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Adiós a Discoplay

Boletín Discoplay número 280 correspondiente al mes de junio de 2007Hay días en que uno se siente profundamente triste, siendo esta para el modesto redactor que escribe las presentes cuatro líneas una jornada teñida de grises oscuros.

Disculpe el lector/a que empiece el artículo con esta introducción tan poco agradable, aunque es reflejo de lo que personalmente siento al enterarme de noticias como que Discoplay cerró.

Estoy convencido que la mayoría de personas que leen este artículo conocerá lo que fue esta compañía de venta por correo y sobretodo lo que significa su cierre, aunque para aquellos que no conozcan esta empresa, a continuación les ofreceremos un pequeño apunte.

Nacida a principios de los años ochenta, concretamente en 1982, Discoplay y su boletín BID (Boletín Informativo Discoplay) era una de las principales compañías de venta por correo de España y probablemente la número uno en lo que hace referencia a venta de música a distancia. Básicamente se centraba en vender álbumes de música ya sea en vinilo, cassette, discos compactos, DVD musicales y un sinfín de artículos más como camisetas, libros, etc…

El funcionamiento era bastante sencillo, pues una vez se recibía el boletín al cual mediante amigos o familiares uno se había suscrito, se seleccionaba el material a comprar, se rellenaba una hoja de pedido y se enviaba mediante correo (¡Sí, correo postal del auténtico, de aquel que te lo coge el cartero y todo!). Al cabo de unos días se recibía el paquete que siempre era abierto con tremenda ilusión.

Según propia experiencia del jefe de la oficina de Correos de mi población (lamentablemente fallecido hace unos pocos años cuando se encontraba en su quinta década de vida), los paquetes recibidos de la compañía de Madrid eran los que menos tiempo se mantenían a la espera, pues pronto aparecía su destinatario dinero en mano y con una sonrisa beatífica en sus labios esperando que le fuera entregado el fruto de tan ansiada espera.

Aunque con E-bay la liturgia de ir a buscar un paquete es parecida, sumándose el hecho de que te pueden haber dado gato por liebre, cosa que con Discoplay este temor no existía, sin duda alguna entra algo de morriña saber que el boletín con el sobre mediano (blanco o verde) ya no vendrá más al nuestro buzón.

Básicamente Discoplay consistía en esto, aunque claro está existían diversas modalidades de pago, de envío de la hoja de pedido e incluso en sus últimos tiempos la empresa había inaugurado una web en la que podía consultarse el histórico de boletines de forma on-line.

No obstante, observando los últimos boletines, uno podía percatarse de una cierta decadencia no exenta de ánimo de salir adelante, pues a la par que se reducía drásticamente el número de material musicales , aumentó el de los objetos de regalo, maquetas, etc...

Finalmente, y a principios del 2008, la dirección de la empresa enviaría una nota a sus clientes notificando el cese de las actividades, que a pesar de anunciarse transitoria se convirtió en cierre indefinido, bajando sus puertas tanto la web como la tienda que tenía la empresa en Madrid, vendiendo como liquidación sus existencias en unos porcentajes que oscilaban entre el cincuenta y noventa por ciento del precio habitual que estaba marcado.



Discoplay visto por un aficionado a la música

Como supongo que el lector/a habrá adivinado, además de un artículo relatando la noticia pura y dura del cierre de la compañía, este también pretende ser un artículo de opinión y reflexión. Es así que continuaré centrándolo en una opinión muy personal, relatando la propia experiencia que confío no sea demasiado diferente a la de muchas otras personas.

Un servidor conocía el BID desde mediados de los ochenta cuando todavía cursaba Educación General Básica, pues en aquellas épocas siempre había el hermano mayor de algún compañero que ya compraba discos a precio de ganga gracias al boletín. Gracias a él pude oír los acordes de Money For Nothing de los Dire Straits o pedazos del disco "The Joshua Tree" de U2. Considerando que entonces eran de actualidad, se puede hacer un cálculo aproximado de las épocas en que esto sucedía y la veteranía de un servidor en este mundo.

Al cabo de unos años, estudiando en una academia, un buen día encontré en una mesa un BID abandonado que hojeé recordando viejos tiempos. Casi sin dudarlo copié la dirección para solicitar que me enviasen el boletín de forma habitual. Esto sucedió aproximadamente entre 1991 y el olímpico 1992.

Aunque para mi desesperación nunca he tenido un gran presupuesto monetario para nada, en aquellos primeros años de la década de los noventa todavía tenía menos y gracias a esta empresa de venta a distancia pude ir completando poco a poco la discografía de varios grupos así como también comprar alguna cosa que otra que nada tenía que ver con música, como por ejemplo un llavero en forma de Ferrari F40 plateado de Bburago a escala 1:87.

Era sin duda una buena solución para encontrar discos históricos y verdaderas rarezas para personas que no vivían en un núcleo de población lo suficientemente grande como para existir una mega tienda de música.

Por cierto, retornando a un párrafo anterior en que comentaba la liturgia usada en ir a buscar el pedido a correos, agregar que no siempre llegaba el pedido entero, pues a veces sucedía que no habían existencias del álbum y te quedabas con las ganas. Eso sí, cuando faltaba algún item en el paquete, ya se podía adivinar gracias al retraso del pedido y a la carta posterior que anunciaba las malas nuevas.

