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Exelvision EXL 100

Exelvision EXL-100Resulta sorprendente la gran cantidad de marcas que a finales de los setenta y sobretodo a mediados de los ochenta fabricaban microordenadores, enfocándolos hacia un tipo de cliente "familiar" especialmente jóvenes y adolescentes, representando para muchos de estos el primer paso hacia el mundo de la informática.

Lejos de tener las prestaciones y sobretodo el precio de las grandes computadoras presentes en medianas y grandes empresas, estos microordenadores combinaban cierta capacidad de potencia con unas cualidades gráficas que por entonces se nos antojaban de excelentes.

Basados mayoritariamente en una arquitectura que pudiese albergar un procesador Z80 como corazón de la máquina, varias son las marcas cuyos productos recordamos todavía en la actualidad. Nombres como ZX de Spectrum , CPC de Amstrad o Vic20 se hicieron muy familiares en los hogares de aquellos años, situándose los microordenadores un peldaño por encima de las videoconsolas aunque todavía por debajo de los PC u ordenadores compatibles con el sistema IBM, los cuales era francamente raro verlos en un ámbito casero hasta finales de la década de los ochenta.

No obstante, junto a estas marcas y modelos ampliamente recordados, también existieron empresas más modestas cuyos productos tuvieron relativo éxito, además de ofrecer unos productos técnicamente interesantes e incluso con una filosofía de trabajo tan avanzada que en aquellos años pasaron casi inadvertidas.

Uno de estos casos fue el EXL 100 de Exelvision, un microordenador muy completo de nacionalidad francesa que incorporó algunas capacidades interesantes como su sintetizador de voz y un módem que le permitía conectar con la línea telefónica, pudiendo trabajar así con entidades bancarias, comprar a través de una incipiente red o descargarse juegos y programas que la propia empresa ponía a su disposición gracias a un par de servidores de su propiedad.

Lo más seguro es que en estos momentos no le diéramos la más mínima importancia a esta última capacidad del EXL 100, pues estamos acostumbrados a acceder a cualquier información que deseemos con un solo click del ratón, pero en aquella época la conexión remota mediante hilo telefónico y operar desde el hogar era algo tan exótico como un pingüino habitando en el desierto. Era tanta la ignorancia que existía acerca de estas capacidades que apenas se hablaba de ello (salvando el caso de revistas especializadas, evidentemente) y dicha característica no fue conocida para el gran público. Solo unos años después con la eclosión de la red Internet se empezaría a dar valor a esta capacidad de comunicación, una capacidad que ya aquellos modestos microordenadores de los años ochenta tenían.



Historia del microordenador EXL 100

Francamente resulta curiosa la historia acerca de este microordenador y de la empresa que lo hizo posible, descubriendo como ciertas decisiones, por muy precipitadas que parezcan, en ocasiones sirven para dar el empuje necesario a que determinado proyecto sea finalmente una realidad.

La génesis de este microordenador la encontramos a finales de los años setenta cuando tres técnicos de la filial francesa de Texas Instruments decidieron tirar adelante un singular proyecto, que consistía ni más ni menos que en la creación y comercialización de un microordenador basado en tecnología de la propia Texas Instruments.

Jacques Lapacuer, Christian Petiot y Victor Zebrouck que así se llamaban estos tres técnicos iniciaron su proyecto en el año 1979. Lo que empezó como casi un divertimento de fin de semana pronto se convirtió en un proyecto muy serio, empleando estas tres personas más tiempo y sobretodo dinero en intentar hacer realizad un proyecto que vislumbraban como perfectamente viable. La idea principal que los movía era la de realizar un microordenador económico el cual basaría su fuerza en las numerosas posibilidades de ampliación, o lo que es lo mismo, la adopción de módulos que se irían acoplando para configurar el equipo al gusto y necesidad del cliente.

Aunque fue Texas Instruments la primera en recibir la oferta de estos técnicos a la hora de fabricar este microordenador en serie la empresa declinó la oferta. A partir de entonces y con el primer prototipo completamente terminado en el año 1981, para el trío de técnicos empezó una dura etapa centrada básicamente en hallar la financiación necesaria para que su ordenador se pudiera fabricar y distribuir de forma efectiva.

Este periodo de búsqueda de financiación fue del febrero de 1982 hasta enero de 1983, con nuestros protagonistas llamando a muchas puertas que se les cerraron. Solo los contactos con Matra fueron algo serios, llegando a firmar un contrato que desgraciadamente se convirtió en papel mojado. Con esto comprobará el lector/a que de nuevo hizo acto de presencia la miopía crónica que parecen tener muchas compañías cuando se les ofrece una idea genial para su comercialización.

Aunque no estaba todo perdido y por fortuna el propio ministerio de Industria e Investigación francés se hizo cargo de una parte del proyecto financiando el 65% del capital que precisaba Exelvision, la nueva compañía creada para llevar a cabo la construcción del microordenador y que se constituyó en 1983, situándose en un parque científico situado en Niza (sur de Francia).

Poco a poco Exelvision se va ganando la confianza de los bancos, los cuales se hallan convencidos de que esta empresa tiene un brillante futuro gracias a su máquina, la cual aparte de económica posee características muy innovadoras.

De tres empleados de 1983 la empresa pasó a tener doce ingenieros que trabajaban sin descanso con el EXL 100 a inicios de 1984, año en que finalmente este microordenador fue presentado al público en París, pasándose a comercializar unos pocos meses después, concretamente en el mes de septiembre de 1984.

