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El Tebeo de El Periódico. Lote de 28 ejemplares

El Tebeo de El Periódico
Lote de 28 ejemplares


En oferta un completo lote de revistas "El Tebeo", las cuales aparecieron como suplemento en el rotativo "El Periódico de Catalunya" perteneciente al Grupo Z. Independientemente del título del suplemento, "El Tebeo" no tiene nada que ver con el clásico "TBO".

Entre los contenidos destacados de estas revistas destacan historietas tanto de cómic nacional como europeo como por ejemplo Mortadelo y Filemon, Cecilia, Julia y Clara, Cédric, 13 Rue del Percebe o Timoteo O. Wang entre otras.

En concreto los números que se ofrecen son los siguientes: 64, 76, 81, 82, 83, 85, 87, 88, 91, 92, 94, 97, 98, 99, 100, 101, 102, 104, 105, 106, 107, 108, 109, 110, 112, 113, 114 y 115.

Estos ejemplares corresponden a la última etapa del suplemento aparecidos ya en los años noventa. Su formato es de 20,5x27 centímetros, fueron impresos a todo color y cada ejemplar tiene una extensión de 16 páginas. El estado de todos estos ejemplares es de usado aunque en buenas condiciones, sin ninguna de sus páginas rotas, manchadas o separadas de la grapa.

Finalmente comentar que si se desea uno o varios ejemplares de este lote también pueden adquirirse por separado.

Precio lote: 35 Euros
Precio: 1.25 Euros



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Se encuentra en: Inicio > Comics > Artículos variados > El TBO de siempre


El TBO de siempre

TBO clásicoPocas publicaciones tienen el privilegio de ser tan ampliamente recordadas por generaciones de lectores como la entrañable revista “El TBO”. Comics como los de la simpática Familia Ulises, los imaginativos inventos del profesor Franz de Copenhaguen, las persecuciones de ladrones y serenos de Coll o el sorprendente Josechu "el Vasco" de Muntañola ocupan un lugar de privilegio en el recuerdo de los que tuvimos la suerte de leer más o menos habitualmente esta revista.

Acostumbrados a los sofisticados comics actuales, las historietas y los chistes del TBO sorprenden por su aparente inocencia y humor blanco. Las aventuras clásicas de esta revista se caracterizaban por tener pocos personajes fijos y con claro protagonismo de los ciudadanos anónimos que inesperadamente se hallaban ante las situaciones más surrealistas.

Otro aspecto que sorprende al lector actual es el humilde material utilizado para su publicación, pues se trataba de un papel muy delgado parecido al empleado por los periódicos y además se imprimía con pocas páginas en color. Comparado con muchos cómics de la época (y no digamos de los de principio de siglo XXI) el TBO clásico tenía un aspecto muy sencillo.

No obstante, lo que no era humilde fue la popularidad de la cual gozó durante casi toda su existencia, tanto que incluso el nombre de la propia revista definió un tipo específico de publicaciones de comics infantiles y juveniles.



Los primeros años del TBO

La revista “El TBO” nació en Barcelona el 17 de marzo de 1917, imprimiéndose en el taller de litografía de Arturo Suárez situado en la ciudad condal. La redacción de la publicación, como mínimo la que nos encontramos a finales de los años setenta, se encontraba ubicada en la barcelonesa calle Aribau número 163.

Inicialmente la revista estaba impresa en tinta de un solo color aunque muy pronto, y con la entrada en la dirección de Joaquim Buigas Garriga, se imprimió en tinta roja y negra. La entrada de dicho director también aportó otra novedad importante que con el tiempo sería imitada por revistas parecidas de otras editoriales, pues hasta entonces era uso y costumbre situar un chiste en la portada de la revista aunque el Sr. Buigas decidió que sería interesante situar en esta primera página una historieta (¿Aprovechamiento de la cubierta para insertar contenido?).

Aquellos primeros años de existencia de la revista fue una época de esplendor y no solamente por la protagonista de este artículo, sino también para todas sus coetáneas, pues en esos años aparecieron cabeceras tan históricas como "Patufet" (1904), "Dominguin" (1915), "Pulgarcito" (1921) o "Pocholo" (1924).

Destacar que los comics aparecidos en esas revistas eran algo diferente al que conocemos actualmente, pues incluso el característico "bocadillo" con texto en su interior no estaba generalizado y se escribía el texto en la parte inferior de la viñeta. También se caracterizaban por su actitud y argumentos moralizantes, con la intención de educar a los pequeños y pequeñas en los buenos hábitos y costumbres.