Los precios que ofrecía BID siempre fueron muy buenos aun a pesar de tener que pagar los gastos de envío y la variedad, a excepción de sus últimos tiempos, era excelente, ofreciéndose desde los álbumes de más rabiosa actualidad hasta los discos descatalogados más difíciles de encontrar, pasando por multitud de conciertos inexistentes en la discografía oficial del grupo de turno.

De forma rápida recuerdo haber comprado grabaciones de conciertos de los Dire Straits o Bruce Springsteen editados de forma casi casera por compañías cuyo nombre ni tan solo recuerdo. Discos de Queen incluso versionados por orquestas sinfónicas y toda la discografía de Mike Oldfield llegaron a casa gracias a la protagonista de este artículo.

Era una forma diferente de comprar y muy probablemente de ver la vida. Pagando un precio justo por el material, sin prisas en recibirlo y esperar la llegada del cartero, lejos del acopio impulsivo actual de música en un disco duro.

Gracias a esta empresa tuvimos más de una, dos y tres noches de reyes al año, pues la esperada llegada del paquete nos ponía ansiosos días antes, mirando diariamente el buzón o esperando la llamada del cartero en casa. No obstante, cuanta recompensa al abrir el paquete y observar que todo había llegado, insertando de forma automática el disco o cinta en el aparato de música.

Probablemente ahora suene raro confesar que había comprado música en vez de bajarla por el Emule e incluso más de uno me pondría de rodillas, de cara a la pared con los brazos en cruz y las orejas de burro si confieso que incluso me gustaba recibir el boletín, seleccionar el material que quería y esperar el envío. Hay quien les gusta una buena cena y quien se contenta con una hamburguesa prefabricada…

Desgraciadamente, al ver como el catálogo de música iba languideciendo para dar paso a otros artículos, que a pesar de ser interesantes, no me motivaban tanto como los álbumes musicales, fui dejando de comprar aunque me extrañó no recibir más boletines e ignorando por completo su cierre, pues supongo que por no comprar guante los últimos meses me borraron como cliente.

Por último y ya cerrando el artículo, comentar que a todo lo añadido anteriormente, a Discoplay le debo otra cosa más, y es el hecho de que Rosaspage.com tal exista tal y como está configurada actualmente, pues algunos aspectos del funcionamiento interno del mercadillo están basados en la experiencia adquirida gracias a mi trato personal con Discoplay y su buen hacer a la hora de enviar los pedidos puntualmente. Un alumno necesita buenos maestros y este fue uno de los excelentes.

Poco se puede exigir a unas personas y una empresa que funcionó bien durante algo más de veinticinco años, realizando de forma constante y callada su trabajo. La pena es que Discoplay se nos haya ido sin apenas ruido, con un simple adiós y cuídense. Sin duda alguna, un último BID de despedida y cierre habría sido un auténtico Best Seller entre las personas que compramos de forma habitual música.

¡Gracias por todos estos buenos momentos!



No se vayan todavía. Aún hay más...

Al cabo de un tiempo de desaparecer Discoplay y gracias a un comentario del señor Antonio Crespo (antiguo empleado de la sección comercial del boletín), pudimos saber acerca del proyecto Disco2play, el cual pretendía ser el regreso de nuestro boletín favorito.

Después de pasar algún tiempo desde entonces de aquel proyecto desgraciadamente no se sabe demasiado más, pues considerando que iniciar un nuevo negocio en épocas de crisis como la actual y que los factores que causaron el derrumbe de la compañía se mantienen inalterados desde el cierre de este, nos tememos que se ha congelado, lo cual evidentemente nos llena de tristeza.

Además hay que añadir más malas noticias, como la que pudimos conocer gracias al comentario del señor Julián Rubio acerca del fallecimiento de don Emilio Cañil (fundador de la compañía) el día 22 de enero de 2010. En el mismo comentario, el cual puede leerse íntegramente en la sección de comentarios situada bajo este artículo, el señor Rubio nos describe de forma clara las causas de la desaparición de Discoplay, una reflexión que, dado que esta persona conoció a Cañil desde los años setenta, es del todo recomendable de leer y sobretodo reflexionar.

Como podemos comprobar, Discoplay sigue generando noticias, aunque desgraciadamente por el momento no son nada buenas. Esperamos que algún día podamos ofrecer nuevas más alegres para los aficionados a la música que teníamos en ella una fuente prácticamente inagotable para nuestra discoteca, aunque coincidiendo con el señor Rubio, todo tiene un final y ciertas actividades, a no ser que se reinventen, pueden llegar a quedar obsoletas.







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EL LEGADO DE EXIN es una continuación del anterior tomo y se centra en las marcas que tras la desaparición de la juguetera fueron continuadas por otras compañías: Tente de Educa-Borras, Scalextric de Tyco y Tecnitoys, Madelman, Exin Castillos-West-Blok de Popular de Juguetes y Cinexin de Giro Toys sin olvidarse de la fabricante de slot Ninco, cuyos inicios estuvieron vinculados con Exin.

