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Historia de la marca Congost

Autocross de CongostTal y como hemos comentado ampliamente en anteriores artículos de esta misma web, las personas que ahora tenemos algo más de treinta años gozamos de una infancia llena de juguetes de calidad.

No solamente muchos de estos juegos y juguetes estaban bien realizados en lo que hace referencia a su construcción física, es decir, con plásticos y materiales de calidad, sino que además disponían de un componente pedagógico importante, siendo los años que van de la década de los sesenta hasta principios de los ochenta una edad de oro para los llamados “juegos educativos”, gracias a los cuales aprender resultaba de todo menos aburrido.

Dentro de la categoría de juegos educativos o instructivos, podíamos encontrar desde el "Electro L" de Airgam hasta el propio Tente de Exin, pasando por excelentes productos de muchas otras marcas como por ejemplo Comansi, Famosa, Puch y como no, también la marca protagonista de esta serie de artículos: Congost.

Aunque las comparaciones son odiosas, pues nunca son del todo acertadas y exactas, para hacernos una idea de cómo era Congost podríamos compararla con la Exin de sus primeros años. Es decir, ambas empresas surgen en la época de recuperación de la post-guerra, inicialmente estuvieron ubicadas en el área metropolitana de Barcelona (y de hecho no demasiado lejos la una de la otra), compartieron mercado durante muchos años y las dos basaban sus productos en juegos educativos o que precisaban de cierta habilidad de sus pequeños propietarios para su consecución.

Aparte de estos puntos en común, y algunos más que se irán descubriendo a lo largo de este artículo, ambas empresas son totalmente diferentes, siendo la historia de esta empresa y la de su fundador realmente apasionante.

En lo que hace referencia a los juegos fabricados por esta marca, a grandes rasgos se podrían dividir en dos grandes grupos: los desarrollados por la propia Congost y los que fabricó/distribuyó de terceros como por ejemplo de la gigante Mattel.

Acerca del primer grupo de juegos, destacar algunos como el titulado "Rescate espacial", con el cual el pequeño o pequeña jugadora necesitaba grandes dosis de precisión, potenciando la capacidad motriz de los más pequeños además que servía para aumentar su capacidad de concentración. En este aspecto diríamos que Congost se asemejaba bastante a la Exin de los inicios, pues ambas fabricaban muchos y variados juegos de estas características.

Otra cosa eran los productos que fabricó y distribuyó Congost como la muñeca Barbie o la figura de acción “Big Jim”, los cuales eran patentes de Mattel, los cuales aunque contaban con una calidad extraordinaria, no eran exactamente lo mismo que los productos gestados y desarrollados por la propia Congost. Y también de Mattel, no cabe olvidar le Blandi Blubb, que aun a pesar de ser un juguete divertido y en cierto modo inédito a todo lo que existía en aquel entonces en el mercado, era producto de otro estilo de juegos bastante alejado de la línea propia de Congost, pensado también para un consumidor americano con preferencias y gustos diferentes al ibérico.

Es por esta razón que en este artículo nos intentaremos centrar en la marca Congost en sí y los juguetes de cosecha propia que comercializó con bastante éxito durante muchos años. Pero sin duda alguna sería muy difícil comprender la historia de la juguetera sin antes conocer el carácter emprendedor de su fundador, el señor Lluis Congost.



Lluis Congost, el fundador de la marca

Lluis Congost, fundador de la compañía juguetera que llevaría su nombre, nació el año 1913 en una población de la provincia de Girona.

Siendo de pequeño un chico bastante inquieto, ya desde muy joven demostró una gran capacidad para el diseño y sobretodo unas dotes realmente excelentes para el cálculo, habilidades que en el futuro le serían imprescindibles para su trabajo.

Pero no avancemos acontecimientos y quedémonos todavía con el señor Lluis cuando todavía era pequeño, pues con pocos años, y suponemos que fascinado por los incipientes avances en lo que a aviación se refiere, nuestro protagonista de pequeño ya diseño y construyó su propio avión-planeador con materiales muy simples, como por ejemplo cañas y sábanas.