Pero volviendo a “El TBO”, aquellos fueron años espléndidos para esa revista entonces todavía en pañales, pasando de 9.000 ejemplares vendidos en 1917 hasta los 220.000 en 1935, convirtiéndola en la revista más importante de pre-guerra. Incluso en el año 1920 “El TBO” publicó un suplemento destinado al público femenino llamado “El Semanario B.B.”.

Con el estallido de la Guerra Civil Española “El TBO” se siguió publicando en la zona republicana hasta 1938 con un total de 1097 números. No obstante, después del triste conflicto bélico que asoló el país y tras la toma de poder del dictador Franco, “El TBO” se siguió publicando entre 1942 y 1952 aunque de forma algo irregular y con diferentes nombres además de no contener numeración a causa de no tener concedido el permiso de publicación periódica.

Finalmente, en 1952 se inició una etapa en la cual “El TBO” se publicó regularmente hasta 1972, año en el cual la dirección decidió dar un cambio de timón en la revista apareciendo TBO 2000, de la cual hablaremos posteriormente en este mismo artículo.

Y evidentemente no nos olvidamos de la omnipresente censura con la que el gobierno Franco sometía a todas las publicaciones del país, siendo el encargado de censurar posibles contenidos "escandalosos" del TBO un cura al que llamaban Padre Justo y que los dibujantes, con su particular humor, lo rebautizaron como "Padre Susto".



Los autores y autoras de TBO

Para el TBO dibujaron muchos y reconocidos nombres de la historieta, dividiéndose estos en dos grandes épocas o generaciones. La primera se inició con la propia revista y llegó hasta el estallido de la Guerra Civil Española. La segunda surgiría unos años después de finalizado el conflicto bélico hasta casi los años ochenta, con su época dorada en la década de los sesenta.

El porqué de esta separación de generaciones tan drástica y tan corta en el tiempo es debido a la purga que realizó el General Franco con intelectuales o simples ciudadanos que mostraron públicamente su apoyo a la causa republicana y contra el golpe de estado fascista.

De esta primera época destacaríamos un algunos nombres conocidos como el de Josep Cabrero Arnal, el cual debido a su militancia antifascista tuvo que exiliarse en Francia donde finalmente fue capturado por los nazis e internado en el campo de concentración de Mauthausen, donde curiosamente le ayudó a sobrevivir su talento para el dibujo, creando escenas eróticas y pornográficas para personal nazi del campo. Finalmente fue liberado aunque ya no regresaría a su país natal, quedándose en Francia donde continuaría su trabajo como historietista trabajando para diversas publicaciones y creando el célebre personaje Pif.

Otro de los grandes nombres propios de esta primera etapa y que también aparecería en la segunda época es el de Ricard Opisso, uno de los mejores artistas que trabajó para TBO y que ingresó en la revista solamente un par de años después de su fundación. El porque a diferencia de muchos de sus compañeros Opisso siguió en TBO en los años cuarenta se explica debido a que durante la dictadura de Primo de Rivera el dibujante abandonaría la sátira política para pasar a crear humor básicamente costumbrista.

Si hablamos de los dibujantes incorporados a partir de los años cincuenta y ya formando parte de la segunda generación de artistas, la figura más recordada es la de Marino Benejam, dibujante de la famosa Familia Ulises y Melitón Pérez. Benejam nació en Menorca el año 1890 y se trasladó a Barcelona cuando solo tenía siete años. Empezó a publicar regularmente en los años treinta, aunque antes había publicado esporádicamente en "Sigronet" y "Pocholo". No fue hasta los años cincuenta cuando creó la serie "La familia Ulises", gran sátira de una familia media-alta que se esforzaba en aparentar un estatus social superior al que realmente tenían, intentando tapar sus orígenes humildes representados por la entrañable abuela con su curiosa forma de hablar y actuar. Esta serie se publicó regularmente en la contraportada del TBO sin faltar ni una sola semana entre los años 1952 y 1971, año en que el autor, víctima de diabetis, perdería la vista, hecho que le obligó a dejar de trabajar. Finalmente, Benejam falleció en Barcelona el año 1975, siendo sustituido al frente de esta serie por Blanco, el cual nunca firmó las aventuras que dibujaba de "La familia Ulises" por respeto a Benejam. Añadir que los guiones fueron obra de Bech, aunque como anécdota indicar que once aventuras de esta simpática familia fueron escritos por la propia secreataria del Señor Viñas, que aparte también se encargó de la sección "De todo un poco" y de "El correo del lector" ya en la época de TBO 2000. Otros personajes ampliamente conocidos de Benejam fueron "Morcillón y Babalí" (1955-1968) y "Melitón Pérez" (1952-1970).