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Comentarios realizadosComentarios recibidos


Rayo: Bueno, Discoplay era esencial... Todavía recuerdo incluso la época en la que tuvo discos de la World Music japonesa, una pasada... pero vaya, que tenían de todos los estilos (desde punk, bandas sonoras y muchas cosas difíciles de encontrar) y era genial... En la última época, sin embargo, sólo ví cosas muy comerciales que podían venderse en cualquier otro lado.

Y además de que mi vida fue a peor económicamente, cambié de ciudad en 2005, me fue todavía peor, y lo último que podía pensar era comprarme música... y ahora, pues estoy en la lista de los que van a ser echados de su casa por una ejecución hipotecaria y además discapacitado sin posibilidad de trabajar... o sea que nada, me suicidaré antes de que intenten embargarme mis discos y mis libros...

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Ángel Martínez Corbí: Gracias por el artículo. Para mí formó parte esencial de mi vida de melómano. Me inscribí en enero de 1987 y el primer boletín lo recibí en abril. El último en septiembre de 2007, cuando ya ojeaba y pedía mayormente a través de la página web.¡Cuánta ilusión cada vez que hacía un pedido! - ir a la oficina de correos, llegar a casa y poner el disco. Tambien hacer pedidos entre varios amigos, para pagar menos de gastos de envío. Cuánta buena música que he conocido gracias a discoplay. En 1989 conocí el discoplay de los sótanos de la Gran Vía. Luego, un buen amigo ya fallecido, me traía algunas cosas de la tienda de Tres Cantos (por ejemplo, mi ejemplar de Local Hero, de Mark Knopfler. Cuánto echo de menos aquella época feliz.


Francisco Luque Martín: Me acuerdo vagamente de lo de los sótanos de Gran Vía, me adherí al BID, y a sus ofertas mucho más tarde. Pero todo el tiempo que estuve, siempre me hacía esa ilusión, mucha, todo su mundo. Sigo de vez en cuando curioseando, esperando no se qué, en Internet.. En fin, dijo un poeta, que "la nostalgia es un sitio bonito, pero no para quedarse"...Salud.


Salvador Ayala Roque: Hola me he enterado del fallecimiento de DonEmilio Cañil mi más sentido pésame a sus hermanos esposa e hijos, tengo el honor de haber sido empleado de Discoplay y de haber aprendido mucho de música y de mis compañeros. Discoplay fue una revolución en la música y su aportación a la juventud española ha sido mi entender inestimable. Soy de Almería y trabalenguas aplicamos empaquetador de los pedidos, después buscándolos y hasta me hice cargo del turno de noche donde enviaremos muchos pedidos, trabajé con Juan, Perucho, Miguel, Emilio, Carlos, Ginés, Rafa, Toñi, Carmen, etcétera, etcétera… buena gente. Mis recuerdos a todos ellos. Gracias, estarás siempre en mi recuerdo.


Carmelo Joaquín Enrech: Yo también compré en Discoplay, benditos ochenta, éramos jóvenes, a ver si volvéis, suerte.


Victoria Pozón Calvo: Yo estuve mucho tiempo comprando ahí y me encantaba la revista. Siempre compraba y tenía muchas ofertas de disco o películas. Me gustaría que volviera otra vez.


Fernando Herraiz: Agradecer a Discoplay que por el llegaba discos a pueblos apartados donde no había otra posibilidad de adquirir música. Y luego recortar los BID´s y adornar las carpetas del instituto.


Rafael Cañil Bartolomé: Matando el rato me encuentro con esta página...

Muchas gracias a todo/as por vuestro cariño y reconocimiento de aquellas épocas gloriosas...

En primer lugar contaros un poco la historia.

En 1968 ya vendíamos discos en el rastro de Madrid y empezamos a vender por correo desde casa. (Emilio Cañil Discos). En un principio nos dirigíamos a las salas de baile y carteros de todos los pueblos de España con un díptico (solo existían EPs cuatro canciones, singles dos canciones y algún LP de Manolo Escobar y los que conseguíamos de la base americana de Torrejón). Después, en el 70 abrimos la tienda pequeñita de Los Sótanos - Gran Vía, 55. Cuando me tuve que ir a la mili, me tocó al Sahara, mi hermano Emilio pidió una excedencia en su trabajo (Editorial Aguilar) para llevar la tienda y el puesto del rastro.

En el 74 empezamos con el boletín (cuarenta y ocho páginas en blanco y negro) Después se convirtió en BID por razones comerciales y llegó a tener cuatro millones de clientes...

A la sombra de mi hermano se consiguió hacer posible que la música (cultura) llegara a vosotros de la mejor manera posible.

muchas gracias a todos/as.


Pablo Sánchez Pérez: Me acuerdo de los buenos momentos que he pasado con Discoplay y sus artículos. Conservo muchos discos libros y boletines, gracias.


José María: Fui proveedor de Discoplay y en el último momento nos dejaron de pagar casi tres mil euros. Lo comento porqué más allá del sentimentalismo dejaron muchos problemas a pequeñas empresas.


Pedrín Pérez: Solo por acotar el tema de fechas. Es seguro que en 1975 compré el triple de Emerson, Lake and Palmer, en directo. Lo recuerdo porque recibí el disco 1, el 2 y el 2 repetido. Lo envié a Madrid y me lo descambiaron sin ningún problema. Por lo tanto en 1975 ya existía la empresa.


