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El TBO2000

El TBO
Lote de 10 ejemplares


A la venta en nuestro mercadillo un lote con dies ejemplares de la revista de comics TBO 2000, revista de principios de los ochenta que pretendía ser una evolución del conocidísimo TBO con comics algo más largos.

El presente lote incluye los números 2051, 2065, 2106, 2128, 2331, 2332, 2334, 2338, 2355 y 2361.

De este lote destacar el ejemplar número 2128, pues en el aparecen "Los tebeitos", nombre que dio esta editorial a los famosos Pitufos.

Los ejemplares ofertados en este lote fueron publicados por la editorial Buigas, Estivill y Viña, SL a principios de los años ochenta y su estado de conservación es bueno, sin páginas rotas ni manchadas.

Precio lote: 20 Euros
Precio ejemplar: 2 Euros
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Vázquez: Genio y figura...

Divertida fotografía de Manuel Vázquez Autor y dibujante de un gran número de personajes de Editorial Bruguera, como por ejemplo Anacleto agente secreto, las hermanas Gilda o Gugú solo por citar tres de su extensísima galería, Manuel Vázquez fue un excelente historietista pero con una vida privada bastante tumultuosa, que incluso en ciertas ocasiones superaba las peripecias de sus propios personajes.

Relacionadas con este autor se cuentan muchas y variadas anécdotas aunque algunas de ellas, todo hay que decirlo, exageradas de lo que sucedió en realidad ya sea por él mismo o por sus compañeros de trabajo. Incluso existen algunas atribuidas al autor que son simples leyendas urbanas difuminadas por el paso de los años.

Sobre Vázquez no existe la certeza sobre donde termina la persona y empieza el mito, un mito alimentado conscientemente por él mismo mientras vivió y crecido después de su muerte por las personas que lo conocieron o simplemente tuvieron conocimiento de datos curiosos.

Ciertamente se trató de una persona con un estilo de vida bohemio que le fue muy difícil amoldarse a una rutina de trabajo impuesta por Editorial Bruguera, la cual fue una auténtica factoría de la que surgía material constantemente y consideraba una revista o un cómic no como una obra artística sino como un producto manufacturado y a sus autores como simples obreros. Seguramente a Vázquez le costó mucho hacerse a la idea de que su creación se asemejaba más a una lámpara o a un par de zapatos listos para ser utilizados y, en cuando se perdiese su utilidad, desechados rápidamente.

Aunque también se debe a Vázquez que los dibujantes empezaran a tomar conciencia respecto a su trabajo artístico y empezaran a reclamar un justo trato como creadores que eran, una batalla que enfrentó a Bruguera con muchos de sus trabajadores, siendo el caso más sonado el de Francisco Ibáñez.

Sobre algunas anécdotas o bien rasgos personales sobre Vázquez, el propio autor sacó todo el jugo que pudo, es decir, extraer algún partido económico o como mínimo ideas para sus creaciones, como por ejemplo la creación del personaje "Tío Vázquez" basado en su experiencia personal como moroso perseguido constantemente por sus acreedores, mayoritariamente sastres.

Muchas de las anécdotas que se cuentan sobre nuestro protagonista tienen un trasfondo más bien triste derivado directamente de su forma de ser y vivir, el de un niño grande que deambula por la vida viviendo el día a día y aunque, con un corazón enorme, sus acciones no son nada ortodoxas. Surgido de un país en la más absoluta miseria, Vázquez era un "pillo"que nos recuerda constantemente con su vida que en las grandes ciudades existe un estilo de vida sórdido llamado cuarto mundo, víctima de las desigualdades sociales y que, desgraciadamente hoy como entonces, continua en plena vigencia.



Anécdotas atribuidas a Vázquez

Nuestro protagonista, tal y como se ha comentado anteriormente, era una persona constantemente perseguida por sus acreedores y por esa misma razón también era alguien que sobrevivía falto de dinero, aun a pesar que era de los únicos dibujantes (por no decir el único) al cual Bruguera le anticipaba dinero por su trabajo, un trato de favor que la empresa no tuvo con otros dibujantes.

En cierta ocasión que precisaba de dinero muy urgentemente, Vázquez entró en la editorial con algunos originales y apresuró a la persona lo atendió a que le pagase por anticipado, pues tenía un asunto muy urgente. Con las prisas que impuso el autor nadie se dio cuenta que solo la primera página estaba dibujada y las otras no eran más que papel en blanco. Según se dice, no se dieron cuenta hasta que dichos originales estaban ya en imprenta, aunque ciertamente permítanos que dudemos de este extremo.

