelente ejemplo de fuerza y determinación para superar los malos momentos.
Finalizada la Segunda Guerra Mundial Ole decidió dar un paso hacia adelante en la fabricación de juguetes y adquiriría una máquina inyectora de plástico fabricada en el Reino Unido, siendo precisamente la primera que se instaló en Dinamarca. Verdaderamente los riesgos que corrió al adquirir esta máquina fueron importantes, pues aparte de ser muy cara tampoco existían recambios, asistencia técnica ni ningún otro caso de empleo de una máquina parecida en Dinamarca del cual adquirir experiencia. Es por estas razones que incluso su propia familia se opuso a la compra de la maquinaria. No obstante Ole adquirió la maquina inyectora. Junto a ella y a modo de muestra le suministraron varias piezas de un juego de construcción británico con el cual el vendedor demostraba el tipo de piezas que podía hacerse con esa máquina. Ole rápidamente se fijó en las posibilidades del juego y lo adaptó creando unos moldes adecuados para su fabricación. Aunque todavía tenía que evolucionar mucho, pues los primeros ladrillos eran bastante toscos, de esta forma nació el conocido juego de construcción Lego, el cual se denominó Lego Mursten (bloques Lego).
Aunque en la actualidad se haga difícil de creer, los productos realizados en plástico (incluido el nuevo juego de construcción) no fueron bien aceptados por vendedores y clientes de la época, retornándose muchos juguetes a la fábrica debido a que consideraban el plástico como un material de baja calidad. Este hecho produjo importantes pérdidas y un importante descenso de ventas en la compañía aunque se continuó adelante pese a estas importantes dificultades iniciales.
Comentar también que todos los hijos de Ole ya participaban en la empresa de alguna u otra forma, siendo uno de ellos el encargado de la fabricación con madera, otro el de la producción de plásticos, el tercero como responsable de entregas de camiones y el cuarto diseñando modelos. Justamente sería este último quien en el futuro gestionaría la empresa, primero ayudando a su padre en los años cincuenta para posteriormente dirigirla en solitario. Nos estamos refiriendo como no a Godtfred Kirk Christiansen.
Godtfred Kirk Christiansen
Casi a mediados de la década de los cincuenta se produciría un hecho que nuevamente cambiaria completamente la historia de la empresa, pues en el año 1954 el propio Godtfred se haría cargo de la empresa ostentando el cargo de director administrativo de Lego, no sin antes comprar la parte correspondiente de sus tres hermanos con quien existían claras disputas, pues por edad Godtfred era el tercero de los hermanos y a estos no les gustaba su sistema de gestión.
Nacido un 8 de julio de 1920 Godfred trabajaba junto a su padre desde los doce años y a sus treinta y algo se encontraba preparado para capitanear la empresa familiar e impulsando una fuerte política de ventas al extranjero, primero abriendo mercado en Suecia y posteriormente inaugurando una delegación en Alemania para suministrar juegos a dicho país.
Se casó a mediados de los años cuarenta y tuvo tres hijos: Gunhild (1946), Kjeld (1947) y Hanne (1949).
Aunque no parecía el mejor candidato para suceder a su padre en el cargo, pues solo había realizado estudios primarios, hablaba única y exclusivamente el danés y debido a su manera vacilante de leer insistía en que sus jefes de ventas le pasaran los informes a viva voz, dichas carencias las suplía con creces gracias a su innata capacidad para los negocios, fuerte determinación e incluso terquedad, una característica sin duda heredada de su propio padre.
Este carácter en varias ocasiones le ocasionaría enfrentamientos con su padre sobretodo en el plano profesional. Pese a estar enfermo y sufrir un derrame cerebral, Ole continuaba al frente de Lego tomando decisiones que a menudo no eran del gusto del hijo, el cual incluso le presentó la dimisión a causa de una nueva ampliación de la empresa justo cuando apenas ya se había pagado las deudas acumuladas. Finalmente el fundador de Lego fallecería el día 11 de marzo de 1958 aunque afortunadamente el futuro de la empresa estaba ya asegurado.
Godfred renovó por completo las estructuras de Lego y sobretodo hizo un excelente trabajo aspectos como la presentación de los productos además de la creación de múltiples gamas y series, viviendo la empresa una etapa de crecimiento y sobretodo de expansión hacia otros mercados que no solo continuaba la labor del propio fundador sino que incluso la mejoraba.