Tomás Bayo: ¡Que disgusto! Resulta que ayer hablando de música de otras épocas con un amigo, me di cuenta que ya no recibía hace mucho tiempo el BID y hoy, busco en Internet y me entero del cierre. No tenía ni idea. Con dieciséis años (1969) empecé a trabajar en Madrid y vivía en la calle de la Cruz, donde en una encrucijada de ella y otras calles, en ese sótano que mencionáis efectivamente un día me topé con la tienda de Discoplay y desde entonces, -pudo ser 1970- me hice "socio" de esa empresa.

Hoy con cincuenta y ocho tacos -casi- puedo decir que gracias a Discoplay, he podido recuperar mi juventud musical de entonces y los años posteriores, encontrando trabajos de todos mis músicos preferidos y en muchos casos, disueltos o desaparecidos. Si los enumero, no acabo en dos folios... Que gozada.


Francisco Andrade: Desgraciadamente la desaparición se veía venir, tal y como se comenta más abajo. Enorme tristeza...

Fue une época entrañable, desde que empecé, allá por 1984. Me quedo sin palabras para describir lo que nos aportó a todos los niveles. Es más, todavía conservo todos los boletines de Discoplay, Bid y números especiales (metal, comics…) desde esa fecha hasta 2007. Espero que las noticias del nuevo proyecto se cumplan.


Gerardo: Es una pena que cerrara. Ahora es casi imposible encontrar CD de Pink Floyd, Queen, Deep Purple, etc.


El buscador: Discoplay tenía una tiendecita en el Centro Comercial "La Vaguada", en Madrid capital, a la que se podía ir a recoger el pedido y así se evitaba pagar los gastos de envío.

¿No sería posible que se editara una revista digital a través de Internet? Eso reduciría muchísimo los costes y podrían volver a existir.

Supongo que lo habrán pensado, pero que no les será rentable tampoco existir como Discoplay a través de revista digital por Internet.

¿Alguien sabe algo de este posibilidad?


Rosaspage: Casi al final de sus días la empresa inauguró su propia web en la cual se insertó todo el archivo documental de BID, es decir, con scans de todos sus boletines. Aunque la idea fue buena, el eje en el cual se sustentaba la empresa continuaba siendo el popular boletín de papel sin demasiados intentos a trasladar este punto de apoyo en la recién nacida web. Probablemente por desconocimiento del medio, por miedo a cambiar o simplemente porque la compañía ya casi estaba a las últimas se potenció poco la web.

Su cierre respondió a muchos y variados factores, aunque con el prestigio y popularidad que la empresa tenía probablemente la web hubiera sido un lugar de referencia, con unas cualidades evidentes a la hora de hacer pedidos o contactar con sus clientes.


Jesse James: Me acabo de enterar de la noticia, ¡Que palo!. Aquí solo nos quedaba el reducto de una tienda TIPO, que era la competencia, pero desde hace unos años ni eso. Buscando en Internet la pagina oficial de me encuentro con esta pagina y el cierre de mi querida Discoplay, la que mi madre nos escondía para que no comprásemos. Je,je que ilusa. La media de compra eran diez mil pesetas al mes...

Mis hermanas la empezaron a recibir a principios de los ochenta y mi brother y el que escribe comprábamos hasta el 2002 aproximadamente cuando cada uno hizo su vida por su lado. Creo que para el 2005 ya no la recibía en casa de mis padres.

Descanse en paz y ojala Disco2play salga adelante.

Gracias a todos los que hicisteis posible que mi cultura musical se engrandeciera.


Diego Portela: En estos momentos de vagancia obligada estaba echando mi mente hacia atrás y me acorde de Discoplay. Que bonitos recuerdos de mis doce años en adelante. Me hizo socio como le llamábamos nosotros la hermana de un amigo. En menos de cinco meses éramos más de cincuenta en mi barrio. Siempre estábamos pendientes los unos de los otros para ver a quien le venia primero la revista. En esta fue donde yo con doce años compré mi primer casete de Kiss el "Destroyer". Cuando hacíamos los pedidos para ahorrar algo en los gastos de envío nos juntábamos cuatro o cinco y así lo pagábamos entre todos. En ella se encontraba toda la música que en mi pueblo nunca llegaría a poderse comprar. Ahora que lo pienso que bonitos recuerdos cuando llegaba el cartero con el paquete de cartón y a pesar de todo nunca hubo ningún fallo. Siempre perfecto. Esa nostalgia que aun conservo con una de las varias camisetas de mi grupo preferido y que muchos quedaban flipados al vernos con ellas. Ya que no era como ahora que en cualquier feria de barrio o fiesta están a disposición de todos. En aquellos años no era así. Se sabía quien era de Discoplay por la música o la camiseta. Cuando cumplí los dieciséis me marché embarcado y siempre que llegaba a casa mi madre me tenía guardadas las revistas que habían llegado en mi ausencia y aunque ya no podía pedir nada siempre las veía con gran ilusión. Si cuadraba de estar en casa y llegaba alguna la compra era fuerte pues ya ganaba bastante pasta. Así pasaron años hasta que te cambia la vida y un día dejó de llegarme la revista. Me dijeron mis colegas que si te echabas tiempo sin pedir te la retiraban y creo que sería por eso pero nunca más me llegó. Unos años después cuando me casé al coger las cosas de mi ropero para trasladarlas a mi nueva casa cual fue mi sorpresa que tenía una revista de las primeras. Me senté y me puse a verla como cuando tenía trece años y unos bonitos recuerdos salieron en légrimas de mis ojos pensando en algunos amigos.


