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Es de justicia decir que la idea del Monopoly no fue exclusiva del señor Darrow, pues al igual que otros muchos norteamericanos de la época, él jugaba a este juego en sus largos ratos de ocio para divertirse y pasar el tiempo en una época de depresión económica. No obstante, el mérito de Darrow es que se dio cuenta de un importante detalle que nadie antes había considerado, ya que aplicando ligeros retoques al juego podía patentarlo obteniendo beneficios por ello. Pero lo cierto es que el origen del Monopoly es mucho más intrincado, ya que el juego original con el cual se basó el antiguo vendedor de calefactores si que estaba patentado, pues en 1903 una joven de Virginia (Estados Unidos) llamada Lizzie Magie inventó un juego de mesa con el propósito de intentar explicar las teorías del economista George Henry sobre el monopolio de las tierras, demostrando sobre el tablero como terratenientes podían enriquecerse fácilmente especulando con rentas. El juego se llamaba “The Landlord’s Game”, que viene a decir algo así como “El juego del país del señor”. (traducción muy liberal por parte del autor de este artículo) y en un principio no pretendía ser un juego lúdico, sino una demostración práctica de las teorías del economista. “The Landlord’s Game”, o mejor dicho sus variantes se jugaba mayoritariamente en el este de los Estados Unidos desde aproximadamente la primera década del siglo XX y normalmente los jugadores personalizaban las casillas del juego con el nombre de las calles de sus propias poblaciones. Como hemos comentado al principio de este artículo, casi a mediados de los años treinta y con una importante crisis económica nos encontramos a Darrow con su Monopoly ya patentado y produciéndolo de forma muy artesanal con la ayuda de su propia familia, ya que su esposa e hijo mayor llamado William le ayudaron a “fabricar” diversos ejemplares del juego, componiendo los tableros y fichas del juego, coloreando los dibujos del tablero que el mismo Darrow dibujaba a pluma sobre trozos circulares de hule, recortando y marcando las tarjetas en cartulina, etc… El Monopoly propuesto por el señor Darrow tenía los nombres de las calles de Atlantic City (Nueva Jersey), un lugar de veraneo muy conocido por su playa además de ser precisamente el lugar en el que Darrow vendía sus mercancías. Cuando la demanda del juego aumentó, Darrow solicitó ayuda a un amigo que tenía una imprenta en Filadelfia, creándose así los clásicos tableros cuadrados de cartón. Afortunadamente para Darrow, el juego se siguió vendiendo muy bien durante los años siguientes y gracias a una partida de cinco mil juegos para un negocio de Filadelfia se decidió vender la licencia a una empresa especializada. Para él ya era imposible lograr cubrir la demanda, por lo que el paso lógico era entregar la licencia a una empresa con más capacidad. La elegida fue fábrica con de juegos de Massachussets llamada Parker Brothers. El acuerdo entre ambas partes se cerró en 1935 y de forma muy inteligente, Parker se cubrió las espaldas ante futuras reclamaciones ya que por 500 dólares compró la licencia de “The Landlord’s Game” a la propia Lizzie Magie. La fiebre del Monopoly en el mundo
Desde mediados de la década de los años treinta, el Monopoly ha sido producido bajo licencia en 43 países y traducido a 26 idiomas distintos, adaptándose al nombre de calles de las ciudades más importantes de cada país. Concretamente en España se fabricó durante muchos años gracias a Borras con licencia de Parker y actualmente es la propia Hasbro quien lo fabrica y distribuye. A lo largo de su dilatada vida se han creado multitud de ediciones del Monopoly, aunque también hay algunas versiones que están disponibles constantemente como el “Monopoly Standard” o el “Monopoly Deluxe”. Otras versiones curiosas que pueden encontrarse del juego son las ediciones especiales promover productos de otras empresas como por ejemplo los Monopoly dedicados a Shrek, personajes Disney en general o Star Wars para celebrar el vigésimo aniversario de “La Guerra de las galaxias”. Curiosamente es en España donde el Monopoly recibe también otro nombre, pues entre los años treinta y sesenta se comercializó con el nombre de Palé (denominación castiza donde las haya) y únicamente con las calles correspondientes a Madrid. Según se conoce el Palé fue patentado por el malagueño Francisco Leyva Vances y el nombre del juego proviene de la unión de las dos primeras letras de cada apellido del propio creador (PAco LEyva). El merito del señor Leyva es tuvo la misma idea y casi al mismo tiempo que Darrow, aunque en aquellos años España no estaba para demasiadas aventuras relacionadas con juegos. Hasbro, la marca que actualmente tiene la licencia del juego organiza regularmente campeonatos estadounidenses y mundiales de Monopoly, además de auspiciar campeonatos locales organizados por aficionados al juego. Como todo juego popular, casi cada jugador crea sus propias reglas o variaciones de las que ya conoce, aunque el Monopoly tiene su propio reglamento explícitamente escrito, cambiando muy poco desde los años treinta. Y a propósito, como todo buen clásico que se precie, el Monopoly no para de evolucionar pues en el año 2006 se lanzó una versión que sustituye el dinero de los jugadores por tarjetas de crédito. Sin duda alguna, una modernización de todo un clásico que ya tiene algo más de un siglo y sigue entusiasmando a generaciones.
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