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Discoplay ha cerrado

Logotipo Discoplay Hay días en que uno se siente profundamente triste, siendo esta para el modesto redactor que escribe las presentes cuatro líneas una jornada teñida de grises oscuros.

Disculpe el lector/a que empiece el artículo con esta introducción tan poco agradable, aunque es reflejo de lo que personalmente siento al enterarme de noticias como que Discoplay cerró a principios de este año.

Estoy convencido que la mayoría de personas que leen este artículo conocerá que fue Discoplay y sobretodo lo que significa su cierre, aunque para aquellos que no conozcan esta empresa, a continuación les ofreceremos un pequeño apunte.

Nacida a principios de los años ochenta, concretamente en 1982, Discoplay y su boletín BID (Boletín Informativo Discoplay) era una de las principales compañías de venta por correo de España y probablemente la número uno en lo que hace referencia a venta de música a distancia. Básicamente se centraba en vender álbumes de música ya sea en vinilo, cassette, discos compactos, DVD musicales y un sinfín de artículos más como camisetas, libros, etc…

El funcionamiento era bastante sencillo, pues una vez se recibía el boletín al cual mediante amigos o familiares uno se había suscrito, se seleccionaba el material a comprar, se rellenaba una hoja de pedido y se enviaba mediante correo (¡Sí, correo postal del auténtico, de aquel que te lo coge el cartero y todo!). Al cabo de unos días se recibía el paquete que siempre era abierto con tremenda ilusión.

Según propia experiencia del jefe de la oficina de correos de mi población, los paquetes recibidos de Discoplay eran los que menos tiempo se mantenían a la espera, pues pronto aparecía su destinatario dinero en mano y con una sonrisa beatífica en sus labios esperando que le fuera entregado el fruto de tan ansiada espera.

Aunque con E-bay la liturgia de ir a buscar un paquete es parecida, sumándose el hecho de que te pueden haber dado gato por liebre, cosa que con Discoplay este temor no existía, sin duda alguna entra algo de morriña saber que el boletín con el sobre mediano (blanco o verde) ya no vendrá más al nuestro buzón.

Básicamente Discoplay consistía en esto, aunque claro está había diversas modalidades de pago, de envío de la hoja de pedido e incluso en sus últimos tiempos Discoplay había inaugurado una web en la que podía consultarse el histórico de boletines de forma on-line.

No obstante, observando los últimos boletines, uno podía percatarse de una cierta decadencia no exenta de ánimo de salir adelante, pues a la par que se reducía drásticamente el número de material musicales , aumentó el de los objetos de regalo, maquetas, etc..

Finalmente, a principios del 2008 Discoplay enviaría una nota a sus clientes notificando el cese de las actividades, que a pesar de anunciarse transitoria se convirtió en cierre indefinido, bajando sus puertas tanto la web como la tienda que tenía la empresa en Madrid, vendiendo como liquidación sus existencias en unos porcentajes que oscilaban entre el 50 y 90 % del precio habitual marcado.



Discoplay visto por un aficionado a la música

Como supongo que el lector/a habrá adivinado, además de un artículo relatando la noticia pura y dura del cierre de Discoplay, este también pretende ser un artículo de opinión y reflexión. Es así que continuaré centrándolo en una opinión muy personal, relatando la propia experiencia que confío no sea demasiado diferente a la de muchas otras personas.

Un servidor conocía Discoplay desde mediados de los ochenta cuando todavía cursaba Educación General Básica, pues en aquellas épocas siempre había el hermano mayor de algún compañero que ya compraba discos a precio de ganga gracias al boletín. Gracias a él pude oír los acordes de Money For Nothing de los Dire Straits o pedazos del disco "The Joshua Tree" de U2. Considerando que entonces eran de actualidad, se puede hacer un cálculo aproximado de las épocas en que esto sucedía y la veteranía de un servidor en este mundo.

Al cabo de unos años, estudiando en una academia, un buen día encontré en una mesa un BID abandonado que hojeé recordando viejos tiempos. Casi sin dudarlo copié la dirección para solicitar que me enviasen el boletín de forma habitual. Esto sucedió aproximadamente entre 1991 y el olímpico 1992.