Carmen: Sólo aclararte que Discoplay es mucho más antiguo. De niña compré la banda sonora de Star Wars "La Guerra de las Galaxias" en el año 1977 o en 1978. Cuando recuerdo que el boletín tenía varias páginas de publicidad en la edición española de la revista Selecciones del Readers Digest. Así que al menos en 1977 ya existía. Saludos. Una triste noticia lo que la piratería ha hecho en este país. Blockbuster y miles de videoclubs, somos un país que me mueve al sonrojo a veces.


Rosaspage: Muchas gracias Carmen por su puntualización, la cual es realmente curiosa y la cual ha provocado que partir de este momento revisemos las revista Selecciones Readers Digest que tenemos en el desván para buscar la publicidad que usted nos comenta.

Considerando que la compañía empezó como una simple tienda de música, algo que las personas que no vivíamos en Madrid francamente ignorábamos, no resulta nada extraño que se pudieran encontrar anuncios de la empresa en publicaciones de la época, siendo una semilla de lo que posteriormente conoceríamos como BID. Francamente seria curioso poder encontrar uno de los anuncios a los que hace referencia...

Asimismo, a nosotros también nos produce cierto sonrojo el fenómeno de la piratería en este país, algo tan extendido que en muchas ocasiones se olvida que a quien perjudica más seriamente es a los autores, creadores y distribuidores, repercutiendo muy negativamente en la producción de nuevo material. En consecuencia no se crea tanto (o como mínimo no a nivel profesional) y por tanto nos acaba afectando a todos/as.


Oswaldo: Desde 1982 a 2007 fui cliente y hoy me entero de su sospechada desaparición, pues soy empleado de Correos comprobando que de tres años a esta parte no había remesas desde la dirección correspondiente a la calle María Tubau de Madrid, sus últimas señas. Una lástima, era asiduo comprador de libros a una relación calidad/precio poco común. Ignoro las causas de su desaparición, a pesar de fuerte clientela.


Julián Rubio: El creador de Discoplay, Emilio Cañil Bartolomé, ha fallecido el 22 de enero del 2010.

Tuvo el gran acierto de poner el ocio y la cultura (la música sobre todo), al alcance de todos los españoles mediante la venta por correo.

La empresa desapareció en 2007 como consecuencia de muchos factores negativos, siendo los principales:

1º La proliferación de supermercados por toda la península, que abrieron secciones de música/video.
2º Los nuevos medios de duplicación de música y video.
3º Los "manteros".
4º Las descargas de Internet.
5º El incremento del coste de elaboración, manipulación y envío postal del BID.

Como la experiencia nos enseña, el paso del tiempo hace que actividades que en un momento fueron rentables (por ejemplo: fabricar máquinas de escribir), queden obsoletas y esto es lo que ha sucedido con esta entrañable empresa.

Descansen en paz Emilio Cañil y Discoplay, a los que tendré siempre gratamente en la memoria.


No lo veo:: Antiguo comprador me he alegrado del retorno y con ganas de esta empresa Disco2play. Pero me surge una duda, ¿No se oye nada de ella? ni sale dirección web de ella, ¿Acaso esta muerta antes de salir? ¿Que ocurre?


Antonio Moreno:: ¿Pero cuando vamos a recibir la querida y entrañable revista? ¡Espero recibir noticias1 Empezad cuanto antes. Un saludo. Buena idea lo de continuar. Felicidades.


Joan Pacop: Pues la verdad una pena y a la vez una gran sorpresa de que ahora se actualice y renueve. Mis recuerdos fueron cuando yo pertenecía a una emisora de radio, en la cual me lleve mas de trece años, y siempre que nos llegaba el boletín hacíamos un pedido bastante amplio de LP, singles e incluso de cassette.

En cuanto llegaba el pedido a correr a Correos a buscarlo y a dar la noticia por la radio de los últimos lanzamientos. Enseguida lo poníamos en los Technics.


Paco Carmona: Una acertada y real redacción de lo que fue Discoplay. Decir que son muchos los años que he estado usando las ofertas, reliquias y servicios, creo que desde casi sus inicios, allá en los ochenta, con mi nº 08/14225 (¡aún me acuerdo de memoria!).¡Se echa de menos el recibir el boletín en el buzón de casa!

Gracias y hasta siempre...


Javier Arrabal: Es una pena que cierre, era para mi la mejor. Pero tambien me llevo algo positivo, su confianza de compra y atención. Espero que algún día funcione como antes.


Maribel Artansona: Soy una de esas forofas de Discoplay. Al igual que tu yo no sabía nada del cierre. Es muy triste pensar que no podré volver a hojear la revista buscando algún clásico imposible de encontrar. Gracias a ellos tengo más de una discografía completa tanto en vinilo como en CD. Solo espero que esta maldita crisis se solucione, y quien sabe tal vez vuelvan.