Otro de los dibujantes más recordados de esta época fue Ramon Sabatés que dibujó durante muchos años la conocida sección "Los grandes inventos del TBO por el profesor Franz de Copenhague", en que, cada semana, este genial profesor daba solución en forma de máquina estrambótica a los más variados problemas. Pero la tarea de este prolífico autor no termina aquí, pues realizó gran cantidad de comics y chistes cortos. Además, también ilustró cuentos infantiles y realizó dibujos para tapas de juegos de la famosa juguetera Exin.

Evidentemente no podemos dejar de repasar los dibujantes más importantes del TBO sin mencionar a Josep Coll, autor de los comics más locos y a la vez tiernos de la publicación. Nacido en 1923, cuando este autor empezó a publicar comics, sus personajes eran casi idénticos al de su gran admirado Benejam. Un día, en una charla entre los dos dibujantes, Coll comentó la poca aceptación que tenían sus dibujos y Benejam le aconsejó que estilizase sus personajes. Coll siguió estos acertados consejos y a partir de entonces, con sus muñecos altos y delgados, adquirió un estilo muy particular y excelentemente aceptado por los lectores. Después de un impresionante trabajo durante muchos años en esa empresa, cuando esta cedió los derechos de la revista a Bruguera, el dibujante se vio sin trabajo de la noche a la mañana, pues la nueva empresa tomó la política de romper con el pasado, convirtiendo el TBO en un producto diferente que poco (o directamente nada) tenía que ver con lo hecho hasta entonces, escondiendo y marginando los auténticos pilares que sostuvieron con su esfuerzo la publicación durante tantos años. El autor, al no encontrar empleo como dibujante en ninguna editorial, realizó los más variados oficios, como por ejemplo albañil de la construcción. Finalmente, en los últimos años de la década de los ochenta, profundamente deprimido por la amarga situación en que vivía se suicidó, dejando huérfanos a todos sus simpáticos personajes. Sin lugar a dudas, ese fue un caso de auténtica injusticia.

Pero no todos los dibujantes eran masculinos, sino que también (aunque de forma muy minoritaria) entre los dibujantes también había mujeres como Isabel Blas, ilustradora de la sección Pasatiempos, la cual era una típica ama de casa que dibujaba por las noches después de su trabajo doméstico habitual. Isabel fue una colaboradora espontánea aunque su relación con TBO duró por espacio de muchos años. Esta artista también trabajó para Editorial Bruguera y en la publicación catalana "L´Infantil" (posteriormente llamada "Tretzevents") con historietas cortas de una página.

Otra de las mujeres que había colaborado con TBO era Ma. Angels Sabatés, hija del conocido dibujante y con un estilo muy influenciado por el de su padre. Ma. Angels también trabajaba para el "diario de Barcelona" y desgraciadamente falleció en 1992 cuando solo contaba con 43 años de edad.



TBO 2000: La renovación de un clásico

Tal y como se ha comentado anteriormente, en 1972 la revista sufriría un cambio que provocaría que incluso la publicación cambiase de nombre, pasándose a llamar TBO 2000. Esta nueva revista continuó con la numeración de la anterior y tenia algo más de calidad en el papel, nuevos personajes, historietas más largas, series regulares y un largo etcétera.

Y no solo se publicarían personajes creados por el propio TBO, sino que también se incorporarían series europeas que con el tiempo se transformarían en auténticos clásicos, como los Pitufos (denominados con el curioso nombre de "Tebeitos").

Esta etapa es muy interesante observarla con atención debido al genial elenco de profesionales que participó en ella y sobretodo al intento de puesta al día de algunas de sus secciones, como por ejemplo “La habichuela”, una página de humor surrealista y sarcástico realizada por diversas personas, entre ellas un joven Paco Mir que luego se daría a conocer como uno de los tres integrantes del grupo teatral “El tricicle”. Como anécdota comentar que el ganador semanal del premio habichuela (es decir, al lector/a que le publicaban una viñeta en la sección), eran los propios responsables del equipo quienes acudían al domicilio de este para entregarle el premio, el cual consistía ni más ni menos que en…¡Una habichuela!

Pero este nuevo tipo de actuación no tuvo la acogida que sus promotores esperaban y además se daba el caso de que la competencia de las publicaciones Bruguera era muy importante, por lo que el 28 de diciembre de 1979 terminaría la etapa TBO 2000, resucitando de nuevo “El TBO” clásico con la reedición de las historietas publicadas años atrás y un formato idéntico al anterior.