En 1959 Lego creó un departamento con un pequeño equipo compuesto por solo cinco personas especializado en generar nuevas ideas para los juegos Lego, lo que ahora daría por llamarse una sección de I+D (Investigación y desarrollo) aunque de nuevo el fuego se convertiría en protagonista en 1960, pues un incendio acontecido (el cuarto) en un depósito afectó a la sección dónde se fabricaban juguetes de madera quedando dicho departamento prácticamente arrasado. Después de este accidente la compañía determinó abandonar la fabricación de juguetes de madera para pasar a producir casi exclusivamente la línea de juegos de construcción aunque no sin la oposición del resto de la familia. Por aquel entonces Lego ya contaba con cuatrocientos cincuenta empleados.
En los inicios de la década de los sesenta Lego ya tenía disponibles en su catálogo más de cincuenta referencias diferentes de su popular juego y con la incorporación de las ruedas a partir de 1962 se abrió un nuevo abanico de productos, pues permitían la construcción de vehículos a partir de las piezas. En ese preciso año también se llegó a un acuerdo con la empresa Samsonite para producir y distribuir sus productos en Canadá. En 1969 se presentó la línea Duplo orientado a niños y niñas pequeñas, con un tipo de pieza básica mucho más grande que el Lego tradicional pero a su vez compatible, pudiendo existir una transición mucho más simple para niños en crecimiento.
Kjald Kirk Kristiansen
Siguieron pasando los años y la importancia de Lego dentro del sector juguetero mundial se fue acrecentando cada vez más. Nos encontramos en 1971 y Kjeld Kirk Kristiansen, hijo de Godtfred y nieto del fundador se unió al equipo administrativo de la compañía después de completar sus estudios de dirección de empresas y trabajar durante un periodo en la filial de Lego en Alemania.
Nacido el 27 de Diciembre de 1947 y el segundo de tres hermanos, Kjeld al igual que su propio padre también trabajó de muy joven en la empresa familiar probando los productos e incluso apareciendo él mismo en los catálogos de Lego como uno de los chicos fotografiados para publicitar los productos. Sin duda alguna esta es una curiosidad bastante destacada que muestra hasta que punto Lego continuaba siendo una compañía familiar pese al gran crecimiento experimentado. A diferencia de sus hermanos, Kjeld destacaba por la imaginación y sobretodo su visión del juego, lo cual fue uno de los factores para que su progenitor pensara en él como futuro propietario de la marca.
Uno de los primeros aciertos del joven Kjeld fue la creación de un gran departamento de investigación, gracias al cual apareció la figura humana en 1974 como complemento de los juegos "familia Lego" aunque por aquel entonces esta figura no era articulada así como tampoco tenía el rostro pintado. Con el tiempo esta simpática figura se convertiría no solamente en un icono de la propia Lego, sino de los juguetes en general.
El 13 de junio de 1995 fallece Godfred Kirk Chistiansen aunque de nuevo ya se había realizado una excelente transición, pues Kjeld venia ocupando su lugar desde 1979, convirtiéndose así en la tercera generación de la misma familia al mando de Lego. Desafortunadamente la dirección de Kjeld no fue tan genialmente acertada como la de su antecesor en el cargo, pues bajo su mandato las perdidas se fueron sucediendo e incluso la compañía tuvo que venderse cuatro de los parques de atracciones que poseía, no obstante, fue él precisamente el responsable de modernizar las estructuras de la empresa, sin duda una tarea modesta y callada pero que ofrece una seguridad de cara al futuro, por lo que sería injusto definir la etapa del nieto del fundador como mala..
Lego cada vez era más grande y difícil de controlar incluso para una persona experta como Kjeld, por lo que en el año 2004 y después de algo más de veinticuatro años al frente de la empresa dimitió voluntariamente del cargo de director general, pasando el testigo a Kjorgen Vig Knudstorp, un exconsultor de McKinsey el cual hizo regresar los números positivos a la contabilidad de Lego aunque para ello se tuviera que realizar una importante reestructuración de personal.
Desde su dimisión voluntaria Kjeld se centró en su papel de propietario de Lego gestionando el conglomerado de empresas, marcas y fundaciones que posee Lego, asegurando de esta forma que el control de la empresa continúe a manos de su propia familia. Además uno de los hijos de Kjeld ya se ha convertido en uno de los miembros de la junta de dirección de Lego.
Evidentemente en este artículo han quedado muchas cosas por explicar sobre la marca Lego, como la descripción exhaustiva de sus series más importantes, la creación de los parques especializados a lo largo del mundo y sobretodo la afición que genera actualmente este juego de construcción. No obstante, este texto solo ha pretendido ser un repaso por los orígenes e inicios de la compañía a la vez que un perfil biográfico de las personas que capitanearon la empresa y la convirtieron en la gigante que es en la actualidad.
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