Un abrazo de una fan incondicional.


José María Garrido: Unirme a la tristeza por la noticia y abundar en las correcciones realizadas en otro comentario: La venta por correo empezó en los años setenta cuando estaba en Los Sótanos, calle José Antonio en aquellas fechas y hoy Gran Vía.

Y los sobres eran de color marrón -todavía conservo al menos uno del año 1977.

Un saludo a todos los amigos de Discoplay y a sus trabajadores.


Jose Llorens: La verdad, me acabo de enterar del cierre y me ha entrado una profunda tristeza, aunque hacia un tiempo que no recibía el catalogo. Ahora quería solicitarlo de nuevo, y cual ha sido mi sorpresa. Una pena de verdad. El día que recibía el catalogo me lo pasaba en grande y lo repasaba una y otra vez, buscando ese disco que era difícil de encontrar por ahí. Esperemos que alguien tome la iniciativa de levantarlo otra vez, nos haría felices a mucha gente


Rodrigo Díaz de Vivar: A toda la peña que amamos el funky y el hiphop nos a jodido mucho este cierre, ya que todos los CD y vinilos los pillábamos de ahí. Esperemos que pasen los malos tiempos de crisis y vuelva con sus catálogos a nuestros hogares. Sois los mejores.


Julián González: Me ha causado mucha pena el enterarme de la desaparición de Discoplay. Llevo abonado desde los ochenta y todos los meses cuando recibía el boletín me causaba una gran ilusión abrir aquel sobre que contenía tanta buena música. Con el descubrí a Guns n Roses, a Bon Jovi, a Europe y a muchos más que los llevo en mi sangre. Un abrazo a sus trabajadores por hacernos cada mes tan felices. Os deseo que os vaya a todos muy bien, Hasta siempre.


David Sandoval: Respecto a Discoplay sólo podría añadir elogios, por ejemplo: me ayudó a descubrir a músicos excelentes. Pero sí quiero hacer una pequeña corrección respecto a la fecha de nacimiento con una referencia: compré el álbum doble de Creedence en directo a finales de Septiembre de 1975 en Los Sótanos (a donde acudí en peregrinación a partir de ese momento cada vez que fui a Madrid) y, creo, en esa ocasión me di de alta para recibir el Boletín.


Sergio: ¡Vaya leche! Esto es realmente una gran putada.

Mi hermano mayor y yo llevábamos muchos años comprando musiquita y...de todo... Es una jodida pena. Discoplay ofrecía una seguridad sorprendente sobre cada compra realizada. Nunca hubo pega.

Es más acabo de descubrir el cierre de la empresa porque andaba buscando rarezas que no se encuentran en otros lugares así como CD de importación.

Saludos musicales desde Granada a todos los compadres musiqueros.


Daniel Tato: Miren ustedes por donde yo en una aldea de Galicia, alejado del mundanal y ruidoso mundo, cuando quería escuchar mi música preferida, no la enlatada de la radio y machacona, la única forma de comprar mis vinilos era a través de Discoplay. Llegaba el cartero a la montaña, me lo entregaba y yo pagaba el contra reembolso. Lo abría como quien recibe algo de la civilización. Que bonito el tiempo y el deseo de espera, saber que llegaría y tendría mi colección particular, la que me hacia más grata y bella la vida en la montaña. Las canciones me elevaban y me transportaban sobre todo al recuerdo y a la memoria.

Siento el cierre porque ya era parte de mi romanticismo.


Miguel Ángel Hidalgo: Era socio. Casi todos los discos y CD los compraba ahí. Todos los meses estaba pendiente del buzón a ver si recibía el catalogo. Antes de desaparecer yo me intuía que pasaba algo. El catalogo llegaba muy tarde y los pedidos igual. Ahora solo me queda el catalogo de Tipo que se mantiene pero echo de menos el Discoplay que ya veo que ha desaparecido para siempre. Ojala haya un milagro y vuelva con otros dueños.


Milagros Bakedano: Hola, tengo cincuenta tacos. He comprado toda la discografía de metal del mercado, películas que estaban descatalogadas y libros que en librerías y en Internet valían el doble que en Discoplay, camisetas, banderas, etc. ¿Sabe alguien si van a volver? Echo mucho de menos esa revista.


Carmen Martín: Pues me acabo de enterar ahora... y me he quedado bastante mal. Yo también tuve una experiencia súper positiva con Discoplay. Todos mis encargos siempre llegaron perfectamente, la atención telefónica era genial, los precios imbatibles, la oferta descomunal... y lo siento mucho, mucho, de verdad. Gracias a ellos y con poco presupuesto, como corresponde a una estudiante de provincias, pude leer libros interesantísimos y escuchar la mejor música de cualquier tiempo. Enhorabuena a ellos donde estén. Y gracias por el artículo, estoy totalmente de acuerdo con todo lo dicho.

Saludos,


Juan Carlos Venturino: Pues me habéis arruinado el día con esta noticia. Muchos de mis discos fueron comprados ahí porque en la pequeña ciudad donde vivo encargar un disco significa un mes de espera. Había colecciones de opera hermosas, películas que ya no se consiguen y todo a un muy buen precio. Además, el trato era cordial, familiar, jamás tuve problemas de ningún tipo con esta empresa. Hace un par de años, para agradecerme por ser cliente de tantos años, me enviaron para Navidad un bonito presente por correo. Me da mucha pena que hayan cerrado. Y echaré mucho de menos recibir en casa el boletín Discoplay con las últimas novedades.