Según nos explicó la propia familia del señor Congost, con los que tuvimos la suerte de hablar mientras preparábamos esta serie de artículos, el "piloto" de pruebas de este aeroplano tan artesanal fue un mozo que trabajaba en la casa de la familia. Desconocemos gran parte de los detalles del vuelo que este buen hombre hizo convencido por el joven Lluis y si el aterrizaje fue más bien plácido o con algún que otro problema, pero lo importante es que el avión voló durante algunos instantes a una altura de siete metros, cosa que no está nada mal considerando la juventud de su diseñador y la dificultad en aquel entonces en encontrar guías o manuales a la hora de construir un planeador, por pequeño y simple que fuera.

Dicha anécdota viene a ilustrar excelentemente el carácter emprendedor que el señor Lluis tenía ya de bien pequeño, y como no, nos muestra también ciertas dotes de persuasión que tenía para convencer al trabajador involucrándolo en dicha aventura.

Pasaron algunos años y durante la Guerra Civil Española nuestro protagonista fue incorporado a filas, participando en contra de su voluntad en dicha carnicería. Mientras estaba en la enfermería curándose de diversas heridas, aprovechó la ocasión para escaparse saltando un muro del hospital en el que estaba recluido. Consecuencia de un mal cálculo, tuvo la desgracia de romperse una pierna aunque esto no fue impedimento para que continuara su huida hacia la casa de sus padres en Girona.

Después de alguna que otra aventura y llegado a su casa, pudo ocultarse el resto del tiempo que duró el conflicto bélico, impidiendo de esta forma que los militares lo apresaran culpándolo de desertor, cargo que equivalía a un severo castigo y corriendo serio peligro su propia vida.

No obstante, este hecho no le impidió seguir sus estudios gracias a una dinamo que él mismo se construyó y que le generaba la electricidad suficiente para encender una bombilla e incluso hacer funcionar una radio con la cual fue siguiendo los acontecimientos que se iban sucediendo en el exterior.

Finalizada la Guerra Civil Española Lluis Congost pudo continuar de forma normal sus estudios especializándose en ingeniería. Tal y como se ha comentado, nuestro protagonista era un estudiante espléndido, tanto fue así que gracias a una conferencia que dio ante publico sobre el tema que estudiaba le sirvió para convalidar ni más ni menos que dos cursos de los estudios que realizaba, pudiendo completar así su carrera de Ingeniero Industrial en Barcelona a mediados de los años cuarenta.

Finalizados sus estudios trabajó para la compañía Pegaso realizando trabajos de ingeniería para algunos camiones que justo en aquella época la firma estaba empezando a producir. Hay que hacer notar que los talleres de la marca Pegaso estaban situados en Barcelona y eran los mismos que unos años atrás habían sido propiedad de la marca Hispano-Suiza, caída en desgracia durante la Guerra Civil Española al producir motores para aviones del bando republicano.

Pero el futuro empresario continuaba siendo el muchacho inquieto de siempre y gracias a su experiencia como ingeniero entró a trabajar en la marca de motocicletas Motor-Rex como diseñador y constructor de los motores de la marca, montando algunas unidades las cuales iban destinadas a competición con el ánimo de promocionar la marca entre el público. Precisamente una de estas motocicletas compitió pilotada por la que sería su propia esposa.

Paralelamente, como trabajo curioso, también decir que Lluis estuvo al cargo del mantenimiento de una colección de relojes propiedad de un importante coleccionista.



La compañía Congost

Amante de la ingeniería, al señor Congost le encantaban una cosa por encima de las otras, los juguetes que fabricaría gracias a la constitución de la empresa que llevaría precisamente su propio apellido: Congost.

Xylomatic de la marca CongostFundada en los años cincuenta, la empresa inicialmente estaba ubicada en la calle Numancia número 73 de Barcelona aunque al cado de unos años trasladó sus instalaciones hasta la población de Prenafeta, cerca de Montblanc (Tarragona). Dicho traslado se realizó a causa de una importante ampliación de producción en la firma, la cual explicaremos un poco más adelante.

