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El TBO2000

El TBO
Lote de 10 ejemplares


A la venta en nuestro mercadillo un lote con dies ejemplares de la revista de comics TBO 2000, revista de principios de los ochenta que pretendía ser una evolución del conocidísimo TBO con comics algo más largos.

El presente lote incluye los números 2051, 2065, 2106, 2128, 2331, 2332, 2334, 2338, 2355 y 2361.

De este lote destacar el ejemplar número 2128, pues en el aparecen "Los tebeitos", nombre que dio esta editorial a los famosos Pitufos.

Los ejemplares ofertados en este lote fueron publicados por la editorial Buigas, Estivill y Viña, SL a principios de los años ochenta y su estado de conservación es bueno, sin páginas rotas ni manchadas.

Precio lote: 20 Euros
Precio ejemplar: 2 Euros
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El TBO

Pocas publicaciones tienen el privilegio de ser tan ampliamente recordadas por generaciones de lectores como la entrañable revista “El TBO”. Comics como los de la simpática Familia Ulises, los imaginativos inventos del profesor Franz de Copenhaguen, las persecuciones de ladrones y serenos de Coll o el sorprendente Josechu "el Vasco" de Muntañola ocupan un lugar de privilegio en el recuerdo de los que tuvimos la suerte de leer más o menos habitualmente esta revista.

TBO 2000

TBO 2000

TBO 2000 fue un intento de renovación del TBO clásico con historietas más largas. Colaboraron en esta revista excelentes autores como Sabatés o Esegé con historietas nuevas.


Acostumbrados a los sofisticados comics actuales, las historietas y los chistes del TBO sorprenden por su aparente inocencia y humor blanco. Las aventuras clásicas de esta revista se caracterizaban por tener pocos personajes fijos y con claro protagonismo de los ciudadanos anónimos que inesperadamente se hallaban ante las situaciones más surrealistas.

Otro aspecto que sorprende al lector actual es el humilde material utilizado para su publicación, pues se trataba de un papel muy delgado parecido al empleado por los periódicos y además se imprimía con pocas páginas en color. Comparado con cualquier cómic actual, el TBO clásico tenía un aspecto muy sencillo.

No obstante, lo que no era humilde fue la popularidad de la cual gozó durante casi toda su existencia, tanto que incluso el nombre de la propia revista definió un tipo específico de publicaciones de comics infantiles y juveniles.



Los primeros años de El TBO

La revista “El TBO” nació en Barcelona el 17 de marzo de 1917, imprimiéndose en el taller de litografía de Arturo Suárez situado en la ciudad condal.

Inicialmente la revista estaba impresa en tinta de un solo color aunque muy pronto, y con la entrada en la dirección de Joaquim Buigas Garriga, se imprimió en tinta roja y negra. La entrada de dicho director también aportó otra novedad importante que con el tiempo sería imitada por revistas parecidas de otras editoriales, pues hasta entonces era uso y costumbre situar un chiste en la portada de la revista y el Sr. Buigas decidió que sería interesante situar en esta primera página una historieta.

Aquellos primeros años de existencia de la revista fue una época de esplendor y no solamente por la protagonista de este artículo, sino también para todas sus coetáneas, pues en esos años aparecieron cabeceras tan históricas como "Patufet" (1904), "Dominguin" (1915), "Pulgarcito" (1921) o "Pocholo" (1924).

Destacar que los comics aparecidos en esas revistas era algo diferente al que conocemos actualmente, pues incluso el característico "bocadillo" con texto en su interior no estaba generalizado y se escribía el texto en la parte inferior de la viñeta. También se caracterizaban por su actitud moralizante, con la intención de educar a los pequeños y pequeñas en los buenos hábitos y costumbres.

Pero volviendo a “El TBO”, aquellos fueron años espléndidos para la recién nacida, pasando de 9.000 ejemplares vendidos en 1917 hasta los 220.000 en 1935, convirtiéndola en la revista más importante de pre-guerra. Incluso en el año 1920 “El TBO” publicó un suplemento destinado al público femenino llamado “El Semanario B.B.”.

Con el estallido de la Guerra Civil Española “El TBO” se siguió publicando en la zona republicana hasta 1938 con un total de 1097 números. No obstante, después del triste conflicto bélico que asoló el país y tras la toma de poder del dictador Franco, “El TBO” se siguió publicando entre 1942 y 1952 aunque de forma algo irregular y con diferentes nombres sin numeración a causa de no tener concedido el permiso de publicación periódica.

Finalmente, en 1952 se inició una etapa en la cual “El TBO” se publicó regularmente hasta 1972, año en el cual la dirección decidió dar un cambio de timón en la revista apareciendo TBO 2000, de la cual hablaremos posteriormente en este mismo artículo.



Galería de genialidad

Si hablamos de los dibujantes incorporados a partir de los años cincuenta, la figura más recordada, es la de Marino Benejam, dibujante de la famosa Familia Ulises y Melitón Pérez. Benejam nació en Menorca el año 1890 y se trasladó a Barcelona cuando solo tenia 7 años. Empezó a publicar regularmente en los años treinta, aunque antes había publicado esporádicamente en "Sigronet" y "Pocholo". No fue hasta los años 50 cuando creó la serie "La familia Ulises", gran sátira de una familia media-alta que se esforzaba en aparentar un estatus social superior al que realmente tenían, intentando tapar sus orígenes humildes representados por la entrañable abuela y su curiosa forma de hablar y hacer. Esta serie se publicó regularmente en la contraportada del TBO sin faltar ni una sola semana entre los años 1952 y 1971, año en que el autor, víctima de la diabetis, perdería la vista. Finalmente, Benejam falleció en Barcelona el año 1975. Otros personajes suyos conocidos ampliamente fueron "Morcillón y Babalí" (1955-1968) y "Melitón Pérez" (1952-1970).