Esta fue una época de crisis para la revista y se buscaron soluciones que ayudasen a mantener a flote a la publicación. Una de las medidas fue aparecer como suplemento infantil en “Lecturas” hasta 1982, publicándose de forma regular e independiente entre 1982 y mayo de 1983, fecha en que finalmente el TBO cerraría sus puertas, vendiéndose todo el fondo editorial a su competidora Bruguera.



El TBO por dentro

Pero seguramente el lector/a de este artículo se estará preguntando como era el TBO por dentro y como se trabajaba en él, detalles que afortunadamente se conocen gracias a testimonios de personas que trabajaron en la publicación o que simplemente tuvieron algún contacto aunque fuera esporádico. En los años setenta la publicación fue capitaneada por Albert Viña, último director de la publicación y heredero directo de uno de los fundadores de la revista. Curiosamente el señor Albert quiso dedicarse a la medicina aunque continuó con el negocio familiar. También era él mismo quien habitualmente hacia las funciones de guía a todas las personas que deseaban visitar la redacción de la revista.

Otro de los personajes importantes de la revista era Carlos Bech, autor de los guiones de la mayoría de comics que aparecían en la publicación, texto de los cuales pasaba a Albert Viña quien los repasaba y retocaba según su criterio antes de ser entregados al dibujante de turno el cual creaba la historieta.

Acerca de las preguntas que los lectores formulaban a TBO, en muchas ocasiones era la propia secretaria quien llamaba directamente a la persona, organización o empresa de la cual se deseaba información, aunque también comentar que las preguntas sobre sellos las respondía un señor que tenía una filatelia justo al lado de la redacción. En cuanto a las preguntas más difíciles o que se les veía segundas intención, era el propio Albert Viña quien las respondía. Si el tema era muy repetitivo, estas preguntas se respondían directamente al propio lector/a.

En cuanto a la ubicación física de los elementos de la redacción, en la entrada de esta estaba situado el despacho de recepción, después un almacén donde se preparaban los envíos seguido por un pasillo-armario donde se guardaban los originales. Al final de dicho pasillo se encontraba la redacción propiamente dicha donde el señor Sirvent confeccionaba la maquetación, Bech escribía los guiones y donde estaba ubicado el despacho del director.



El TBO de Bruguera y de Ediciones B

La revista pasó algunos años desaparecida aunque en 1986 volvería a aparecer en los quioscos de la mano de Editorial Bruguera por un breve espacio de solo siete números.

Aunque la otrora poderosa Bruguera estaba en sus días finales y se atribuye el cese del nuevo TBO al cierre de la empresa, realmente el nuevo TBO fue un verdadero fracaso debido a que Bruguera creó un producto totalmente diferente al hecho hasta entonces, rompiendo con toda la tradición que las siglas TBO llevaban consigo.

Con un estilo rompedor la editorial pretendió realizar una revista de vanguardia, muy moderna, con artículos críticos de opinión, comics de nuevos dibujantes nacionales y alguna que otra serie internacional, rompiendo así, de forma fulminante, con toda la generación de anteriores creadores y dibujantes. Pero como Bruguera no quería correr más riesgos de los necesarios, también incluyó una sección para el recuerdo llamada "Los archivos del TBO", en la cual se podían leer comics clásicos.

A finales de la década de los ochenta, justo después del hundimiento de Editorial Bruguera, Ediciones B reemprendió la publicación del TBO, pero a pesar de mantener algunas ideas de la etapa anterior, potenció el material clásico, consciente de que gran parte de sus lectores deseaban leer comics de la época dorada de la revista. También es importante el hecho de que el propio Sabatés continuó dibujando en esta nueva etapa sus famosos inventos. Sin lugar a dudas, un auténtico lujo.

La periodicidad del TBO de Ediciones B fue mensual hasta el año 1996 cuando una nueva crisis asolaría el panorama de revistas de comics infantiles y juveniles, publicándose sin periodicidad fija hasta 1998, año en que desapareció finalmente esta histórica revista.










Comentarios realizadosComentarios sobre este artículo


Antonio Cordon: Me gustaria tener los TBO desde el año 1952 hasta el año 1970. El TBO donde sale el personaje, Meliton Perez.Bueno el TBO de siempre.



Rosa (Autora del libro "Ediciones TBO ¿dígame? Memorias secretas de una secretaria"): Hay una editorial en Bilbao que se dedica precisamente a reeditar diversidad de tebeos y cómics. Hace pocos meses ha incorporado a su catálogo la reedición de TBO de la época dorada (1950/1960). Te anoto su E-mail, por si quiere conectarse con ella: E-mail:info@studiocomics.com




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