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Piezas Lego con personajes

Piezas Lego con personajes
Lote 162 piezas


A la venta un lote con 162 piezas de Lego variadas, entre las cuales pueden encontrarse ruedas, piezas básicas, piezas transparentes, etcétera... además de dos personajes, ambos algo más grandes que el personaje de Lego clásico.

El estado de estas piezas es usado aunque en muy buenas condiciones, sin apenas señales de uso, piezas rotas o rayadas. Destacar también que el estado de las tampografías de las piezas es muy bueno.

Precio: 6 Euros

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Horst Brandstätter

Si la intervención de Hans Beck en la creación de los clicks fue primordial, la participación de Horst Brandstätter, propietario de Geobra, no fue menos importante para el nacimiento de estas pequeñas figuras de acción. En este artículo, a modo de pinceladas, descubriremos un poco más de la personalidad de este curioso personaje.

Horst con el barco pirata. En 1954 Horst Brandstätter tomó el mando de Geobra, empresa de su propia familia fundada por Andreas Brandstätter en 1876. La empresa desde hacia muchos años era una importante productora de juguetes, pero en la época que Horst tomó el timón de la nave, se hallaba en una importante crisis que hacia ver con preocupación su futuro.

Una de las primeras decisiones que tomó el joven e imaginativo Horst fue abandonar paulatinamente la materia prima que se utilizaba entonces para fabricar juguetes (Latón, madera, cartón...), pasándose al innovador y económico plástico, cambiando así por completo los sistemas de fabricación que hasta la fecha utilizó la marca, adquiriendo para ello nueva maquinaria. Otra de las decisiones, no menos importante que la primera, fue abrirse a nuevos mercados con un renovado catálogo de productos.

El primer éxito de esta nueva etapa de Geobra vino con el famoso Hoola-Hop en 1958. Aunque la idea de este juguete no fue de Horst, pues en aquel entonces el conocido aro ya estaba haciendo furor en los Estados Unidos, lo que sí es exclusiva del alemán es la forma de fabricarlo, totalmente nueva y con unos costes de producción muchísimo más bajos que del otro lado del Atlántico. Gracias a su experiencia como ayudante de moldeador, Horst se encerró a cal y canto en su fábrica con la intención de estudiar como crear una máquina que le permitiese la fabricación económica de este aro. Al cabo de dos semanas encontró la solución y casi de forma inmediata empezaron a fabricar y comercializar los Hoola-Hop con los cuales infestaron casi toda Europa.

Pero la moda por los Hoola-hop no se trataba más que de eso, una fiebre pasajera que pronto terminaría como cualquier moda efímera, por lo que Horst, consciente de este hecho decidió emplear el dinero ganado con los aros en la adquisición de nueva maquinaria para emprender así nuevas ideas con las que proseguir su negocio. Fue entonces cuando perfeccionó las máquinas que le permitieron crear los aros con la técnica del soplado. Este nuevo método consiste en que el plástico explota dentro de unos moldes por la presión del aire, adquiriendo el material la forma de los moldes, pudiéndose fabricar fácilmente y de una sola tacada piezas con formas irregulares.

Uno de los primeros juguetes fabricados con este sistema fue un automóvil producido de un solo paso a los que les siguieron pequeños barcos, tractores, etc... Sobre los tractores fabricados por Geobra, la idea le vino a Horst cuando observó que en los tio-vivos, los niños y niñas tenían preferencia por el vehículo que simulaba un tractor, por lo que, con el método del soplado, decidió crear un tractor con el que los pequeños se pudiesen montar.

Otra de las "heroicidades" del propietario de Geobra fue cuando observó la gran aceptación que en aquel entonces tenían las huchas infantiles, por lo que diseñó un molde adecuado y fabricó a contrarreloj pequeñas huchas por el método del soplado. Durante esos días el trabajo en la empresa fue intenso, tanto que incluso se trabajó los fines de semana. Por fin, cuando la producción estuvo completada con 100.000 huchas, las empezaron a comercializar, invadiendo otra vez los hogares alemanes de productos Geobra. Sin duda fue una acción arriesgada la de fabricar tan gran número de productos sin saber si se venderían, pero la intuición de Horst, nuevamente dio en el clavo. Geobra diversificó los productos realizados con el método del soplado: Pequeños escritorios, tiendas de juguete, raquetas e incluso esquíes de agua que el mismo propietario probó personalmente en un tanque con agua a muy baja temperatura.

Desgraciadamente, en 1970 surgió de nuevo un grave problema que causaría importantes cambios en la empresa alemana. La crisis del petróleo provocó el aumento de precio de la materia prima que utilizaba la compañía para sus productos. El plástico era cada vez más caro, aumentando así el precio del producto final. Geobra, que hasta entonces había ganado dinero, se enfrentaba de nuevo a los números rojos. Pero el imaginativo Horst no se cruzaría de brazos compadeciéndose de su mala suerte, sino que llamó a Hans Beck, encargado del diseño de moldes, y le dio instrucciones claras: Crear un tipo de juguete que utilizase poco plástico pero que a la vez tuviese un componente pedagógico importante. La idea inicial del propietario fue fabricar vehículos y pequeñas construcciones, pero el empeño de Hans Beck provocó que al final surgieran los clicks. Casi a regañadientes Horst confió en la intuición de Beck, presentando la gama Playmobil en la feria de Nüremberg de 1974. Aunque inicialmente no suscitó demasiado interés, las cosas cambiarían cuando los niños jugaron con los clicks y los padres reconocieron el valor pedagógico del nuevo juguete.

Ante dos de sus creaciones Pero el imaginativo Horst no pararía de crear nuevas soluciones. Una de las últimas genialidades fue la creación de macetas para las plantas, realizadas con inyección de plástico bajo el nombre "Lechuza", sinónimo de vigilancia y sabiduría. Tanto la idea básica de la gama como el nombre de esta nueva marca fue aportación del mismo Horst, que después de observar que los sistemas disponibles en el mercado hasta entonces no respondían a ciertas necesidades de sus usuarios, decidió adentrarse en el mundo de los complementos de jardinería gracias a este pequeño hueco dejado por la competencia. Uno de los puntos más afortunados es el aspecto estético de las macetas, pues a diferencia de muchas que resultan tremendamente sencillas y frágiles, las "Lechuza" son resistentes y con un aspecto muy parecido a la cerámica.