Los primeros juegos realizados por Congost eran bastante sencillos, utilizándose de forma abundante el porexpan dada su facilidad a la hora de manipularlos. Aparte que para el consumidor final resultaba bastante económico.

En esos primeros juegos uno de los temas recurrentes era el militar, como por ejemplo casamatas con soldados en su interior que disparaban o bien un juego en que el protagonista principal era una batería antiaérea. Ciertamente estos eran juegos de una época en la que el recuerdo de la guerra todavía estaba muy presente y se quiera o no, estos productos se vendían bastante bien. No obstante, el señor Lluis tomó conciencia de que el juguete había de tener grandes cualidades pedagógicas y que los juguetes que él inventaba podían servir para algo más que como entretenimiento de los más pequeños.

Según recuerdan sus descendientes, en los primeros años de la empresa su propietario realizaba los prototipos de los juguetes en su propio domicilio. Además, como detalle curioso e indicador de hasta que punto era una empresa familiar en esos inicios, comentar que la propia esposa de Lluis fue una de las primeras comerciales de la compañía.

Aparte de la calidad con la que Congost fabricaba sus juguetes, estos tenían un claro componente educativo a la vez que, tal y como se ha comentado anteriormente, desarrollaba la capacidad motriz de los más pequeños. Como ejemplo de estas características podemos citar varios de sus juegos educativos como “Rescate espacial” o su derivación “Lem 200”. Otro de sus juegos más conocidos y desarrollados por la misma empresa fue “Auto Cross”, que consistía en una consola que simulaba un tablero de mandos de automóvil con su volante y cambio de marchas incluido combinado con un circuito en el cual, el objetivo principal consistía en “pilotar” correctamente un pequeño coche y procurar que se mantuviera dentro de los límites del circuito. Estamos como no en los años sesenta y setenta, una época de esplendor para el juguete nacional y también para la propia compañía.

Otros reconocidos juegos de la época son el "Xylomatic", un pequeño instrumento musical basado en el xilofón, el "Bingo Congost" con su particular sistema para evitar que se perdieran las bolas del bingo o "Los Imposibles" que se trataba de una colección de pequeños juegos en los que a destreza era primordial para lograr resolver cada uno de los enigmas que nos presentaba el juguete.

Y es que verdaderamente Congost se tomaba muy en serio la pedagogía en sus juegos, existiendo referencias como “Auto Escuela Congost”, consistente en un circuito urbano por el cual, mediante imanes situados bajo un tablero con patas, el pequeño/a podía conducir su coche por su superficie respetando a rajatabla las señales de tránsito dibujadas en la parte superior, aprendiendo de esta forma tan divertida las señales de circulación. Por cierto, comentar que los vehículos de “Auto Escuela Congost” no eran fabricados por la propia compañía, sino que utilizaba modelos de la marca de miniaturas Eko con algunas modificaciones estructurales y que los convierten actualmente en piezas muy buscadas. Hay que decir que Eko era una proveedora habitual en lo que hace referencia a coches miniatura usados en sus juegos.

Los técnicos de Congost llegaban a desarrollar entre ocho y nueve juegos nuevos cada año, aunque muy a menudo el número de juegos nuevos que veían la luz anualmente era solo cinco. La rentabilidad y diversos filtros internos de la propia empresa eran los responsables de esta reducción de juegos.

La puesta a punto de un juguete finalizaba cuando chicos y chicas de la edad a quien iban destinados los juguetes los probaban y los técnicos valoraban los pros y los contras. En un principio este trabajo se realizaba de forma muy sencilla, facilitando estos juegos a un pequeño grupo de niños para que ellos mismos los probasen. Con el tiempo se fue profesionalizando el proceso, invitando a los chicos y chicas a visitar un recinto preparado para su observación gracias a grandes espejos que en verdad eran cristales en cuya parte posterior técnicos apuntaban cada una de las reacciones de los pequeños.