Aunque nunca he tenido un gran presupuesto monetario para nada, en aquellos primeros años de la década de los noventa todavía tenía menos y gracias a Discoplay pude ir completando poco a poco la discografía de varios grupos así como también comprar alguna cosa que otra que nada tenía que ver con música, como por ejemplo un llavero en forma de Ferrari F40 plateado de Bburago a escala 1:87.

Era sin duda una buena solución para encontrar discos históricos y verdaderas rarezas para personas que no vivían en un núcleo de población lo suficientemente grande como para existir una mega tienda de música.

Por cierto, retornando a un párrafo anterior en que comentaba la liturgia usada en ir a buscar el pedido a correos, agregar que no siempre llegaba el pedido entero, pues a veces sucedía que no habían existencias del álbum y te quedabas con las ganas. Eso sí, cuando faltaba algún item en el paquete, ya se podía adivinar gracias al retraso del pedido y a la carta posterior que anunciaba las malas nuevas.

Los precios que ofrecía Discoplay siempre fueron muy buenos aun a pesar de tener que pagar los gastos de envío y la variedad, a excepción de sus últimos tiempos, era excelente, ofreciéndose desde los álbumes de más rabiosa actualidad hasta los discos descatalogados más difíciles de encontrar, pasando por multitud de conciertos inexistentes en la discografía oficial del grupo de turno.

De forma rápida recuerdo haber comprado grabaciones de conciertos de los Dire Straits o Bruce Springsteen editados de forma casi casera por compañías cuyo nombre ni tan solo recuerdo. Discos de Queen incluso versionados por orquestas sinfónicas y toda la discografía de Mike Oldfield llegaron a casa gracias a Discoplay.

Era una forma diferente de comprar y muy probablemente de ver la vida. Pagando un precio justo por el material, sin prisas en recibirlo y esperar la llegada del cartero, lejos del acopio impulsivo actual de música en un disco duro.

Gracias a Discoplay tuvimos más de una, dos y tres noches de reyes al año, pues la esperada llegada del paquete nos ponía ansiosos días antes, mirando diariamente el buzón o esperando la llamada del cartero en casa. No obstante, cuanta recompensa al abrir el paquete y observar que todo había llegado, insertando de forma automática el disco o cinta en el aparato de música.

Probablemente ahora suene raro confesar que había comprado música en vez de bajarla por el Emule e incluso más de uno me pondría de rodillas, de cara a la pared con los brazos en cruz y las orejas de burro si confieso que incluso me gustaba recibir el boletín, seleccionar el material que quería y esperar el envío. Hay quien les gusta una buena cena y quien se contenta con una hamburguesa prefabricada…

Desgraciadamente, al ver como el catálogo de música iba languideciendo para dar paso a otros artículos, que a pesar de ser interesantes, no me motivaban tanto como los álbumes musicales, fui dejando de comprar aunque me extrañó no recibir más boletines e ignorando por completo su cierre, pues supongo que por no comprar guante los últimos meses me borraron como cliente.

Por último y ya cerrando el artículo, comentar que a todo lo añadido anteriormente, a Discoplay le debo otra cosa más, y es el hecho de que Rosaspage.com tal exista tal y como está configurada actualmente, pues algunos aspectos del funcionamiento interno del mercadillo están basados en la experiencia adquirida gracias a Discoplay y su buen hacer a la hora de enviar los pedidos puntualmente. Un alumno necesita buenos maestros y Discoplay fue uno de los excelentes.

Poco se puede exigir a unas personas y una empresa que funcionó bien durante algo más de veinticinco años, realizando de forma constante y callada su trabajo. La pena es que Discoplay se nos haya ido sin apenas ruido, con un simple adiós y cuídense. Sin duda alguna, un último BID de despedida y cierre habría sido un auténtico Best Seller entre las personas que compramos de forma habitual música.

¡Gracias por todos estos buenos momentos Discoplay!