Pero cuando más confiados y seguros se hallaban las entidades que financiaban el EXL 100 surgió un inconveniente que trastornó todo el proyecto, pues la británica Amstrad lanzó su primer CPC 464 en el mercado, que aparte de ser un excelente ordenador casero incorporaba lector de casete e incluso monitor a un precio francamente bajo. Además existía el hecho de que los medios de comunicación se habían interesado más bien poco por el EXL 100 y este apenas era conocido.

Como un rayo de luz que surgió de estos negros nubarrones que ya tenían sobre su cabeza, Excelvisión se agarró a un clavo ardiendo para no perder más terreno y lanzar definitivamente ese ordenador que tanto tiempo les había robado. Por aquel entonces el gobierno francés planeó un proyecto llamado TPI que consistió en incorporar ordenadores a una gran mayoría de escuelas. Ante tal noticia, Lapacuer consideró que era la oportunidad que su equipo buscaba, pues de ganar el concurso se podría vender una gran cantidad de ordenadores aparte que la máquina adquiriría la popularidad que se merecía.

Aunque ciertamente la cosa se les complicó a nuestros amigos, pues el responsable de seleccionar los ganadores del plan gubernamental ni siquiera quiso recibir a los técnicos de Exelvision. Es entonces cuando sucede un hecho imprevisto que hará cambiar la historia de la marca, pues furioso Lapacuer carga en un camión diez EXL 100 y se dirige a Paris a todo gas. Una vez en la sede del ministerio se apodera literalmente de una de las salas reservadas a los concursantes del proyecto TPI para mostrar su maquinaria e instala los EXL 100 con su software educativo. El como consiguió llegar hasta esa sala todavía es un misterio, aunque la inoperancia de la burocracia ministerial francesa le ayudó bastante.

Completada esta primera fase del plan, esperó pacientemente a que alguien del concurso se acercara a la sala, momento en que aprovecharía para mostrar las cualidades se sus productos. Y francamente le fue bien, pues resultó que el EXL 100 ganó el concurso cuyo premio era la compra de 9.000 unidades para las escuelas.

Pero aunque se ganó una batalla, la guerra continuaba y los problemas no terminaron, como tampoco acabaría el ímpetu y decisión de Lapacuer para cortar de raíz los problemas. Casi dos años después del lanzamiento del EXL 100, la empresa se dio cuenta que de las veintiuna tiendas FNAC en las que tenían presencia apenas se vendieron catorce unidades, hecho que lógicamente preocupó a la directiva, la cual envió espías para averiguar que sucedía y por que razón las ventas eran tan bajas. Pronto tuvieron respuesta a sus preguntas, pues el informe de los enviados fue sorprendente, revelando que los vendedores de asesoraban en contra a los clientes que se interesaban en el EXL 100. El motivo es que Thomson ejerció presión en FNAC para eliminar competencia.

Pero todavía quedarían otras duras batallas que librar, además de observar con franco alucine los palos que a Exelvision les ponían entre las ruedas. El caso es que Vifi-Nathan, el principal desarrollador de software educativo francés, se negaba a crear programas para el EXL 100. De nuevo la tarea de los espías dio sus frutos y uno de ellos haciéndose pasar por minorista preguntó directamente al Michel Motro, presidente de la compañía sobre el porque de excluir Exelvision. La respuesta del presidente fue tajante, pues afirmo que "Exelvision está muerto, no hay que vender para ellos y no vamos a desarrollar nada para este equipo".

Aun con el empeño de algunos de enterrar a una Exelvision que todavía tenia mucho futuro por delante, en el año 1984 la marca ya había vendido 15.000 microordenadores computadoras con un excelente progreso en lo que a ventas se refiere, además que se iban incorporando nuevos e interesantes periféricos a la máquina central.

Así pues, en junio de 1985 la empresa ya tiene en plantilla a treinta personas, la mitad de ellas en ingeniería y la otra mitad como personal administrativo, llegando a vender anualmente 40.000 unidades. De estas unidades 10.000 de ellas serian exportadas a España, Marruecos y Túnez, contando además con una versión del Exl-100 en árabe. Aparte se crearía una revista con cinco mil suscriptores y una versión en español.

Excelvisión optó por una acertada política de crear productos de consumo y con los precios muy ajustados, descartando la creación de grandes computadoras para empresas. Otra de las buenas ideas que Exelvision tuvo es que mediante sus dos servidores pudo desarrollar servicios telemáticos. Uno de ellos se enfocó hacia las escuelas y el segundo consistió en ofrecer una descarga de programas de todo tipo (juegos, aplicaciones, tutoriales básicos, etcétera…). Estos servicios de descarga no se contemplaban como un negocio en si mismo, sino como un aliciente añadido para que las personas se compraran la máquina que Exelvision comercializaba.

En noviembre de 1985 la venta de EXL100 empezaría un fuerte descenso, pues en el periodo que va de enero a octubre de ese año solo se vendieron 7.000 máquinas en Francia y 3.000 en España aunque ya tenían casi a punto la máquina que sustituiría el EXL 100.

En octubre de 1986 Excelvisión firmaría un acuerdo de distribución con la empresa "El Corte Ingles" que por aquel entonces poseía un 60% de penetración del mercado español de la informática casera. Este acuerdo significó una entrega de 15.000 EXL 100 antes de 1986, desarrollándose también una versión especialmente adaptada a Ibertex, la red telemática de Telefonica.

En enero de 1987 se presenta la tan anunciada nueva evolución del EXL 100 que se denominó Exeltel, con versiones en pantalla monocromo y color. Aunque tuvo su éxito sobretodo de casa a su capacidad de comunicación, el mercado ya estaba completamente ocupado por Spectrum y la serie CPC de Amstrad, por lo que el microordenador de Exelvision paso bastaste disimulado en España aunque en Francia tuvo relativo éxito.




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