Congost y sus alianzas internacionales

Aproximadamente en 1975 la norteamericana Mattel, una de las principales multinacionales jugueteras a nivel mundial decidió entrar en el mercado español, creando una efectiva cabeza de puente que le permitiría introducir los productos en un mercado cerrado aunque realmente apetitoso.

Para desempeñar tal difícil labor, eligió una empresa constituida que fuera capaz de desarrollar los planes que Mattel tenía previstos para ella y fue precisamente Congost la elegida, convirtiéndose en distribuidora pero sobretodo también en fabricante de productos Mattel.

Así pues, uno de los principales juguetes que fabricó y distribuyó la compañía en aquella época fueron las figuras de acción “Big Jim” y “Barbie” en 1978 (del proyecto Barbie se venia concretando desde 1975). Otro de los juegos creación de Mattel que distribuyó Congost fue el recordado “Blandy Blubb”, una especie de masa viscosa verde que se guardaba en un bote de plástico del tamaño de un baso y que simulaba un bote de basura redondo al estilo americano.

Ante la duda de si Congost fabricó o bien solo distribuyó juegos de Mattel en España que tuvimos a la hora de plantearnos este artículo, la respuesta de personas muy cercanas a la empresa es que efectivamente Congost fabricaba con moldes alquilados de la propia Mattel aunque con el tiempo pudo utilizar moldes propios.

Tal y como comentábamos, la catalana fabricó la muñeca Barbie la cual era idéntica a la versión americana pues estaba realizada inicialmente con los mismos moldes. A propósito, comentar que a menudo algunos grandes almacenes realizaban "pases de modelos" con muñecas Barbie como protagonistas y con vestidos diseñados por los modistos y modistas más conocidos del país.

Aunque el acuerdo con Mattel permitió a Congost vender sus productos en el exterior, sobretodo en Estados Unidos, nuestra protagonista poco a poco fue perdiendo personalidad, absorbida por los productos externos que ella misma fabricaba y distribuía.

Evidentemente se continuaban desarrollando y comercializando juegos propios, pero sin duda los que mejores resultados económicos daban eran los procedentes de Mattel. Barbie de por sí era un gran producto que todavía hoy funciona estupendamente (no olvidemos que fue la primera empresa en dar a conocer la muñeca en España). No obstante, son los números económicos los que mandan en una empresa y resultaba más rentable fabricar y distribuir un producto rodado que investigar, diseñar y poner a punto uno de propio. A pesar de esto, Congost siguió creando sus propios juegos, aunque el ritmo de novedades al año fuera menor.

Pero este no fue el único pacto comercial con una empresa reconocida a nivel mundial, sino que también creó alianzas con la juguetera Tomy y con Revell, marca con la cual tendría una relación de unos doce años. Congost también tendría otras licencias muy conocidas y sobretodo fructíferas, como Disney o Barrio Sésamo.

Durante esta época de expansión, Congost abrió una fábrica en Francia, creando para ella la marca “Congost France, S.A.”, la cual disponía de la misma capacidad que la fabrica matriz catalana, así como delegaciones en Estados Unidos e incluso en Alemania.



Transformación en épocas de crisis

Logotipo de la nueva CongostNo obstante, llegarían para todas las marcas jugueteras nacionales épocas de crisis y Congost no sería una excepción a ello, además que dicho periodo coincidiría con diversos sucesos infortunados que decidieron el futuro devenir de la marca.

En el año 1990 fallecería el señor Lluis Congost después de dos años de merecida jubilación, aunque es justo comentar que durante este periodo estuvo todavía activo, pues continuaría diseñando y desarrollando juguetes incluso para otras marcas como por ejemplo Famosa, aunque desgraciadamente pocos verían la luz debido a los malos tiempos que el sector atravesaba. Otro de los factores negativos para la firma fue el paulatino deterioro de relaciones con Mattel, la cual finalmente dejó plantada a Congost abandonándola a su suerte.