Otro de los dibujantes más recordados de esta época fue Ramon Sabatés que dibujó durante muchos años la conocida sección "Los grandes inventos del TBO por el profesor Franz de Copenhague", en que, cada semana, este genial profesor daba solución en forma de máquina estrambótica a los más variados problemas. Pero la tarea de este prolífico autor no termina aquí, pues realizó gran cantidad de comics y chistes cortos. Además, también ilustró cuentos infantiles y realizó dibujos para tapas de juegos de la famosa juguetera Exin.

Evidentemente, no podemos dejar de repasar los dibujantes más importantes del TBO sin mencionar a Coll, autor de los comics más locos y a la vez tiernos de la publicación, característicos por sus delgados personajes. Nacido en 1923, cuando este autor empezó a publicar comics, sus personajes eran casi idénticos al de su gran admirado Benejam. Un día, en una charla entre los dos dibujantes, Coll comentó la poca aceptación que tenían sus dibujos y Benejam le aconsejó que estilizase sus personajes. Coll siguió estos acertados consejos y a partir de entonces, con sus muñecos altos y delgados, adquirió un estilo muy particular y excelentemente aceptado por los lectores. Después de un impresionante trabajo durante muchos años en esa empresa, cuando esta cedió los derechos de la revista a Bruguera, el dibujante se vio sin trabajo de la noche a la mañana, pues la nueva empresa tomó la política de romper con el pasado, convirtiendo el TBO en un producto diferente que poco tenía que ver con lo hecho hasta entonces, escondiendo y marginando los auténticos pilares que sostuvieron con su esfuerzo la publicación durante tantos años. El autor, al no encontrar empleo como dibujante en ninguna editorial, realizó los más variados oficios, como por ejemplo albañil de la construcción. Finalmente, en los últimos años de la década de los 80, profundamente deprimido por la amarga situación en que vivía, se suicidó, dejando huérfanos a todos sus simpáticos personajes. Sin lugar a dudas, ese fue un caso de auténtica injusticia.



TBO 2000: La renovación de un clásico

Tal y como se ha comentado anteriormente, en 1972 la revista sufriría un cambio que provocaría que incluso cambiase de nombre, pasándose a llamar TBO 2000. Esta nueva publicación a pesar de continuar la numeración de la anterior, era una revista con más calidad en el papel, nuevos personajes, historietas más largas y con series regulares, etc…

Esta etapa es muy interesante de observar debido al genial elenco de profesionales que participó en ella y sobretodo al intento de puesta al día de algunas de sus secciones, como por ejemplo “La habichuela”, una página de humor surrealista y sarcástico realizada por diversas personas, entre ellas un joven Paco Mir que luego se daría a conocer como uno de los tres integrantes del grupo teatral “El tricicle”.

Pero este nuevo tipo de hacer las cosas no obtuvo la acogida que sus promotores esperaban y además se daba el caso de que la competencia de las publicaciones Bruguera era muy importante, por lo que el 28 de diciembre de 1979 terminaría la etapa TBO 2000, resucitando de nuevo “El TBO” clásico con la reedición de las historietas publicadas años atrás y un formato idéntico al anterior

Esta fue una época de crisis para la revista y se buscaron soluciones que ayudasen a mantener a flote a la publicación. Una de las medidas fue aparecer como suplemento infantil en “Lecturas” hasta 1982, publicándose de forma regular e independiente entre 1982 y mayo de 1983, fecha en que finalmente el TBO cerraría sus puertas, vendiéndose todo el fondo editorial a su competidora Bruguera.



El TBO en manos de Bruguera y Ediciones B

La revista pasó algunos años desaparecida aunque en 1986 volvería a aparecer en los quioscos de la mano de Editorial Bruguera por un breve espacio de solo siete números.

Aunque la otrora poderosa Bruguera estaba en sus días finales y se atribuye el cese del nuevo TBO al cierre de la empresa, realmente el nuevo TBO fue un verdadero fracaso debido a que Bruguera creó un producto totalmente diferente al hecho hasta entonces, rompiendo con toda la tradición que las siglas TBO llevaban consigo.

Con un estilo rompedor la editorial pretendió realizar una revista de vanguardia, muy moderna, con artículos críticos de opinión, comics de nuevos dibujantes nacionales y alguna que otra serie internacional, rompiendo así, de forma fulminante, con toda la generación de anteriores creadores y dibujantes. Pero como Bruguera no quería correr más riesgos de los necesarios, también incluyó una sección para el recuerdo llamada "Los archivos del TBO", en la cual se podían leer comics clásicos.

A finales de la década de los ochenta, justo después del hundimiento de Editorial Bruguera, Ediciones B reemprendió la publicación del TBO, pero a pesar de mantener algunas ideas de la etapa anterior, potenció el material clásico, consciente de que gran parte de sus lectores deseaban leer comics de la época dorada de la revista. También es importante el hecho de que el propio Sabatés continuó dibujando en esta nueva etapa sus famosos inventos. Sin lugar a dudas, un auténtico lujo.

La periodicidad del TBO de Ediciones B fue mensual hasta el año 1996 cuando una nueva crisis asolaría el panorama de revistas de comics infantiles y juveniles, publicándose sin periodicidad fija hasta 1998, año en que desapareció finalmente esta histórica revista.




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