Comentarios sobre este artículo

David Sandoval: Respecto a Discoplay sólo podría añadir elogios, por ejemplo: me ayudó a descubrir a músicos excelentes. Pero sí quiero hacer una pequeña corrección respecto a la fecha de nacimiento con una referencia: compré el álbum doble de Creedence en directo a finales de Septiembre de 1975 en Los Sótanos (a donde acudí en peregrinación a partir de ese momento cada vez que fui a Madrid) y, creo, en esa ocasión me dí de alta para recibir el Boletín (se merece la mayúscula)



Sergio: Vaya leche!!! Esto es realmente una gran putada.

Mi hermano mayor y yo llevabamos muchos años comprando musiquita y...de todo... Es una jodida pena. DIscoplay ofrecia una seguridad sorprendente sobre cada compra realizada. Nunca hubo pega...

Es más acabo de descubrir el cierre de la empresa porque andaba buscando rarezas que no se encuentran en otros lugares asñi como cds de importación!!!

Saludos musicales desde Granada a todos los compadres musiqueros!!!!



Daniel Tato: Miren ustedes por donde, yo en una aldeade galicia, alejado del mundanal ruidoso mundo, cuando queria escucha mi musica preferida, no la enlatada de la radio y machacona, la unica forma de comprar mis vinilos era a traves de Discoply, llegaba el cartero a la montaña me lo entregaba y yo pagaba el contrarembiolso, lo abria como quien recibe algo de la civilización, que bonito el tiempo y el deseo de espara, saber que llegaria y tendria mi colección particular, la que me hacia más grata y bella, la vida en la montaña, a canciones me elvaban y me transportaban sobre todo al recuerdo y a la memoria.

Siento el cierre por que ya era parte de mi romanticismo.



Miguel Ángel Hidalgo: Era socio de discoplay, casi todos los discos, cd, los compraba ahi, todos los meses estaba pendiente del buzon, a ver si recibia el catalogo, antes de desaparecer, yo me intuia que pasaba algo, el catalogo llegaba muy tarde y los pedidos igual, ahora solo me queda el catalogo de Tipo, que se mantiene, pero echo de menos el discoplay, que ya veo que ha desaparecido para siempre, ojala, haya un milagro y vuelva, con otros dueños.



Rafa: Muchas gracias a todos/as.

Los que trabajabamos duro en DISCOPLAY os agradecen y a la vez se dan cuenta de que su trabajo valía para algo.

Imposible competir con multinacionales, miles de obstaculos...

Un abrazo



Milagros Bakedano: Hola, tengo 50 tacos, he comprado toda la discografia de metal del mercado, peliculas que estaban descatalogadas y libros que en librerias y en internet valian el doble que en discoplay, camisetas, banderas, etc. Save alguien si van a volver? Hecho mucho de menos esa revista.



Carmen Martín: Pues me acabo de enterar ahora... y me he quedado bastante mal. Yo también tuve una experiencia superposivita con Discoplay. Todos mis encargos siempre llegaron perfectamente, la atención telefónica era genial, los precios imbatibles, la oferta descomunal... y lo siento mucho, mucho, de verdad.Gracias a ellos y con poco presupuesto, como corresponde a una estudiante de provincias, pude leer libros interesantísimos y escuchar la mejor música de cualquier tiempo. Enhorabuena a ellos donde estén. Y gracias por el artículo, estoy totalmente de acuerdo con todo lo dicho.

Saludos,



Juan Carlos Venturino: Pues me habeis arruinado el día con esta noticia. Muchos de mis discos fueron comprado a Discoplay, porque en la pequeña ciudad donde vivo, encargar un disco significa un mes de espera. Había colecciones de opera hermosas, películas que ya no se consiguen, etc. y todo a un muy buen precio. Además, el trato era cordial, familiar, jamás tuve problemas de ningún tipo con esta empresa. Hace un par de años, para agradecerme por ser cliente de tantos años, me enviaron para Navidad un bonito presente por correo. Me da mucha pena que hayan cerrado. Y echaré mucho de menos recibir en casa el boletín Discoplay con las últimas novedades... :-(



Pirluit: ¡Gracias por este comentario, Rosaspage, y muchos saludos de paso! En mi familia comprábamos mucho por el BID, todos los meses, y de repente dejamos de recibir el boletín y nos preguntábamos por qué. Bastante después nos hemos enterado del motivo, pues no nos llegó aviso alguno. Encantada de volverte a saludar, y besos a Rosa.






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