Debido a la condición de sociedad anónima de la empresa catalana y de que la familia Congost no poseía la mayor parte del capital de la empresa, el resto de socios acordó dar un brusco golpe de timón a la nave y reorientar la empresa hacia otra actividad, también relacionada con artículos de plástico pero sin nada que ver con juguetes.

Fue así como la empresa cambió de nombre, pasando de “Lluis Congost, S.A.” a “Congost Plastic, S.A.”, adquiriendo nuevas instalaciones en Santa Eulalia de Ronçana (Barcelona) y fabricando equipamiento plástico para la industria, como por ejemplo contenedores, bandejas, etc… Aunque no todo cambió, pues esta nueva empresa (que en el momento de escribir este artículo todavía está en activo) también adoptó el clásico logotipo de la marca.

Pero curiosamente la marca “Lluis Congost, S.A.” tampoco desaparecería del todo, ya que Tecnitoys (la misma empresa que fabrica actualmente Scalextric) adquiriría la denominación integrándola en su grupo de empresas y declarándola como una empresa de fabricación de juguetes mecánicos en general ideados por un departamento propio de creación en productos de electrónica y modalismo. Dicha marca cuenta en la actualidad con una veintena de personas empleadas.



Agradecimientos

Por último comentar que no fue nada fácil reunir información sobre la empresa para la realización de este artículo, y tal trabajo hubiera resultado casi imposible a no ser por la ayuda que nos ofrecieron los propios descendientes del señor Lluis Congost. Así pues, es justo dar un merecido agradecimiento a estas personas por la atención que nos prestaron y agradecer también las historias que nos contaron, permitiéndonos confeccionar un perfil aproximado del carácter del fundador de la empresa.



Listado Congost: Listado de sus juegos más conocidos

Listados con las referencias de juguetes fabricados por Congost. ¡Ayúdenos a completar este inventario!
- BIG JIM (figuras, complementos y vehículos)
- Juegos y juguetes variados

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Comentarios realizadosComentarios recibidos


Roberto Peralta: Acabo de llegar a esta web intentando buscar unas instrucciones de un juego de "Popular de Juguetes". Yo, junto a mi hermano mellizo, también fui un feliz poseedor de, al menos, un juguete Congost: el ¡¡Auto Cross!!

Qué buenos tiempos pasamos conduciendo con él. Lo realmente difícil era no salirse en completa oscuridad, con tan solo las luces del "coche" ;-) . ¡Requería una destreza excepcional!.

Recuerdo con mucho cariño esa época de mi vida, y no me importaría llevar a la realidad la idea del libro.

Veo que algunos de los antiguos trabajadores de la firma han comentado el artículo.

¿Alguno/a de ellos podría ponerse en contacto conmigo para poder llevarlo a buen término?

Mi correo electrónico de contacto: rober_3zgz@yahoo.es

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José Herminio: Que recuerdos y que buenos momentos, hoy en día tengo cuarenta y siete años, y solo diré que aun poseo el Rescate Espacial. Mi juego favorito cuando era un poco menos niño.


Alfredo Ayala: Hola. Mi comentario es para agradecer a la web, toda la información y el material grafico, con la que nos deleita, y a la vez, darnos la oportunidad de expresar nuestros sentimientos. Pues he de reconocer que soy un sentimental, y porque no decirlo, que al ver algún artículo de este tipo, se me pone un nudito en la garganta, al recordar con mucha ternura, aquellos años tan difíciles, para la mayoría de nosotros. El tiempo que yo pasé haciendo "kilometros" con mi autocross, no se pueden olvidar tan fácilmente. Enhorabuena por la web. Y seguid así. Un saludo a todos.


Ramon López: Buenas noches yo fui un antiguo empleado de esta empresa tenia diecisiete años hoy tengo 48 estuve muy contento de trabajar en dicha empresa. Tengo buenos recuerdos.


Raul Martinez: Cuantos buenos recuerdos... Yo tuve la Autoescuela Congost, el Xylomatic y el Autocross, y los tres se contaban entre mis juguetes favoritos. Siempre desee tener el rescate Espacial, aunque la vaca no daba para tanto en aquella época.