Pirluit: ¡Gracias por este comentario, Rosaspage, y muchos saludos de paso! En mi familia comprábamos mucho por el boletín, todos los meses, y de repente dejamos de recibir el boletín y nos preguntábamos por qué. Bastante después nos hemos enterado del motivo, pues no nos llegó aviso alguno. Encantada de volverte a saludar, y besos a Rosa.


Iñaki: Yo también viví la mejor época de Discoplay que un nacido después del año noventa no podría ni entender ni concebir.


Alberto Piñeiro: Rara manía la que tengo de guardarlo casi todo, tenga valor o no. Y por esa manía conservo aún hoy todos los boletines Discoplay que recibí hasta el año 2006 que dejaron de enviármelo. El más antiguo que tengo, entrañable, aún a dos tintas, es de febrero de 1976, y además de los discos de la época se ofrecen agujas ¡de diamante! para los platos giradiscos. Junto a los boletines descansan en paz entre cincuenta y cien facturas de las compras realizadas, así como los boletines de pedido no utilizados. Cada vez que pasé por Madrid fue visita obligada a la tienda de la Gran Vía, de donde siempre salía con algún disco bajo el brazo.

La última vez que fui, creo que a finales de los ochenta, fui a la tienda de La Vaguada, y, desde mi punto de vista, la tienda había perdido "la magia" que la había caracterizado.

Gracias y hasta siempre.


Ana: Yo también, desde aproximadamente 1982 hasta no hace demasiados años, compré infinidad de artículos en Discoplay.

Me acabo de enterar que cerró. Me inunda una profunda tristeza pensar que cuantas veces alegró mi vida con música, vídeos y demás. Y la ilusión de ojear sus revistas, rebuscando si había algo que me gustase e interesante y la impaciencia de esperarlo una vez elegido.

¡Quiero que vuelva a mi vida! ¡A nuestras vidas!


Sergio González Iglesias: Gran revista fue. Pero bueno, también es verdad que ahora con los programas p2p también se encuentran casi todos las rarezas y muchos más.

Pero nos dio mucho. Gracias por todo.


Fernando Gomez Muriel: Yo vivo en un pueblo de Ávila, donde no había tiendas de discos.

Gracias a Discoplay, y sobre todo a su venta por correo a través de su boletín, muchos chicos del mundo rural pudimos comprar discos de actualidad y recibirlos en nuestra casa. El boletín era nuestro escaparate, y el cartero, nuestro vendedor.

Desde el mundo rural un recuerdo y gracias a Discoplay.


Xosé Antón Vicente: El primer número que recibí era el de la portada de los peces de Steve Wonder (septiembre del 82) y durante muchos años suponía dos momentos solemnes cada mes: abrir el boletín y posteriormente el paquete con el pedido. Para los que vivíamos en aldeas era la única vía de ponernos en contacto con la actualidad musical del mundo. No son buenos tiempos para la lírica. Gracias por todo.


Julio Almendros Melendro: Después de años viviendo en Londres llego a Madrid y mirando la página de Discoplay me encuentro con la desaparición de este establecimiento de discos, posters y cassette. Deciros a todo fui el encargado y durante más de diez años. Aún recuerdo con ilusión la venta de discos en la tienda pequeña de Los Sótanos. Cuando vendíamos un disco hablábamos con Emilio (en paz descanse) para decírselo. Y a Rafa su hermano, y a Arturo “el noble” también hermano. Recuerdo con mucho cariño los días de fiestas de Navidad cuando la tienda se abarrotaba y los bomberos de Madrid nos pedían cerrar y volver a abrir por miedo a la caída del suelo.

Recuerdo a los manifestantes de la democracia, a su entrada a "mirar" discos porque venía la policía detrás a las ocho de la tarde, a todos esos cantantes que nacieron en toda su etapa, a mis viajes a Nueva York y a Londres a por "novedades". Cuanto os habéis perdido los mas jóvenes. Que ilusión había en la compra de discos y cuantos me engañabais porque el disco estaba mal y lo cambiabais por otro cuando lo que querías era el nuevo de fulanito.

Que momentos con Joaquín Luqui, Radael Revert y la gente de los 40 siendo Discoplay y el Corte Ingles (Rubiales) los que con ayuda de estos profesionales hacíamos la lista de Superventas (hoy los 40 Principales). Que buenos recuerdos. Quince años he estado ahí y jamás habrá tienda en Madrid igual.

A ti Emilio que te voy a decir, descansa. Muchas horas de trabajo en Aguilar y en Discoplay. Te mereces el mejor de los descansos y que tu memoria perdure. Mucho has hecho por la música y la cultura. Y a ti Discoplay darte las gracias darte el ayer de mis recuerdos y que siempre perdures en mi como lo mas bonito que en mi vida me ha pasado.

Encargado de esa época primera de Discoplay de los sesenta a los noventa y en que todo era entre amigos.

