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Se encuentra en: Inicio > Playmobil y Famobil > El nacimiento de los clicks La victoria de la tenacidad
Sin lugar a dudas, para más de una generación de niños, los clicks de Playmobil, también conocidos en nuestro país como clicks de Famobil, ha sido y es el juguete preferido a la hora de crear mundos, situaciones y aventuras imaginarias. Realmente han existido pocos juguetes estrella que pequeños esperásemos con ilusión en aniversarios o fiestas donde los regalos a los más pequeños de la casa era el centro de toda la atención. Referencias como el Barco Pirata de los clicps fueron auténticos "Best Sellers" en un mundo cada vez más monopolizado por los videojuegos. ![]() Horst Brandstätter y Hans Beck en la presentación de los clicks (1974)
Para la persona que escribe este artículo, es particularmente emocionante hablar sobre un juguete que, a pesar de ser comercializado por primera vez en la década de los 70, todavía continúe perfectamente vigente, despertando en cualquier niño o niña actual, de la misma forma que nos despertaba a nosotros, una sonrisa sincera al recibir una caja con uno o más clicks de Playmobil. Se hace muy difícil redactar un artículo que trate sobre los clicks de forma fría e imparcial, pues son muchas las horas recreando mundos y universos diferentes, muchas las horas de infancia y de juegos en una terraza donde tímidamente asomaba el Sol primaveral. Son también incontables las horas ejercitando la imaginación, materializando historias cada vez más complejas y rebuscando por todos los rincones de la casa elementos que permitían, con algo de imaginación, ampliar la ya extensa gama de complementos disponibles. Trozos de madera resultaban ideales murallas levantadas por los confederados con el objetivo de defenderse de un ataque de los indios, así como pequeñas cajas, con multitud de pequeñísimas bolitas formadas con el papel de aluminio de la chocolatina de la merienda, se transformaban en cofres con un tesoro de incalculable valor para los clicks piratas, sin hablar de los atrevidos clicks exploradores que a menudo se encontraban nuestros padres entre las plantas de casa.
Un largo parto que duró tres años
Estos simpáticos muñequitos que todos conocemos, nacieron como consecuencia directa de una crisis, la del petróleo de principios de los años setenta del pasado siglo, cuando la empresa Geobra, ante el aumento constante del precio del plástico, decidió realizar líneas de juguetes que no utilizasen tanta cantidad de este material en su producción, con el objetivo de disminuir costes. A pesar de todo, esta nueva línea tenia que resultar interesante y atractiva para los más pequeños a la vez que disponer de una calidad pedagógica notable. Hay que recordar que Geobra es una de las empresas de juguetes más antiguas y populares de Europa, que se hizo famosa también por inventar y comercializar los populares hoola-hoops durante los años 60.
Aquella primitiva figura fue adquiriendo más y más complejidad, pues la cabeza, los brazos y las piernas se transformaron en piezas articuladas. A pesar de eso, la figuran no había de ser excesivamente compleja ni articulada, pues perdería la sencillez con la cual, según creía acertadamente Beck, ayudaba a potenciar la imaginación de los pequeños. La estatura final de los clicks también fue un factor totalmente calculado y estudiado, pues la figura tenia que medir lo justo para poder ser manipulada por un niño, que no ocupase mucho espacio y que incluso pudiese ser transportado fácilmente dentro de un pequeño bolsillo, por esta razón se consideró ideal la estatura de los 7,5 cm. definitivos. En lo que hace referencia al diseño en general de la figura, Hans observó los dibujos de los niños y niñas a la hora de representar una persona, pues estos siempre dibujaban una cabeza bastante grande, incluso desproporcionada con relación a la medida del cuerpo y como rostro, unos grandes ojos redondos y una boca sonriente, olvidando numerosas veces la nariz. Si se observa, esta es la misma base que el popular Smiley. El click, por encima de todo, seria una figura amable y siempre contenta, que ayudase a crear en la imaginación de sus pequeños propietarios un mundo sin malicia ni perversidad. Una vez desarrollada la figura principal, el click, los esfuerzos se centraron en crear el mundo que rodearía al personaje. Hacia falta crear complementos, vestidos, accesorios y hasta vehículos para una extensa gama de complementos intercambiables y sobretodo ampliables, y tanto las figuras como los complementos habían de tener un precio final muy ajustado que permitiesen al pequeño poseer una amplia gama de figuras y complementos originales. Recibimiento frío por parte de Geobra
Tal y como se ha explicado anteriormente, Geobra buscaba una nueva línea de productos sofisticados, motivo por el que, los clicks diseñados por Beck fueron aceptados de forma fría por parte de los máximos responsables de la marca, pues los consideraban demasiado sencillos. Una aceptación totalmente diferente tuvieron los clicks entre los pequeños que pudieron probar los prototipos, pues de forma totalmente espontánea y sin dificultad alguna, jugaron inmediatamente con ellos al serles facilitados unas unidades de prueba. Este hecho hizo replantear la posición inicial de Geobra y en motivo del importante Salón de Nüremberg de 1974, la marca, aunque con ciertas reticencias, expuso sets con estas figuras en su stand.
Y no solamente los clicks es una cuestión de niños y niñas, sino que también empiezan a ser objetivo de los coleccionistas, que pueden llegar a pagar precios realmente grandes por una caja o pieza determinada. En la principal plataforma de venda por Internet en Alemania, Ebay, se podían llegar a encontrar aproximadamente 20.000 artículos entre 1 y 250 Euros. Sin duda, el niño de antes ha crecido y ahora, al disponer de más poder adquisitivo, se permite completar o reconstruir su antigua colección además de comprar más clicks a sus hijos, futuros padres y coleccionistas.
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