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Anécdotas sobre Hergé

Hergé junto a su padre

Hergé junto a su padre

A la derecha se puede observar a Remi Georges (Hergé) acompañado por su propio padre.


El hecho de que una persona casi no haya de ser presentada para que el lector/lectora la identifique al instante es un caso bastante especial, y todavía lo es más cuando nuestro protagonista proviene del mundo del cómic, un universo bastante más minoritario de lo que algunos desearíamos. Uno de estos casos de personas muy conocidas es precisamente el de Hergé, conocido autor creador de Tintín.

Pero antes de nada permítannos una pequeña observación: La persona que lee este artículo no sufra, pues en este texto no pretendemos incluir la larga y sobretodo saturada biografía de este autor y ni tan solo una lista exhaustiva de los álbumes de Tintín publicados a lo largo de su historia. De hecho, ni tan solo pretendemos hablar de Tintín sino que nos decantamos hacia algunas pequeñas anécdotas reales que sucedieron al propio Hergé, situaciones divertidas que nos permitirán conocer un poco más el carácter de su autor. Así pues, este artículo pretende ser un modesto homenaje a este gran, y porque no decirlo, también polémico artista que precisamente en este 2007 celebra el centenario de su nacimiento.

Remi Georges, conocido con el pseudónimo de Hergé, nació un 22 de mayo de 1907 en Etterbeek (comuna del cinturón de Bruselas). Según él mismo comentaba con frecuencia, de pequeño era un chico bastante insoportable, sobretodo cuando por obligación tenía que acompañar a sus padres en cualquier visita. Es por esta razón que sus progenitores optaron por dos métodos bien distintos para evitar que hiciera travesuras:

El primer método era ni más ni menos que una azotaina preventiva, aunque cierto es que el mismo Hergé afirmaba que esta medida solo la aplicaron dos o tres veces y en ocasiones muy excepcionales. El otro método, sin lugar a dudas más inteligente y que al fin y al cabo repercutiría en su futuro, era facilitar un lápiz y un papel para tener al pequeño ocupado, garantizándose de esta forma quietud y silencio durante el rato que fuera necesario.

Más adelante, la devoción por el dibujo continuaría muy presente en la vida de nuestro protagonista, pues a los siete u ocho años el propio Hergé recordaba realizar de forma habitual dibujos en la parte inferior de sus libros escolares. Ya que la época coincidía con la ocupación alemana de Bélgica durante la Primera Guerra Mundial, Hergé recordaba el hecho de dibujar un chico que siempre hacia trastadas a los alemanes.

Pero como es característica de muchos dibujantes conocidos de comics, Hergé no destacó en la asignatura de dibujo a pesar que siempre fue un excelente estudiante en otras materias. Relacionado con esta característica existe la siguiente anécdota:

En un concurso de dibujo escolar, el maestro de Hergé propuso que los alumnos dibujasen un lirio y una reja de hierro forjado, pero el dibujo de nuestro protagonista no obtuvo ni la mitad de puntos exigidos para su clasificación. Esto sucedía exactamente en 1919 y en ocasión del aniversario del armisticio, Hergé dibujó en la pizarra y con gran profusión de colores una escena en la que unos soldados belgas propinaban una soberana paliza a soldados alemanes. Esta composición provocó la admiración de alumnos y profesores, incluyendo al profesor de dibujo quien se animó a repasar de nuevo el dibujo de concurso de Hergé con objetivo de subirle la nota. Una vez revisado el dibujo, el maestro comentó a Hergé que aún que con todo el dolor de su alma, no solo no podía subir su nota sino que ratificaba la puntuación obtenida.

Ya en 1926, los padres de Hergé conscientes de la pasión de su hijo por el dibujo, lo inscribieron en una escuela de dibujo donde justo entrar lo sentaron mostrándole una columna coríntica con el objetivo que la reprodujese. Esa fue la primera y única vez que vieron en ese lugar a Hergé, un dibujante con una sola idea, la de dibujar "muñequitos".

Para explicar la siguiente anécdota realizaremos un gran salto en el tiempo y nos situamos en la época que Hergé ya era reconocido por su trabajo. En el transcurso de un trayecto en tren entre las ciudades suizas de Ginebra y Lausana estaba leyendo una novela de James Bond. Frente a él se encontraba sentado un pasajero que lo miraba mientras leía. De pronto, este personaje desconocido preguntó si el libro era interesante y nuestro protagonista respondió afirmativamente añadiendo que le gustaba especialmente por el trabajo de documentación que había realizado el autor.