Y esta no fue la única ocasión en que se sirvió de argucias para cobrar por adelantado y de forma urgente, pues existe otra anécdota como mínimo más recordada por el resto de sus compañeros. Como en la anterior ocasión, Vázquez necesitaba dinero urgentemente y se le ocurrió decir que lo precisaba para trasladarse hacia Madrid y asistir al entierro de su padre. Según Vázquez el gerente que lo atendió sospechó algo, aunque como tenia ordenes de entregar el dinero al dibujante sin demasiados rodeos, finalmente le acabó dando el dinero. La estratagema hubiera ido bien a no ser de una pequeña jugada que le gastaría el destino a Vázquez, pues casualidades de la vida, ese mismo día su padre se trasladó a Barcelona y, aprovechando la estancia en la ciudad dónde vivía su hijo, llamó a la editorial preguntando por el dibujante.

Otra excelente anécdota es cuando Vázquez "trabajó" en una empresa de publicidad y precisamente se despidió por trabajar demasiado. Según el propio autor, su trabajo consistía en resolver los problemas de un pequeño montón de papeles que le había entregado su jefe. Vázquez se puso a trabajar y pronto terminó por completo su tarea. Cuando fue a su jefa a pedir más trabajo, este lo increpó diciéndole que en esa empresa había un ritmo de trabajo que debía respetar, es decir, que él no podía trabajar más que su propio jefe, ya que este había que generar el trabajo para su subordinado y por tanto, si este trabajaba más, obligaba a intensificar el ritmo de su superior.

Otra anécdota, y esta relacionada con los sastres, es cuando Vázquez adquirió un traje el cual no le convenció en absoluto. Según contó el dibujante, dicho traje, al contrario de lo que acostumbraba a suceder, en vez de menguar de tamaño crecía, Tanto que incluso había de ir al mismo sastre a que le recortasen los trozos sobrantes una vez por semana. Como todavía no lo había pagado, cada vez que se hacia recortar el traje, el sastre le comentaba que tenía la factura pendiente y que esta, a modo y semejanza del traje, iba en aumento.

Al sospechar el sastre las pocas ganas de pagar de Vázquez, lo persiguió como si de una historieta se tratase, hasta que uno o dos años después envió a su sobrino a intentar cobrar la deuda. El chico le comentó al moroso que si no cobraba, su tío no lo aceptaría como empleado en su sastrería. Vázquez, aparentemente conmovido, tranquilizó al chico diciéndole que iría a buscar el dinero para pagar aunque aprovechó para pedirle 500 pesetas para coger un taxi. El joven se las dio y nuestro protagonista se escapó a toda prisa. Vázquez nunca pagó a este sastre.



Pequeños datos biográficos

Manuel Vázquez nació en 1934 en Madrid hijo de un modesto ferroviario y nieto de unos sastres que suministraban a la casa real.

Aunque iniciaría su carrera profesional en los años cuarenta en la revista Maravillas, suplemento del periódico franquista "Flechas y pelayos", no seria conocido hasta 1947 que entró como dibujante en la barcelonesa Editorial Bruguera, guardando siempre con esta empresa una relación de amor-odio a causa de la disciplina que la editorial impusiera a sus dibujantes.

A pesar que nuestro personaje siempre afirmó que Editorial Bruguera le dispensó un duro trato, esta siempre le otorgó un trato de favor gracias al talento de Vázquez como autor, pudiendo cobrar los anticipos que quisiese y cuando él lo decidiese.

Tampoco hay que considerar a Vázquez como un simple empleado de Editorial Bruguera, pues a partir de la "huida" de Escobar y sus compañeros para fundar "Tío Vivo", Manuel fue ascendido a jefe de dibujantes a la vez que fue pieza clave del libro de estilo que diseño Rafael González e inspiró a varios autores, entre los que se encuentran Francisco Ibáñez o Jaume Rovira.

A partir de 1986 y desaparecida Editorial Bruguera, Vázquez trabajaría para un publico adulto publicando varios álbumes y colaborando en otras publicaciones como El Papus o Makoki con el pseudónimo de Sapo e incluso se adentraría en el mundo teatral realizando decorados para una obra basada en algunos de sus personajes. Finalmente retornaría a Ediciones B, heredera de una Bruguera a la que siempre criticó, colaborando en el remodelado TBO.

Finalmente, su cuerpo no pudo aguantar más la vida bohémia a la que estaba sometido y en el año 1993 nos dejaría para siempre.




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