Un abrazo y muchas gracias por devolverme tantos recuerdos de una infancia feliz.


Ana García: Que bonito documento y que nostalgia recordando tantas cosas al leerlo, cuantas preguntas me hacía yo sobre esta empresa que ya no veía en la publicidad de la televisión y gracias a mi recién estrenada Internet no paro de aprender cosas tan añoradas.


Raul García: Muy bueno el articulo. Soy coleccionista de los juguetes "Masters del Universo" los cuales fabricó Congost. ¡Como me gustaria adquirir alguno de los que ponía el logo de esta empresa!

Un saludo


Carles Pradera: Excelent article. Felicitacions d´un lector de la vostra web.


Montse Serrat: Yo recuerdo un juego de habilidad llamado Los Imposibles. Era fantástico. Todo un verano intentando hacer el circuito. Genial


Jose Manuel: Me he emocionado al ver el Rescate Espacial, se me han saltado las lagrimas...Tengo 45 años y he visto el video en Youtube y corriendo se lo he enseñado a mis hijas. Que emocionado estoy. Gracias por formar parte de mi infancia. Que maravilla de juguetes!...


David Le Guern: Mi recuerdo con la marca Congost eran las pelotas, de plástico, sí, pero de muy buena calidad. Duraban mucho y eran, o así me lo parecían, muy bonitas. Eran de color entre amarillo y naranja. Tenían como logo la cabeza de una jirafa. En aquellos años setenta vivía en Francia y allí se me compraron.


Josep Ma. Congost: Tengo cuarenta y dos años y cuando era pequeño mis amigos alucinaban se creían que mi padre fabricaba los Big Jim, jajaja. Estoy muy orgulloso de tener este apellido y también soy de la provincia de Girona. A lo mejor el señor Lluís era pariente mío, a saber.


José Luis Martínez: Fue lo más. También fue mi gran frustración: mi infancia consistió en esperar que los reyes me trajeran la pista autoescuela, que nunca llegó. A cambio tuve un hombre calvo que hacía kárate con una mano bañada en plata, ja, ja. ¡Qué recuerdos y qué nostalgia!.


Vicenç Galilea: Grandes juguetes. En especial ese Rescate Espacial. Me ha salido de un altillo después de cuarenta años y funciona aunque le falla uno de los mandos. A ver si con suerte puedo repararlo. Saludos.


Luís Martínez: Me parece una historia apasionante y que pena que se pierda esa tradición del juguete de fabricación nacional de calidad por otras maneras de fabricación donde priman los costes y el aumento de beneficio cada año.

Tengo 38 años. Tengo un autocross que funciona perfectamente que adquirí hace poco con ilusión para mi hija porque de pequeño tuve uno y me encantaba y espero conservarlo por muchos años.


Teresa Martínez: Hola Luís Martínez, ¿dónde compraste tu Autocross? , he leído que lo has adquirido recientemente y me encantaría poder adquirir uno para mi marido.

Gracias.


Xavier (Rosaspage): Hola Teresa!

A la espera de la respuesta de Luís Martínez (y si este desea o puede hacerlo), he trasladado su pregunta hacia la sección "Consultorio" de Rosaspage. Para leerla haga click en este mismo texto.

Espero que mi particular respuesta sea igualmente de su interés y de orientación para todas aquellas personas que busquen este juguete en concreto.


Luís Gómez: Yo trabajé ahí desde 1975 hasta 1990 o sea que fue mi segunda casa.

No me olvidaré en la vida de todo lo vivido en esa maravillosa empresa.

Cuando me casé me regalaron el sofá de casa. Aún tenemos contactos muchos de los antiguos trabajadores. Un saludo a todos.


José Luís Lumeras: ¿Para cuándo un libro ilustrado con todos los juguetes que sacó Congost, con todas las referencias y año concreto de cada juguete? Y ya de paso, otro de Jyesa.

España debe ser el único país del mundo donde ocurre esto. En otros países está todo documentado. En fin...

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