De forma espontánea, el viajero comparó ese trabajo de documentación con el realizado en los comics de Tintín y aprovechando que hablaba de ese personaje, añadió que según rumores que circulaban, el propio Hergé visitó esa región para realizar unos apuntes y acto seguido se compró un castillo en aquella zona. Tal afirmación extrañó al autor de Tintín quien negó con absoluta rotundidad este hecho, iniciándose al momento una breve discusión que finalizó cuando el propio Hergé se dio a conocer. Entonces, el viajero, sin cambiar el aspecto de su cara dijo: "¡Anda! ¡Que pequeño es el mundo! Mi mujer y mis hijos estarán contentos de saber que lo he conocido en persona."

Ciertamente ese rumor contenía una parte de verdad, pues Hergé tenia unos amigos que poseían una casa de campo en aquella zona y de vez en cuando los visitaba. Pero de esto a que tuviese un castillo mediaba una buena distancia.

Existe también otra anécdota bastante divertida sobre este autor la cual se pone de manifiesto su pasado como boy-scout. El padre de Hergé era un hombre de avanzada edad y a pesar de tener problemas de movilidad visitaba con frecuencia los estudios de su hijo y cuando llegaba el anochecer Hergé siempre lo acompañaba a casa con su automóvil. La única dificultad que tenia este buen hombre era precisamente salir del coche, pues necesitaba que su hijo le ayudase primero a sacar una pierna del vehículo, después el tronco y la cabeza para finalmente sacar la otra pierna. Esta era una tarea ciertamente dificultosa y que necesitaba su rato.

Un buen día, cuando Hergé dejó a su padre en casa, desde el vestíbulo de esta observó como en el interior de una taxi, una señora de edad avanzada agitaba frenéticamente su bastón. Después de dudar un momento Hergé se acercó a la señora y con la experiencia adquirida de su propio padre, primero le cogió el bastón para sacarlo fuera del coche aunque casi inmediatamente la señora lo volvió a situar dentro mientras miraba fijamente la dibujante.

Fue en ese instante cuando él vio que al lado de esta señora estaba sentada otra de avanzada edad y que observaba la escena sin decir absolutamente nada. Con decisión nuestro protagonista sujetó la pierna de la señora para extraerla fuera del taxi pero la anciana se volvió a resistir con fuerza. Esta actitud irritó a Hergé el cual en cierto modo hizo pagar los platos rotos al taxista que también estaba mirando sin hacer ni decir nada. Hergé increpó al pobre hombre con tal que le ayudase, pues en cierto modo era su obligación ayudar a una clienta con movilidad reducida.

Envalentonado por la pequeña bronca al taxista, Hergé continuó su tarea pero con una resistencia cada vez mayor de la mujer hasta que esta le preguntó sobre lo que estaba haciendo. Hergé dijo con toda naturalidad que la intentaba ayudar a bajar del coche a lo que la señora le respondió que precisamente lo que ella intentaba hacer era entrar dentro del vehículo.

Totalmente avergonzado y casi sin decir nada, nuestro protagonista se alejó del lugar dando una última ojeada de forma furtiva al taxi, pudiendo ver como todavía sus pasajeros se lo miraban con miedo, preguntándose muy seguramente quien era y que pretendía ese inquietante y peligroso maníaco que obligaba a bajar del taxi las personas que precisamente deseaban subirse a él.

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Le Petit Noël et le Marsupilami. L´ete des BD!! (Shell)

Le Petit Noël et le Marsupilami
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A la venta un álbum de comics titulado “Le Petit Noël et le Marsupilami” publicado dentro de la serie “L´ete des BD!!”. En concreto corresponde al numero 5 de dicha colección.

El tomo está protagonizado por el personaje “Le Petit Noël” creado por André Franquin y Jean De Mesmaeker “Jidéhem”, siendo a la vez un spin-off de la serie “Spirou y Fantasio”. Asimismo contiene diez páginas que corresponden a la serie Marsupilami” y una pequeña biografía de Franquin. Otros artistas que participaron en la creación de este cómic fueron Luc Van Linthout “Stibane” y Serdu.

Se integró dentro de una edición especial editada por la petrolera Shell (Société des Pétroles SHELL). Tiene una extensión de cincuenta páginas impresas a todo color, encuadernación en tapa dura y un formato de 22,5x29,5 centímetros. Fue publicado en el año 1994 y está escrito íntegramente en francés.

Su estado es de usado aunque en buenas condiciones sin ninguna de sus páginas rotas, manchadas o separadas del lomo.

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