Felicidad a todos y gracias por acordaros de nosotros.

Julio


José: Hola me llamo José y soy de Laredo Cantabria, que pena me da esta desaparición, recuerdo con diecisiete años, o sea año 77 cuando escribía de mi puño y letra a Discoplay pidiéndoles mis primeras cintas de cassette. Que recuerdos.


Tío Antonio: Cuántos gustos y disgustos me llevé con Discoplay. Si mi memoria no me falla, empecé a comprar artículos, hacia 1985. Fue mi primo el que me dio un catálogo. Lo peor de todo era tener que esperar al menos tres semanas. No sé por qué, pero ese era el tiempo normal que tardaban los pedidos en venir a Cádiz. También cogí alguna que otra rabieta, porque cuando preguntaba específicamente por un artículo que no veía en el catálogo, no me respondían. Admito mis meteduras de pata, cuando ignorando, que si compras un álbum doble, te compras las dos cintas, sin opción a comprar una. Por eso, pedí que me mandaran las dos cintas de uno de Mike Oldfield, y me mandaron dos álbumes dobles. Cogí el mosqueo del siglo, por algo que era solo culpa mía. Pero tras un par de semanas enfadado, todo volvía a la normalidad, y seguía comprándoles. También compraba juegos de mi querido Spectrum. Algunos de los cuales, no iba a encontrar en España. Lo mismo me pasaba con las figuritas de maquetas. La verdad, es que el cierre lo sentí, mucho. Lo mismo que el fallecimiento del dueño.


Fr@n: Poniendo un CD de Supertramp me ha venido, de repente, a la cabeza "¿Qué será de...?"

Me he puesto a buscar en Internet esperando encontrar su página web y poder así revivir aquellos sentimientos de "a ver las novedades de este mes", y lo que me he encontrado es esta noticia de su cierre.

Me identifico totalmente con el artículo. Desde los catorce años, edad en la que, ahorrando la paga de los domingos, pude por fin comprarme mi primera cinta de casete (no había tocadiscos en casa), que recuerdo que fue de Leño, hasta que apareció el E-mule, fueron innumerables las horas pasadas hojeando el boletín y apuntando mentalmente qué LP´s quería comprar, siempre demasiados para mi maltrecha economía.

Es triste, pero creo, inevitable, pues desde la aparición de "la música gratis" estaba cantado este final.

Me queda una melancolía de "buenos tiempos pasados que ya, esta vez seguro, no volverán.


Josemi: La verdad es que lo hecho bastante de menos, muchos discos míos son de ellos, tengo un diploma, que me dieron por mis productos comprados de entendido musical, lo tengo mucho cariño, y conocí la música gracias a ellos. Discoplay de nuevo gracias.


José Luís: Aunque hace ya tiempo del cierre, no había reflexionado lo que supuso para mi el boletín.

La primera vez que adquirí música fue a través de ellos, con catorce años y recién comenzada la Formación Profesional. Un compañero de aula me lo dio a conocer y para apuntarme al boletín le pedí el casete Solitude Standing de Suzanne Vega.

Desde entonces fue una referencia para estar al día (o al mes) del panorama musical.

Devoraba literalmente cada boletín y realizaba un listado de lo que me interesaba. Desgraciada no disponía de mucho efectivo pero ahí quedaba para más adelante.

Para no extenderme, sólo decir: Gracias.


José Maria Ramos Blázquez: Hoy estaba con mi chica recordando viejos tiempos. Ella es mas joven que yo y de Cuba. Le comentaba que cuando era un chaval con veinte años los colegas y yo que éramos heavys (alguno todavía seguimos siéndolo) comprábamos la música, las camisetas y las muñequeras de pinchos en una revista llamada Discoplay. Entonces me dio por entrar en este invento que es Internet, pongo el nombre de la revista y... me sale esta mala noticia del cierre. Quiero daros las gracias a todas aquellas personas que durante mis años más locos hicieron posible el que escuchara mi música metal, luciera mis camisetas de los grupos heavys de la época y llevase las muñequeras más cañeras que me he puesto nunca.


Miguel Ángel Iglesias: Ayer noche viendo objetos de mi juventud me acordé que recibía el BID, siempre en casa de mis padres y quería saber que había pasado con Discoplay, creyendo que sólo trabajaría por web conforme a las nuevas tecnologías y tipos de venta. Me acabo de llevar una gran desilusión y un montón de recuerdos me vienen de golpe. Muchísimos vinilos, algún casete, bastantes camisetas, un buen montón CD, algunos posters y más cosas que compré con muchísima ilusión y con la fidelidad a un boletín de papel, en el que durante muchos años esperaba ansioso recibirlo. Recuerdo uno en especial, que todavía guardo que salió para el mes de diciembre (creo) y en la portada la imagen de Mozart frente a un piano. Era más grueso de lo normal y con una gran variedad de géneros, ofertas, descatalogados, etc. Siempre nos juntábamos un vecino, mi hermano y yo para hacer el pedido y ahorrarnos unas pesetas en los gastos de envío. Me ha dolido la noticia y pienso que me debo quedar con lo mejor, gracias a ellos adquirí algo de cultura musical y como melómano que soy les agradeceré siempre la responsabilidad y buen servicio que ofrecieron.

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